El Limerick de ‘Las cenizas de ángela’

La ciudad irlandesa de Limercik es el escenario de ‘Las Cenizas de Ángela’, el libro donde el escritor Frank McCourt narra su infancia. Todavía quedan algunos lugares en pie, y el resto podemos recordarlos en el Museo de Frank McCourt.

The Crescent.

Hace unos días recorrimos los escenarios de ’50 sombras’, la trilogía de E.L. Gray que se desarrolla principalmente entre Seattle y Oregón, en la costa pacífica de los Estados Unidos. Hoy volvemos a abrir un libro, ‘Las cenizas de Ángela‘, aunque cambiamos radicalmente tanto de género -pasamos de la literatura erótica a la autobiografía de Frank McCourt- como de lugar. La verde Irlanda, y en concreto la ciudad de Limerick, al oeste del país, es el lugar donde creció el escritor después de que sus padres emigrasen de los Estados Unidos.

Aunque el libro, convertido en película en 1999, se desarrolla en los difíciles años 30 y 40, todavía podemos encontrar varios de los escenarios que marcaron la infancia de McCourt. Algunos, como los edificios de la céntrica calle The Crescent, se pintaron de gris y negro durante el rodaje de la película para ambientarla. Debajo de la pintura asoman los ladrillos rojos de las fachadas georgianas, acompañados de las coloridas puertas que nos invitan a entrar en las casas.

No muy lejos de The Crescent está el río Shannon, el más largo de Irlanda, que a partir de Limerick deja de ser río y da paso al estuario. En la misma calle encontraremos la St. Joseph’s Church, la misma en la que el pequeño Frankie tomó su primera comunión aunque casi llega tarde y la Carnige Library, en la que el protagonista escondía lecturas prohibidas entre los libros de santos y que ahora se ha convertido en una galería de arte. También está Naughton’s, ese local en el que miraba con ansia los tradicionales fish and chips.

En Irlanda nunca pueden faltar unas pintas, para lo que no hay mejor idea que ir al South’s Pub, en Quinlan Street. Si hemos leído el libro recordaremos que es allí donde Frankie, ya convertido en Frank, cumple con el ritual de la primera pinta a los 16 años, aunque al final acaban siendo un par.

Pero como nadie ni nada se libra del paso del tiempo, hay muchos escenarios que han desaparecido. No hay rastro de las primeras casas de la familia en Barrington Lane, Windmill Lane o Barrack Hill ni del edificio donde Frankie trabajaba repartiendo telegramas en Lower Cecil, aunque desde 2011 podemos recrear un poco más el Limerick de hace 80 años en el Museo de Frank McCourt, situado en Hartstonge Street. El edificio, de 1834, pertenece a la época de los tudor y antes de museo fue la escuela del pequeño Frankie y sus hermanos, aunque más tarde se convirtió en galería de arte y fábrica textil.

Fuente: El Viajero

Foto: gabig58

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