Londres no tendrá de momento el rascacielos Tulip que revolucionaría la ciudad

El rascacielos Tulip no verá la luz en Londres de momento debido a las quejas publicadas por el alcalde de la ciudad.

Londres

Todo parecía bastante arreglado para que el Tulip, el enorme rascacielos que tenía la intención de reinar en los cielos de Londres, se convirtiera en realidad e hiciera una auténtica revolución en la capital británica. Pero el alcalde de la ciudad, Sadiq Khan, se ha puesto manos a la obra para impedir su construcción a la vista de distintos factores que no le han terminado de convencer.

Tal y como menciona Khan, el edificio no aportaría mucho beneficio a los ciudadanos y además afectaría negativamente al skyline de la ciudad. El alcalde no ha tomado la decisión a la ligera, sino que ha publicado una serie de argumentos sostenidos por diversos apoyos con la intención de que su decisión levante la menor cantidad posible de ampollas. Para él un edificio de estas características actuará en contra de la imagen que tiene Londres en la actualidad y no beneficiará a mantener el valor histórico de la capital. El problema es que hace unos meses ya se dio el aprobado a la construcción del rascacielos, así que la situación es cuanto menos incómoda.

Los planes de la constructora radicaban en que este rascacielos se inaugurara en el año 2025 y que se convirtiera en el segundo más alto de toda Europa. Con un diseño de la empresa de Norman Foster y una inversión millonaria, la idea estaba en revolucionar Londres.

A nadie se le escapa que el aspecto futurista de este rascacielos hace pensar en esa urbe de diseño avanzado que vemos en muchas películas y series de televisión reflejando el futuro en décadas en adelante. Los arquitectos están tomando buena nota de los estilos creados en la ficción como base para aplicarlos a su trabajo, y eso terminará derivando antes o después en que esas ciudades del futuro que vemos en las películas terminen por convertirse en algo real.

Este rascacielos, si se construye finalmente, tendrá en su interior todo tipo de restaurantes, plataformas para ver el paisaje, posiblemente algún que otro comercio y también instalaciones educativas. Uno de sus elementos más característicos es la presencia de pods de cristal de forma esférica que se moverán alrededor del exterior del edificio con un sistema de rotación que permitirá explorar el exterior del rascacielos de una manera segura con un nuevo tipo de sensación para el visitante.

La polémica y el debate se encuentran en si Tulip puede ver la luz o no y si algunos de los factores utilizados por Khan en su carta de bloqueo tienen tanta solidez como intenta hacer parecer. Porque puede tener razón en los aspectos que hagan que este rascacielos impida que la vida de los ciudadanos de la zona sea cómoda, ¿pero realmente es un argumento válido ir en contra del futuro diciendo que un edificio de estas características afectará al valor histórico de Londres? Algunos países como Japón ya se han visto en esta tesitura y su punto de vista radica en combinar lo clásico y lo nuevo en un mismo entorno, algo que de momento está funcionando y que aporta valor añadido a las ciudades.

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