Los Jardines Colgantes de Babilonia

«Los pilares, las bóvedas y las terrazas están construidas con ladrillo cocido y asfalto. Consta de terrazas abovedadas, unas sobre otras, que descansan sobre pilares cúbicos y están rellenas con tierra para permitir la plantación de árboles de gran tamaño». Esas fueron las palabras del geógrafo griego, Estrabón, o al menos las que hemos heredado mucho tiempo después, pues esto ocurió en el siglo I a.C. Seguramente todavía no sabremos a qué estaba haciendo referencia, pero nos aproximaremos a una idea si menciono que hablaba de una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Eran jardines especiales. Digo eran porque hoy ya solo podemos visitar sus vestigios. ¿Su localización? Babilonia, en una ciudad a orillas del río Éufrates. ¿Sus orígenes? El siglo VI a.C, durante el reinado de Nabucodonosor II.

Los Jardines Colgantes de Babilonia

Una pintura del siglo XVI de los Jardines Colgantes de Babilonia (por Martin Heemskerck).

Sí, este espacio va dedicado a los Jardines Colgantes de Babilonia. Las grandes maravillas como ésta siempre suelen ser producto de un amor desenfrenado. Al menos este fue su caso. Corría el año 600 a.C. cuando Nabucodonosor II, rey de los caldeos, decidió rendirle homenaje a su esposa Amytis, hija del rey medos, para demostrarle su amor y así nacieron estos jardines. Jardines que el rey quería que le recordaran a las hermosas montañas de su florida tierra, tan diferentes de las extensas y vastas llanuras de Babilonia. Estaban situados junto al palacio del Rey, precisamente al lado del río, para que los viajeros los pudieran contemplar ya que el acceso estaba prohibido al pueblo. Desde la más alta de las terrazas se situaba un depósito de agua desde el cual corrían varios arroyos. Una obra de arte. Una perla. Pero como tantas otras quedó abadonada a su suerte. La decadencia de Babilonia y el fin del Imperio neobabilónico supusieron el abandono progresivo de los jardines. Para la llegada de Alejandro Mago, los jardines ya estaban prácticamente en ruinas. No obstante, sería el rey Evemero quien los destruiría en el año 125 a.C.

La denominación del lugar es fantasiosa pero en nada fiel a la realidad. Los jardines, aunque no podemos saberlo con exactitud, probablemente no «colgaban» de ningún sitio. Todo se debe a una mala traducción de la palabra griega kremastos, que no quiere decir «colgar», sino «sobresalir», tal y como ocurría en el caso de las terrazas y balcones de los Jardines. Hoy, ese espacio maravilloso que ocupaba la antigua ciudad de Babilonia, es lo que conocemos como Irak. Las excavaciones arqueológicas que tuvieron lugar en el país, destaparon el asentamiento del palacio del Rey. Un grupo de arqueólogos examinó el área meridional del palacio y rehicieron la construcción abovedada como los Jardines Colgantes. Algunos discrepan de que su emplezamiento sea el correcto: el historiador griego Estrabón había indicado que los jardines se situaban en el río Éufrates, por ejemplo.

Restos arqueológicos de Babilonia

Panorámica de algunos restos arqueológicos consolidados y parcialmente reconstruidos.

Actualmente, las ruinas de Babilonia, parcialmente reconstruidas por Saddam Hussein a finales del siglo XX, se encuentran en la provincia iraquí de Babil, 110 km al sur de Bagdad. Recientemente, se han descubierto paredes de 25 metros de espesor en la orilla del río que en su día pudieron estar escalonadas en forma de terrazas, tal y como indican las referencias griegas. No obstante, no existe ningún documento babilónico de la época que lo respalde. Con todo, los Jardines Colgantes de Babilonia, cuya imagen fantaseamos, seguirá siendo nuestra maravilla antigua.

Fuente: patrimoniosdelmundo.es

Foto 1: Rex

Foto 2: Petrusbarbygere

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