¿Tren, barco o avión? Tú decides

¿Cómo viajar? A menudo el tipo de transporte nos ayuda a elegir nuestro destino turístico. ¿Tren, barco o avión? De ello depende que lleguemos más o menos lejos y en más o menos tiempo. Nuestra elección es libre: los hay que se marean con el vaivén de las embarcaciones y los hay que se aterrorizan al despegar los pies de tierra; los hay que se aburren con el traqueteo de la locomotora  y los que se agobian de estar encerrados en mitad del cielo y de una posible tormenta. También están aquellos (la gran mayoría) que a la hora de viajar vela por su seguridad y la de su familia, ¿qué transporte es más seguro? Según nuestros propios miedos será más arriesgado viajar en barco, en tren o en avión. Lo cierto es que las posibilidades de que ocurra algo imprevisto son idénticas en cada uno de esos transportes porque depende enteramente del azar. Partiendo pues de que todos ellos son transportes seguros, ¿qué ventajas e inconvenientes tiene cada uno de ellos?

Barco

Viajar en barco, tren o avión tiene ventajas e inconvenientes.

  • El barco. Es un transporte ideal para familias con niños. Los más pequeños pueden moverse por grandes distancias, siempre acompañados de sus padres, y asomarse por la cubierta para contemplar la belleza del mar y los bancos de peces. Ésta es una gran ventaja que no encontraremos en otros medios de desplazamiento: la posibilidad de disfrutar del paisaje marino. Además, el tamaño de las embarcaciones hace posible pasear por la cubierta mientras viajas lo que ameniza totalmente el viaje. En el caso de los niños pueden contar con una zona de juego infantil a bordo, y en el caso de los mayores tienen bares, salas de ocio o incluso cine. Desde el punto de vista económico, el barco permite viajar gratis a los menores de 2 años (que comparten asiento) y con un descuento del 50% hasta la edad de 12. Asimismo, se pueden transportar pertenencias propias como bicis o tablas de surf sin coste adicional. ¿Inconvenientes? El problema de siempre: el barco marea, tanto a los niños como a los adultos. Y el crucero puede ser demasiado largo… Si a pesar de todo nos decantamos por el barco, recordemos que el centro y la cubierta superior son los lugares donde el movimiento de la embarcación es menos perceptible.
  • El avión. Este transporte tiene más contras que pros. Lo único que podemos alegar a su favor es la rapidez del trayecto; hoy por hoy es el medio más veloz para viajar. Pero quitado de eso, y de que podemos contemplar las nubes más cerca que nunca, no hay nada más que añadir. El tiempo de espera antes y después del vuelo es bastante pesado, la lejanía de los aeropuertos del centro de la ciudad también puede ser otro gran inconveniente y la presurización de las cabinas puede resultar incómoda si viajamos con niños pequeños. A pesar de todo, algunas compañías aéreas disponen de menú infantil y entretenimiento para distraer a los menores durante viajes de largo recorrido. Al igual que en el tren, los niños de menos de 2 años no ocupan asiento y en este caso pagan el 10% de la tarifa. Para los mayores de dos años, también ofrecen descuentos de hasta la mitad de la tarifa.
  • El tren. Sigue siendo un importante medio de transporte aunque es utilizado para distancias más cortas que las que te ofrece el avión, siempre teniendo en cuenta sus limitaciones. Con todo, existen una serie de libertades que hacen del viaje en tren más atractivo que en las aeronaves. Para empezar el tiempo, sin duda todo es mucho más rápido y fácil con el tren. Los controles de equipajes son prácticamente nulos, así que nos ahorramos ese trámite. Además puedes aparecer en la estación un cuarto de hora antes de que parta tu tren sin preocuparte por si te dejarán entrar o no, y olvidarte de las más de dos horas que debes esperar en el aeropuerto. Durante el viaje todo resulta mucho más cómodo: el equipaje va donde tú deseas y puedes pasar las horas entreteniéndote con tu ordenador, ojeando el twitter, hablando por teléfono o lo que más te apetezca, incluso puedes llevarte tu propia comida y darte un buen manjar sin pagar extras por ello. Cuando llegas al final del trayecto, todo es igual de rápido como cuando lo iniciaste: coges tus pertenencias y te marchas. Además, la estación de trenes siempre para cerca del centro de la ciudad y nos ahorraremos coger un bus o un taxi para salir del aeropuerto. Los inconvenientes que tiene este transporte es, quizás, el asunto económico que a veces puede resultar más caro que el avión, para según qué casos, y a veces no compensa. Y luego está el asunto del tiempo, será un viaje ameno, pero largo.

Nosotros decidimos. ¿Cuál crees que es el mejor de ellos para viajar?

Fuente: mibebeyyo.com, viajarsindestino.com

Foto: xornalcerto

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