Hammamet, un destino a redescubrir

Cerca de la capital encontramos uno de los destinos más completos que podamos imaginar: Hammamet. Además de su interés histórico-cultural, la ciudad guarda un gran atractivo debido a sus playas urbanas. Sin duda, un lugar imprescindible.

Abou Habibi

Hammamet es una dulce ciudad de descanso en la costa mediterránea de Túnez, a apenas una hora en coche desde la capital. Fue aldea hasta que los romanos se fijaron en ella y la convirtieron en colonia. Luego vendrían Rommel y su Afrika Korps que la destinó como cuartel general, mucho después de ser moneda de cambio en las pugnas entre árabes y cristianos. Si viaja a Túnez, acérquese a Hammamet, le sorprenderá. ¿Por qué? La ciudad cuenta con múltiples atractivos y nosotros vamos a destacar los más importantes.

La Medina de Hammamet se encuentra en la parte antigua de la ciudad y fue levantada en el siglo XV, rodeada por una muralla. Merece la pena descubrir lo que hay dentro de este laberinto de calles estrechas. Es más, en la Medina hay un curioso museo que narra una historia de triste recuerdo para sus ciudadanos: la de la rendición de la ciudad a manos de los españoles en el siglo XVII.

Otro punto de interés es la Gran Mezquita, que data de la misma época que la Medina, el siglo XV. Esta mezquita contrasta con otra construida posteriormente y situada justo enfrente, la mezquita de Abd el Kador, que resulta imponente y en la que destaca su gran minarete. Hoy en día cobija una escuela coránica para niños pequeños. A poca distancia se puede ver un santuario que también recibe el nombre de Abd el Kador.

Dar Bibine

Hammamet es conocida por ser un destino de sol y playa a poca distancia de la capital. No en vano, su nombre proviene de una palabra árabe que significa precisamente ‘baño’. En esta ciudad encontraremos diversas playas urbanas que harán las delicias de los turistas con ganas de descansar junto al mar. No obstante, y si se desea seguir visitando, no podemos olvidar la Kasba, lo que queda del recinto militar de la Medina, un acuartelamiento cercano a las murallas. La Kasba guarda unos pasillos cerrados por bóvedas y unas curiosas torres cuadrangulares, y además en ella se puede disfrutar de un museo de trajes típicos antiguos.

A las afueras de Hammamet se encuentra la Villa Georges Sebastian, un gran admirador de la ciudad y antiguo benefactor. La villa acoge un curioso teatro de trazas clásicas que se ha rehabilitado como espacio cultural y escénico a nivel internacional. Para acabar de redondear nuestra estancia, la Necrópolis de Pupput será el lugar preferido de los aficionados a la historia. Un lugar arqueológico de enterramiento de los primeros pobladores de la ciudad que también fue una aldea.

Hammamet es, sin lugar a dudas, una ciudad con encanto que tiene que conocer.

Más información / Turismo de Túnez

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