El origen del primer árbol de Navidad del mundo

El primer árbol de Navidad se instaló en Polonia en el año 1441, tiempo tras el cual se ha ido reproduciendo en otros países de todo el mundo.

El primer árbol de Navidad

Hace unos días hablábamos del árbol de Navidad más famoso del mundo, que viene a ser el que se encuentra ubicado en el Rockefeller Centre de Nueva York. Pero si hablamos de árboles de Navidad y, en especial, del origen de estos, la mirada histórica nos lleva mucho más atrás, exactamente al muy lejano año 1441. Fue entonces cuando se llevó a cabo la colocación del primer árbol de Navidad y este acontecimiento se produjo en Tallin, en Estonia.

Tallin, el lugar donde colocamos nuestra mirada, prevalece en la actualidad como un claro reflejo del pasado, de su época más notoria en el siglo XIII. Su indudable aspecto medieval ha perdurado de una manera clásica, llena de estilo y con un aire que atrapa a los visitantes de forma notable. Antiguamente dividida en dos partes, la alta y la baja, ahora todo es un núcleo que ha perdido las fronteras y divisiones con el paso del tiempo. Es también un lugar clave cuando hablamos de la leyenda de los árboles de Navidad, que a día de hoy son imprescindibles en cualquier ciudad del mundo en estas fechas del año.

El primer árbol de Navidad según registros históricos se colocó en la plaza del Ayuntamiento en el año 1441. Las tradiciones eran distintas por aquel entonces, dado que no incluían la filosofía que se tiene en la actualidad sobre el uso del mismo.

En el pasado era tradición que los habitantes de Tallin y los curiosos de otros estados que viajaban hasta el lugar en estas fechas, bailaran a su alrededor. Lo hacían de manera incansable hasta que llegaba el momento clave en la colocación del árbol: la hora del incendio. Los responsables de la ciudad le prendían fuego y llevaban a cabo así una tradición que perduró a lo largo del tiempo.

Quienes visitan Tallin en la actualidad tienen todas las sensaciones que se pueden aprovechar de una región que sabe a pasado, en la cual parece que hay algunas cosas que no han avanzado. Es posible ver y comprar en, por ejemplo, la que está considerada como farmacia de mayor antigüedad de toda Europa. Es un lugar en el cual no solo se venden medicamentos actuales, sino donde perduran los remedios caseros, de forma que se pueda apreciar el auténtico estilo del pasado. Tallin tiene un encanto especial si queremos ver un árbol de navidad distinto enmarcado en un lugar que sabe devolver al viajero al pasado.

Foto: Rick McMaster

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