El vuelo del cóndor a vista de pájaro en el Valle del Colca, Perú

Este valle peruano es el más alto del mundo, y alcanza en su cañón profundidades de entre 3.200 y 3.700 metros. Es el lugar perfecto para contemplar el vuelo del ave no marina más grande del mundo, el cóndor. Una especie carroñera tan feúcha como bella.

Pocos países en el mundo pueden presumir de legado paisajístico y cultural como Perú. Casi podríamos decir que es uno de los mayores orgullos de este país. Y tantas son las actividades relacionadas con estos alicientes que cada una podría dar lugar a uno o varios artículos. Nuestro viaje de hoy a este enclave sin igual nos lleva hasta el Valle del Colca, el lugar perfecto para contemplar el vuelo del cóndor.

Una amiga peruana me ponía en antecedentes hace unos días. El cóndor es una especie de ave carroñera más bien feúcha y de inmensas dimensiones. Puede llegar a medir hasta tres metros con las aves extendidas, suficiente para imponer a un depredador tan feroz como el ser humano, y para ser en el ave no marina de mayor envergadura del planeta. No obstante, su manjar favorito son los animales muertos, a los que desgarra sin piedad con la ayuda de su afilado pico.

El hábitat favorito del cóndor andino es, como su nombre indica, la Cordillera de los Andes. Y hasta allí nos acercamos para descubrirlo en pleno vuelo. Como nosotros, son miles de turistas los que lo hacen cada año, atraídos por la majestuosidad de semejante ejemplar de la naturaleza.

El Valle del Colca se encuentra en el extremo noroeste de Arequipa, en la Provincia de Caylloma. El río Colca mide unos 130 km de largo y es el más largo del país. En su pase por el valle dibuja el cañón más profundo del mundo, con un desnivel que oscila entre los 3.200 y los 3.700 metros de profundidad. Es, por tanto, una excursión ideal para aventureros.

En el punto denominado ‘Cruz del Colca‘ el camino pasa a tocar del cañón. Es precisamente en este lugar donde los visitantes se agrupan a contemplar el vuelo de este animal. El mejor momento para hacerlo es al amanecer, ya que el cóndor aprovecha los cambios de corrientes ascensionales para planear. Con un poco de suerte, incluso le podemos ver transportar alguna presa. Aunque por otra parte también puede ser que no aparezca. Y es que la naturaleza es caprichosa, y solo recompensa a los más afortunados o a los más pacientes.

Además, la especie se encuentra en peligro de extinción. El censo de 2011 cifraba apenas 28 ejemplares en el Valle, cuando hace ocho años se alcanzaban los 50. En otras zonas de los Andes en las que también residía, como Venezuela o Colombia, ha llegado a la extinción. Actualmente las autoridades peruanas están trabajando en repoblar la zona. Su mayor amenaza es la caza furtiva, lo cual resulta curioso si tenemos en cuenta que los pobladores ancestrales de la región, los incas, veneraban este ave.

Más allá de contemplar el vuelo del cóndor, el Valle del Colca está plagado de opciones turísticas. Cuenta con 14 pueblos escalonados a lo largo del mismo, habitados por indígenas y ricos en artesanía local. En muchos de ellos encontramos preciosas iglesias coloniales, con valiosas pinturas y murales. Muchas de ellas tienen espejos bajo sus santos pues, según se dice, este invento reflectante les impresionaba mucho y fue utilizado por los colones para la conversión al cristianismo.

También se pueden apreciar en la zona las terrazas de cultivo, elaboradas por poblaciones anteriores a los incas y aprovechadas por estos. Todo ello se combina con un paisaje excepcional, también habitado por otras especies animales como llamas, alpacas o guanacos. Especies que al ojo inexperto pueden resultar muy similares.

¿Vas a perderte la visita a este lugar excepcional?

Vía: Apuntes de Viaje, Perú21, Colca.info.

Foto: madiko83.

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