Caral, un viaje al pasado en Perú

Caral

Las evidencias científicas no dejan dudas: la ciudad más antigua de América se ubicaba donde hoy es el norte del Perú, en el Valle de Supe, más precisamente en Caral. Los restos arqueológicos hablan de que, entre 2.627 y 2.100 años antes de Cristo, allí se asentó una importante civilización.

Si nos ubicamos temporalmente y comparamos con otras regiones del mundo, podremos ver que al mismo tiempo que se desarrollaba dicha cultura, Egipto crecía a orillas del río Nilo. Es decir que estamos ante una sociedad que fue contemporánea a la construcción de las pirámides de Giza, por ejemplo. Visto desde otra perspectiva: el desarrollo urbano en el resto del continente americano comenzó recién unos 1.550 años después. No hay dudas de que Caral es el viaje al pasado más remoto que puede ofrecernos América.

La Ciudad Sagrada de Caral se encuentra a casi 200 kilómetros de Lima, la capital peruana. Este sitio arqueológico fue descubierto en 1.905 y poco a poco salieron a la luz evidencias de la existencia de enormes pirámides y de muros de 20 metros de altura, entre otros vestigios de una civilización avanzada.

Los turistas, a través de distintas visitas guiadas y luego de abonar un derecho a ingreso, pueden conocer lo que fue la Pirámide Mayor, el Templo del Anfiteatro, la Pirámide de la Cantera y el Templo del Altar Circular. Los arqueólogos determinaron que, junto a algunos templos y pirámides, existían grandes plazas circulares, utilizadas por los antiguos habitantes para sus rituales y celebraciones. En dichos festejos no faltaba la música, tal como demuestran los cerca de cincuenta instrumentos encontrados en la región (flautas traversas, cornetas y otros).

Luego varios siglos de ocupación, los pobladores del Valle de Supe decidieron abandonar la ciudad sagrada. Antes, enterraron todas las edificaciones bajo capas de arena, piedras y cantos rodados, cumpliendo con los ritos y ofrendas de entonces.

Hoy como hace 5.000 años, Caral demuestra su importancia y valor. Visitada por arqueólogos y científicos de todo el mundo, cuenta con centros de estudios permanentes. Poco a poco, el turismo también comienza a acercarse a este sitio único en Latinoamérica.

Por el momento, la zona arqueológica de Caral cuenta con una infraestructura turística muy poco desarrollada. No existen hoteles ni restaurantes, apenas algunos baños y tiendas de recuerdos. Para conseguir alojamiento, es necesario trasladarse hasta las ciudades de Barranca y Huacho.

Foto: ImAnAmericanIdle

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