Los huéspedes de hotel más molestos

Un estudio de Expedia ha desvelado cuáles son los huéspedes más molestos que podemos encontrar en los hoteles.

Habitación de hotel

Cuando nos alojamos en un hotel sabemos que no estamos solos, sino que nos rodean cientos de personas que también ocupan habitaciones en las mismas instalaciones. Por lo general coincidir con estas personas no es habitual, pero sí se producen algunos casos en los que podemos llegar a pensar que nos gustaría no estar cerca de ciertos individuos. Son esos momentos que nos llevan a reconocer a los huéspedes más molestos de los hoteles.

Un estudio recientemente publicado por Expedia arroja luz sobre el misterio de quiénes son estas personas molestas que podemos encontrar en los hoteles. La primera posición del top se la llevan los padres desatentos con un 67% de los votos. Todos habréis visto algún padre que deja a su hijo libre albedrío para que vaya gritando y corriendo por los pasillos, empujando, tirando cosas y haciendo locuras mientras él se queda hablando con un recepcionista. Los casos son variados, pero la conclusión es la misma: ignorar al niño y dejarle hacer lo que quiera mientras este molesta a los demás huéspedes. Es muy molesto.

La gente que grita por los pasillos se coloca en segunda posición con un 64%. También molestan mucho. No entendemos porqué nos tienen que acosar con sus gritos y conversaciones a un alto volumen que, en realidad, no nos interesan.

Otro caso muy habitual, posicionado en tercer lugar con un 54% de los votos, es el de las personas que se quejan. Los huéspedes quejicas son extremadamente comunes. Se quejan de todo. «Este suelo resbala demasiado», «El desayuno estaba soso», «Las sábanas de mi cama no olían a limón como me gusta», «Las ventanas son cuadradas», «No me han dicho buenos días cuando me han visto», «Me duele el pie y la culpa es del suelo de la habitación» y mil otras quejas. ¿De verdad en tus vacaciones tienes tan mal rollo como para quejarte de todo?

Los que se montan fiestas en las habitaciones se llevan la siguiente posición con un 52%. Por desgracia, las habitaciones no están insonorizadas, así que molesta bastante tener a tu lado una fiesta por todo lo alto.

Los porcentajes bajan bastante en las siguientes posiciones. Tenemos a los ciclistas con un 26%, los fiesteros que van a la piscina a montar jaleo con un 22%, los que hacen el amor a pleno volumen con un 21% y los que usan al jacuzzi como si fuera la primera vez que ven uno con un 12%. Acaba el estudio con los bebedores del bar del hotel con un 12% y con los que tienen costumbre de hablar, hablar y hablar en el ascensor con un 6%.

Vía: PR Newswire

Foto: Mark Doliner

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