Fordlandia, una ciudad americana fantasma en el corazón del Amazonas

Al más puro estilo americano el magnate Henry Ford puso en marcha un proyecto donde construyó un pequeño poblado en mitad de la selva amazónica.

Fordlandia

No importa adónde viajemos; aunque exploremos territorios desconocidas, siempre llevamos con nosotros un pedacito de nuestro hogar y nuestras costumbres.

A principios del siglo XX, el magnate del automovilismo Henry Ford llevó esta afirmación al extremo. Para abastecerse de caucho para la fabricación de neumáticos, Ford decidió construir, en mitad de la selva amazónica, un pueblo al más puro estilo americano. Fordlandia debía convertirse en un hogar para los estadounidenses en un enclave inhóspito, pero el proyecto falló y, hoy en día, todo lo que queda de aquel sueño son un puñado de casas abandonadas en medio de la vegetación.

En 1928, la corporativa Ford plantó más de 20.000 hectáreas de cultivo de caucho en la selva amazónica. Junto a las plantaciones, para que los trabajadores se encontraran como en casa en un entorno tan distinto, se construyó Fordlandia, un pueblo compuesto por hileras de casitas de madera como en las más típicas urbanizaciones americanas. Acogedores hogares con jardines traseros, porches, una piscina comunitaria, una calle principal con una zapatería, una panadería, un sastre… Para que a las familias no les faltara ningún tipo de comodidad, incluso había salas de baile, clubes con música y un campo de golf.

Aunque hoy en día poco queda de aquel ambicioso proyecto, si paseas por entre las casas imaginarás a la perfección cómo tuvo que ser, décadas atrás, aquel pueblo construido desde cero en el corazón del Amazonas. También comprenderás por qué, apenas unos años más tarde, Fordlandia se convirtió en un pueblo fantasma.

Ford quiso trasladar una urbanización estadounidense a la selva sin darse cuenta de que, desde el primer momento, su empresa era una locura, ya que la naturaleza no puede domesticarse. El calor del sol tropical y la humedad del entorno se hacían imposibles de soportar, los trabajadores comenzaron a contraer malaria, la tierra no era fértil… Pronto las pérdidas fueron tales que los habitantes abandonaron Fordlandia en masa.

Acércate a este rincón fantasma de la selva y déjate fascinar por un proyecto tan insensato como ambicioso, e imagina, por unos instantes, que te encuentras en pleno corazón de la América profunda…

Fuente / xakataciencia.com

Foto / Méduse

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