Un OVNI en el Sáhara tunecino: el hotel HI

Nefta es una preciosa localidad erigida sobre un oasis donde las palmeras dibujan el horizonte de manera muy particular. No obstante, existe un secreto escondido en la localidad que hará las delicias de los viajeros aficionados al tuismo ecológico, el relax y la meditación. Hablamos del hotel HI, de espectacular arquitectura y carácter sostenible.

Hemos oído siempre hablar de los oasis, de qué se sentirá caminando por el desierto y encontrando agua y palmeras cuando menos lo esperamos, de hallar un pedacito de paraíso entre el árido terreno que nos ocupa. Pues mucho más cerca de lo que pensamos está Nefta, más conocida como “La perla del Jerid“. Esta ciudad está levantada sobre un oasis de aguas termales y más de cuatrocientas mil palmeras al borde del desierto del Sáhara.

Esta perla de la que hablamos y cuya visita encantará al turista esconde un pequeño tesoro que no podemos dejar de conocer: el hotel Dar HI. La diseñadora Matali Crasset creó este espacio que presume de acoplarse al lugar de manera ecológica. Pensado como un lugar de retiro, este hotel se sitúa en una pequeña colina en Nefta a la que no hay forma de llegar en coche. Habrá que pasear por las estrechas calles de la ciudad para alcanzar nuestro destino.

El Dar HI se creó siguiendo los pasos de la arquitectura local. De este modo, se levanta sobre muros de ladrillo que han sido pintados con cal tintada de forma natural. Su color ocre se funde con el desierto y sus cristaleras miran al infinito como ojos sobre la arena. El enclave es único aunque nos resultará algo familiar, ya que películas como “Star Wars” o “El paciente inglés” se han rodado en estas localizaciones.

Dado que hablamos de un lugar sostenible, tanto la piscina como su baño turco se calientan de forma natural debido a los manantiales geotérmicos de los que se surte el lugar. Como naturales son los alimentos que en el mismo se consumen. Nada de productos importados o cocina creativa. Una vez nos hayamos quitado nuestros zapatos y calzado las babuchas de este hotel, habremos entrado en un estado de relax y naturaleza que empieza por consumir productos que allí mismo se cultivan de manera ecológica.

Tan solo 17 habitaciones bajo cuatro conceptos diferentes que miran al desierto, la ciudad, al oasis o las rocas. La experiencia inolvidable de poder decir que, tras atravesar el desierto, se vino a dar con un oasis en el que la estancia ecológica y de relax nos renovó.

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