La industria del turismo introduce nuevas medidas para aumentar la seguridad

Para enfrentarse al mundo en la realidad del coronavirus, la industria del turismo implementa nuevas medidas y planes de ataque.

La industria del turismo está hambrienta. Todos los organismos, empresas y grupos implicados en el turismo internacional piden a gritos que todo vuelva a la normalidad. De momento no es posible, pero lo que están haciendo es remar en una misma dirección al unísono en una de las mayores campañas que se hayan visto en mucho tiempo para lograr que el turismo renazca de sus cenizas. Las iniciativas son variadas y demuestran el gran esfuerzo e implicación que están poniendo estos organismos.

Limpieza de instancias con luz ultravioleta

La obsesión (para bien) de multitud de personas se está convirtiendo en eliminar el coronavirus por todos los medios posibles. Y uno de los conocimientos más claros actualmente es el que indica que el virus se elimina gracias al uso de luz ultravioleta. Por ello se están implementando lámparas que emiten este tipo de luz y que acaban con cualquier rastro de la COVID-19. Las hemos visto instaladas en los autobuses, en los vagones de metro, en hoteles, en discotecas y también en aeropuertos. Toda oportunidad que exista de acabar con el rastro del virus debería ser bienvenida.

Uso de mascarillas en los aviones

Hay que evitar todas las vías de contagio posibles. Y eso significa que en los aviones hay que reducir la posibilidad de que se produzcan infecciones. La forma más clara de lograrlo es mediante el uso de la mascarilla, la cual debería ser obligatoria en todo momento y contexto. Muchas aerolíneas están implementando la obligatoriedad en su uso e incluso hay multas para quienes no las utilizan. De esta manera es como se está logrando reducir el margen de infecciones al máximo a lo largo de los vuelos, un entorno complicado a la vista de que nos encontramos encerrados en un espacio reducido con multitud de personas.

Doctores disponibles en todo momento

Algunos hoteles están incorporando a sus propuestas para los visitantes una serie de servicios adicionales que incluyen la disponibilidad de un médico las 24 horas. Esta puede ser una buena forma de atajar cualquier tipo de infección antes de que se complique, así como de dar solución a otros problemas de salud. Además, a los viajeros les da más confianza poder disponer de esa atención médica en todo momento. Es frecuente en hoteles de categoría, pero también en resorts y grandes emplazamientos turísticos.

Colas virtuales

Por desgracia, esta no es una medida que se haya normalizado por mucho que tenga un gran concepto. Se trata de las colas virtuales, o lo que es lo mismo, hacer fila de una manera digital. Es una idea que se ha incorporado en Universal Orlando, donde los usuarios pueden hacer cola en las atracciones a través del uso del móvil. Se ponen en fila y el teléfono les avisa del momento en el cual tienen que acudir a la atracción para disfrutar de la misma, evitando así tener que estar de pie rodeados de otras personas. Como decimos, no es una idea que se esté instaurando en otros parques, lo cual resulta una pena.

Distanciamiento social

La regla del metro y medio o de los dos metros entre personas y grupos es prácticamente una realidad en el mundo entero. Vayamos donde vayamos nos encontramos con que se nos dirige hacia este tipo de distanciamiento para reducir todo lo posible las posibilidades de que nos contagiemos. Debemos mantener la distancia entre personas a las que no conocemos, pero no en el entorno familiar, lo que permite que todo nuestro grupo se encuentre reunido, pero que nos alejemos de los demás. Esto se aplica en todos los lugares y contextos, incluso cuando nos estamos dando un baño en la playa.

Espacios entre asientos

En restaurantes, cafeterías, zonas de comidas o incluso transporte, nos encontramos asientos que están bloqueados y que sirven como espacio de separación entre otras de las plazas disponibles. Por ejemplo, en un banco de un centro comercial en el cual antes se podían sentar tres personas, ahora solo hay espacio para dos, ya que se ha colocado un separador en el centro a fin de darles distanciamiento. Esto ocurre en multitud de lugares, como restaurantes en los que las mesas tienen separación o salas de cine en las que hay espacio entre butacas de forma que se pueda garantizar la separación más adecuada.

Controles de temperatura

Comprobar si tenemos fiebre o no es algo que está convirtiéndose en una tendencia en la entrada de parques de atracciones, centros comerciales o tiendas. Es un proceso rápido gracias a los sistemas disponibles en la actualidad y permite reducir las posibilidades de que exista margen de riesgo en la expansión del virus. Por lo general la clave está en los 37,5 grados, por lo que tampoco es un sistema tan exigente como para bloquear el acceso a todas las personas que tengan fiebre.

Pruebas negativas de la COVID-19

Muchos países están requiriendo que los visitantes demuestren que están libres de coronavirus. Se aceptan pruebas de alrededor unas 72 horas previas, pero en otros casos lo que se estipula es que los turistas se hagan la prueba en el momento del aterrizaje y que luego esperen uno o dos días en cuarentena en su hotel antes de poder salir a hacer turismo.

Apostar por los pagos digitales

La filosofía contactless está implementándose en todos los casos posibles de manera que se prescinda de usar dinero en efectivo. En el caso de no poder acceder a pagos con el móvil de esta forma, la segunda opción preferible es llevar a cabo los pagos con tarjeta de crédito. En estos casos la persona que introduce la tarjeta en la máquina es la propia propietaria de la misma, lo que también deriva en que existan pocas posibilidades de que se produzca una infección.

Cambios en los hábitos en los hoteles

Una gran cantidad de hoteles han pensado cómo pueden apoyar a la búsqueda de un estado en el cual se incrementen las posibilidades de mantener el coronavirus lejos. Hay casos en los que se están modificando los elementos que nos encontramos cuando entramos en las habitaciones. Por ejemplo, el minibar se vacía y también desaparecen algunos regalos habituales, como bolígrafos o batas. En su lugar se ofrecen a los huéspedes toallitas desinfectantes, botellas de alcohol para limpiar las manos y otros artículos similares, incluidas mascarillas para que los viajeros dispongan de una cantidad adecuada en todo momento.

También hay hoteles que han comenzado a cambiar su modelo de servicio gastronómico. Aunque la filosofía del bufé siempre ha gustado, es cierto que se trata de una forma de ofrecer la comida que puede dar lugar a situaciones un poco delicadas y de riesgo. Por ello se está viendo cómo en algunos lugares cambia el bufé por un servicio de mesa constante en el que los camareros son los responsables de llevar a los clientes todo aquello que soliciten sin ningún tipo de límite. Sería lo que vendría a ser un bufé, pero adaptado a las necesidades actuales.

Todo más privado

Otra tendencia es la de intentar reducir los aforos y ofrecer experiencias privadas. Una gran cantidad de empresas han visto en ello la forma de asegurar que no hay riesgos y de garantizar a los clientes la máxima de las tranquilidades. Si hasta ahora había tours en los que podían participar hasta 20 personas, con la nueva normalidad se reducen los grupos a fin de controlar mejor todas las interacciones, incluyendo casos en los que los grupos son de 6 personas.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...