El templo de Angkor pone límites a los turistas

El templo de Angkor impone una serie de medidas excepcionales con el objetivo de evitar incidentes.

turistas en Angkor

Contemplar una puesta de sol puede ser una de los momentos más maravillosos que existen. La mezcla de colores que aparece en el horizonte hace de ese fenómeno algo mágico e inigualable. Sin duda, es una de las mejores experiencias que podemos vivir. ¿Te imaginas ver un atardecer desde lo más alto de unas ruinas el siglo X?

Pues esto es lo que ocurre en Angkor, una región de Camboya en la que se encuentra el templo de Phonm Bakheng. Este monumento se ha hecho muy popular en los último tiempos, debido a su majestuosidad y a las maravillosas puestas de sol que desde allí pueden observarse, pero el número de turistas ha aumentado considerablemente poniendo en peligro las ruinas. Por este motivo, las autoridades de la región han decidido limitar la cifra de visitantes que pueden acudir al templo diariamente.

Así lo confirmaba el presidente de la Agencia de Gestión Turística de Apsara, Phoeun Sophoan. Según el mandatario el templo no podía albergar a tantas personas a la vez, dado que se han llegado a reunir miles a lo largo del día, lo que estaba debilitando la infraestructura. Por ello se ha tomado la decisión de fijar un límite de 300 visitantes para que no afecte al estado de conservación del templo.

Las autoridades conocen el atractivo turístico que tiene la zona y los visitantes demandan cada vez más poder ver las puestas de sol desde algunos de los rincones de Angkor. Así que se han tomado medidas de prevención y se han puesto en marcha otras alternativas para que todos los que visiten la región sigan disfrutando de este fenómeno de la naturaleza. Además de la restricción de las 300 personas también se pretende ofrecer la posibilidad de observar los atardeceres desde góndolas propulsadas. Y hay plan de aprovechar el embalse de West Baray para incluir un crucero.

Phon Bakheng es un monumento datado del siglo X que se construyó en lo más alto de una colina a 70 metros de altura. Además de las puestas de sol los visitantes acuden en masa a esta zona para disfrutar del frondoso bosque que rodea el templo y de las aguas del embalse, que está flanqueado por dos colosales torres. Sin duda, Angkor se ha convertido en un gran punto de interés turístico, una maravilla del mundo que merece la pena visitar por mucho que ahora se hayan impuesto una serie de medidas adicionales para su control.

Foto: falco

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