El bullicio de Marrakech

Plaza Jamaa al FnaLa plaza de Jamaa al Fna o Yemaa el Fna (depende de la transcripción), es el centro neurálgico de Marrakech (Marruecos). Presidida por el minarete de la mezquita de la Kutubia, que sirvió de modelo para la Giralda de Sevilla, la plaza es el lugar de encuentro de los habitantes de la ciudad y los turistas cuando se pone el sol. Encantadores de serpientes, músicos, bailarines… llenan la plaza de ruidos y luz.

Para contemplar la grandiosidad de este espacio, lo mejor es subir a una de las varias terrazas que le rodean. Se puede comer en una de ellas o en el centro de la plaza en alguno de los chiringuitos de comida llenos de humo, pinchos de carne o pollo, pescado frito, harira o sopa típica marroquí, bocadillo de huevo duro y patata, té con menta…


Minarte de la KutubiaDurante el día, la plaza está más tranquila, aunque permanecen los puestos de venda de zumos de naranja: están buenísimos y sólo cuestan 3 dirhams (unos 30 céntimos de euro), las mujeres que hacen dibujos de henna (no es el mejor lugar para hacerlo, son caros y de mala calidad) y un peculiar vendedor de dientes y dentaduras postizas.

Además, la plaza es la puerta de entrada al zoco (o suk, en árabe), un lugar ideal para comprar babuchas, bolsos de piel, collares, dulces, especies… si estás dispuesto a regatear y no te agobias fácilmente. Los vendedores son muy insistentes y algunos se enfadan si regateas, incluso cuando ellos están pidiendo unos precios realmente elevados.

Madrasa Ben YoussefEn la medina, es indispensable visitar la madrasa o escuela Ben Yussef, así como el Palacio Bahia. La madrasa, que fue fundada en el siglo XIV por Abu el Hassan, es uno de los monumentos más importantes de la ciudad. El lujoso Palacio Bahia fue construido a finales del siglo XIX. Su peculiaridad es que sólo tiene una planta ya que fue la residencia del gran visir Bu Ahmed, que era tan gordo que no podía subir escaleras. En este edificio también vivían sus 24 concubinas.

Fuera del barrio antiguo de Marrakech no debe perderse el colorido Jardín Majorelle, un parque botánico con especies de los cinco continentes, que diseñó el pintor Jacques Majorelle y que ahora es propiedad del modisto Yves Saint Laurent y de Pierre Bergé.

Fotos: Albert González Farran

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