Foto de los jardines colgantes de Babilonia

Considerada una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, muchos se preguntan si sería posible viajar hasta tierras orientales y visitar ni que fueran las ruinas de los Jardines Colgantes de Babilonia. Pero tan poco queda de ellos, por no decir nada, que es imposible saciar esta inquietud. Siempre nos quedará contemplar recreaciones en imagen, llevadas a cabo por artistas o historiadores. Pero como observaremos con una búsqueda simple de Google Imágenes, todas son muy libres y diferentes las unas de las otras.

Jardines Colgantes de Babilonia y Torre de Babel al fondo


Queda claro, por tanto, que es imposible obtener fotos reales de los Jardines Colgantes de Babilonia. Sí que es posible, no obstante, visitar las ruinas de la ciudad de Babilonia, ubicadas en la actual provincia iraquí de Babil,  110 km al sur de Bagdad. Claro que este país de Oriente Medio no es el mejor destino en estos momentos y lo más recomendable es dejar el viaje para más adelante. Por el momento es mucho más factible volar hasta Berlín y, visitar el Museo del Pérgamo y disfrutar de la Puerta de Ishtar, una de las ocho inmensas puertas que permitían acceder a Babilonia.

Aunque la escapada a Berlín es una buena alternativa para matar el gusanillo, lo es aún más si conocemos la leyenda que acompaña esta ciudad mesopotámica y algunas de sus construcciones más míticas, como la Torre de Babel o los jardines que aquí nos ocupan.

En lo que a los Jardines Colgantes de Babilonia se refiere, lo que sabemos a día de hoy es que fueron un regalo que el rey Nabucodonosor II hizo a su  esposa Amytis, que en las llanuras orientales sentía nostalgia de la tierra montañosa en la que se crió. En el siglo VI a.C., y en uno de los periodos de mayor prosperidad de la antigua Babilonia, su marido encargó la construcción de varias terrazas abovedadas una sobre la otra. Hizo llenar cada uno de los pisos de tierra y plantar en ellos bellos árboles y plantas.

Para poder regar lo plantado, construyó los jardines a orillas del río Éufrates y los dotó de un depósito de agua en la parte superior. Gracias a varios canales y arroyos, el agua llegaba a cada una de las plantas y permitía que la vegetación creciera frondosa. Y a su vez, todo ello contribuía a hacer aún más bella la estampa.

La decadencia de Babilonia fue también la de sus Jardines. Ya Alejandro Magno, en su llegada a esas tierras en el siglo IV a.C. , los encontró completamente abandonados y en ruinas. Finalmente fue el rey Evemero, en el 125 a.C., quien los incendió y acabó definitivamente con su existencia. Mala idea tuvo el buen hombre, que seguramente ni podía imaginar la relevancia que alcanzarían los Jardines Colgantes de Babilonia en los siglos venideros de la historia de la humanidad.

Así que quien quiera explicaciones sobre porqué no hay fotos de los Jardines Colgantes de Babilonia, debería pedírselas a este señor. Como hacerlo es imposible, queda la esperanza de que las recientes ruinas encontradas en Babil sean realmente las de los jardines, como parecen apuntar las investigaciones.

Imagen: Jardines Colgantes de Babilonia, Martin Heemskerck (siglo XVI).

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