El Monasterio de Piedra: arte y naturaleza

Visitar el Monasterio de Piedra, en Nuévalos, Zaragoza, es una ocasión única para disfrutar de la naturaleza que ofrece su entorno a la par que conocemos un monasterio Cistercense del siglo XIII.

En la localidad zaragozana de Nuévalos se encuentra el Monasterio de Piedra. Se trata de un Monasterio Cisterciense construido entre finales del siglo XII y principios del XIII. El monasterio, situado en pleno Sistema ibérico, esta rodeado de un parque natural. En él, con el paso de los años, las corrientes del Río Piedra han  modelado cascadas, lagos y grutas.

Una de las múltiples cascadas del Monasterio de Piedra.

El monasterio solo tardó 23 años en ser construido. Hasta que en 1194, el monasterio había servido como fortaleza ante lo musulmanes, pero tras la reconquista el rey Alfonso II de Aragón cedió el castillo y las torres que los rodeaban a la Orden del Císter. Así, en 1195 se comenzó a construir el Monasterio de Piedra, que se acabó en 1218. Se aprovecharon el castillo y la muralla árabes, por lo que no se tardó mucho tiempo en acabarlo. Los monjes, en sus orígenes procedentes del Monasterio de Poblet, permanecieron en el Monasterio de Piedra hasta la desamortización de Mendizábal en 1835.

La transición del románico al gótico está presente en el Monasterio, así como las principales características de la Orden. De esta manera, tenemos un Monasterio de estilo Gótico Cisterciense, con una arquitectura sencilla y austera a la vez que luminosa. Como en la mayoría de monasterios de la Orden, al norte se encuentran la iglesia y la galería del claustro; al este estaba la sala capitular; al sur encontramos la cocina y, al este, la cocina, el refectorio y el calefactorio.

Galería del Claustro del Monasterio de Piedra.

La visita al Monasterio de Piedra no se limita solo a ver los edificios físicos, sino que también se puede disfrutar de una excursión por el Parque Natural que dura algo más de 2 horas. De forma paralela al curso del Río Piedra, nos encontraremos unos con paisajes espectaculares. Probablemente, la Cola del Caballo, una cascada de más de 50 metros de altura que esconde tras de si la Gruta del iris, sea el elemento natural más sorprendente del paseo. El Lago de los Espejos o Los Chorreaderos, junto a la inmensa cantidad de cascadas del Río Piedra no dejan indiferente a nadie. Todo ello, rodeado de árboles gigantescos; lo que conforma un ecosistema de gran riqueza biológica, que incluye diversas especies de plantas y animales. Otro de los atractivos de la visita al Monasterio de Piedra, especialmente para los niños, son las exhibiciones de aves rapaces que se producen tres veces al día.

Sin duda, ir a pasar una mañana o una tarde al Monasterio de Piedra es una gran idea, sobre todo en los meses otoñales. Combinaremos un paseo por la naturaleza con una visita cultural; y siempre podemos acabar con una buena comida ya sea en Nuévalos o en localidades cercanas como Calatayud o Daroca.

Fotos: vito7 y Carquinyol

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