Colonia Güell II, la cripta de Antoni Gaudí

Nunca un proyecto apenas empezado fue tan espectacular. Gaudí utilizó la cripta de la Colonia Güell como laboratorio de pruebas para la Sagrada Familia de Barcelona, pero también la dotó de una increíble personalidad propia.

Colonia Guell cripta

Como ya avanzamos en el anterior artículo sobre la Colonia Güell, dedicaremos un post exclusivamente a la cripta que el genio Antoni Gaudí diseñó para este lugar. Recordemos, una colonia industrial propiedad de Eusebi Güell que implementaba destacadas mejoras en la vida de los trabajadores del textil de finales del XIX.

Para adentrarse en la cripta, primero hay que entender sus antecedentes. Tenemos un empresario rico, el señor Güell, que además es un gran mecenas y admirador del arte. Lo cual le vincula con Antoni Gaudí, un reputado arquitecto y amigo al que decide encargar la iglesia de su colonia industrial en las afueras de Barcelona. Como tiene mucho dinero, le da carta blanca para hacer y deshacer a su antojo.

Por aquel entonces, año 1898, Gaudí ya estaba trabajando en la Sagrada Familia de Barcelona. Pero aquel proyecto monumental se financiaba con donativos, mientras que en la Colonia Güell le habían permitido dar rienda suelta a su imaginación.

El resultado es fácilmente deducible. Gaudí decidió convertir la cripta de la Colonia Güell en su laboratorio de pruebas para la Sagrada Familia. Y de ahí la primera de sus muchas singularidades. Las vidrieras de sus ventanales principales, situados a derecha e izquierda de la cripta, recuerdan la peculiar cruz que preside las torres del templo barcelonés. Y como este tantos otros aspectos.

De hecho, si la cripta hubiera llegado a finalizarse hubiese sido la hermana pequeña de la Sagrada Familia. Y sí, habéis leído bien. La iglesia de la Colonia Güell tampoco está acabada.

Por aquello del presupuesto libre, a Antoni Gaudí se le ocurrió el proyecto reflejado en esta maqueta. Pero por aquel entonces cualquier gran obra llevaba tiempo. Para cuando tuvo acabada la parte inferior del templo (una capilla secundaria para el uso diario que se encontraría debajo de la iglesia principal), los hijos de Eusebi Güell ya estaban al cargo de la colonia.

Le dijeron que de carta blanca nada, que una colonia industrial no requería de un proyecto tan ambicioso, y que lo que ya había hecho era lo único que se quedaba.

Esto explica el aspecto exterior de la cripta, 100% gaudiniano, pero similar a una cueva que se hunde bajo el suelo y se integra en el paisaje. De hecho, el campanario de la parte superior ni siquiera es obra del arquitecto, sino que fue anexado más tarde.

Gaudí se quedó sin su ?pequeña? Sagrada Familia, pero nos ha dejado la que, a mi parecer, es su obra más espectacular. Los guiños constantes a la naturaleza, las fantásticas vidrieras, las columnas torcidas con fines prácticos, los bancos para dos ocupantes, las pilas bautismales hechas con grandes conchas del Pacífico…

Todo ello hace de la cripta de la Colonia Güell una obra tan imprescindible como el Park Güell o la Pedrera. Desconocida para muchos turistas, su encanto reside precisamente en que sorprende y nos ofrece algo que no hemos visto antes en miles de postales. Y que por tanto, pervive en la memoria para siempre.

Foto: Jorge Franganillo.

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