Las islas de Ámsterdam

No todo en Ámsterdam es ladrillo rojo y escaleras imposibles. Pues la arquitectura tradicional holandesa deja paso actualmente en algunas de sus zonas, y como ocurre en tantas ciudades europeas, a la más moderna arquitectura de diseño. Las islas de Borneo y Sporenbug, situadas detrás de la Estación Central de Ámsterdam, así como las de Knsm-Einland y Java-Einland, son un claro exponente de esta tendencia. Decidirse a pasear por ellas es una buena ocasión para conocer la cara, si no más acogedora, más moderna de la ciudad. Una buena opción cuando nos decidimos por tomar uno de los vuelos a Amsterdam.

La isla Knsm-Einland alberga edificios monumentales y “descontextualizados” como el Piraeus o el Barcelona; la de Java-Einland, pequeñas calles alargadas en las que, en cada espacio de 27 metros cuadrados, trabajó un arquitecto diferente.

En lo que respecta al proyecto renovador de Borneo y Sporenbug partió, a mediados de los años 90, de las dársenas del antiguo puerto. Se trataba de revalorizar una zona industrial convirtiéndola en zona residencial: y qué mejor modo que encargar dichas viviendas a arquitectos de reconocido prestigio. En efecto, las edificaciones de ambas islas han recibido diversos premios arquitectónicos.

La Ballena

El resultado es la suma de puentes espectaculares, edificios monumentales y –acaso lo más interesante del conjunto– unas casitas de grandes ventanales con vistas a los canales en la calle Scheepstimmerman (Scheepstimmermanstraat), en las que participaron, entre otros, el arquitecto español Enric Miralles. Las viviendas de esta calle, construidas libremente por sus propietarios, tenían que responder, no obstante, a unas leyes estrictas: altura máxima de 9,2 metros, con planta baja de 3,5 metros. El inmenso edificio de La Ballena es otra de las atracciones del lugar. Sus “escamas de zinc” albergan 194 viviendas y 1.100 metros cuadrados de superficie empresarial. Dos puentes para peatones y bicicletas, diseñados por el arquitecto Adriaan Geuze, completan el conjunto. Premiados por el Footbridge Award 2002, dichas construcciones rojas de diseño sinuoso sirven a unir ambas islas.

Bien puede el viajero dejarse pasear, saliendo del barrio rojo, y atravesando la estación, hasta estas islas, para luego volver, dando media vuelta, al casco antiguo de la ciudad.

FOTOGRAFÍA: La Ballena, de Urban Chill

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