Viganella, el pueblecito italiano que atrae el sol con un espejo

Se trata de una solución única que permite a los habitantes disponer de luz solar durante el invierno además de que actúa también como reclamo turístico.

Valle de Antrona

Nada de particular tiene, a ojos del viajero, la localidad de Viganella. Este pequeño pueblecito, situado al norte de Italia, está asentado en lo más profundo del Valle Antrona y en él viven apenas una cincuentena de personas, algo más durante los meses de verano. Precisamente debido al duro invierno en el pueblo, Viganella creó el artilugio que ha provocado que deje de ser un pueblecito más de la tierra alpina y se convierta en un enclave de lo más curioso al que muchos turistas se acercan anualmente. Pero mejor comenzamos por el principio.

Durante el invierno, la oscuridad invade Viganella de manera literal. Debido a la profundidad del valle y a su situación, desde el 11 de noviembre y hasta el 2 de febrero la luz solar no alcanza la localidad en ningún momento del día, sumiéndola en las sombras durante nada más y nada menos que 80 días completos. Ni unas horas de calidez, ni un rayo de luz… O más bien deberíamos hablar en pasado, pues hace unos años, al arquitecto y diseñador de relojes de sol Giacomo bonzani se le ocurrió una idea que cambiaría por completo la vida de los habitantes de Viganella.

Bonzani, que vive en un pueblo de montaña cercano y había experimentado una sensación similar, decidió crear un espejo refractario para que la luz del sol rebotara en él e inundara el pueblo durante los días de oscuridad. El espejo, que mide 8 metros de ancho y 5 metros de altura, se instaló estratégicamente en una de las laderas del valle, a 870 metros por encima de Viganella. Lo más curioso del dispositivo es que se controla por ordenador: de manera inteligente, el programa hace que el espejo se incline y gire de manera que los rayos siempre alcancen el pueblo.

El espejo gigante que devolvió la luz solar a Viganella se construyó, precisamente, en España, donde un niño del pueblo italiano y una niña de Huelva se encargaron de pulsar el botón que accionó el mecanismo por primera vez. Desde entonces, los inviernos en Viganella no son tan duros y, además, el pueblecito es un reclamo para cientos de turistas curiosos.

Fuente / ABC

Foto / Maurizio Zanetti

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