Túnez, cuna de las civilizaciones mediterráneas

Por Túnez han pasado, entre otros, fenicios, romanos, bizantinos, judíos y árabes. Entre todos han conformado la cartografía de un país que en la actualidad se presenta al visitante como un destino rico y lleno de estímulos por descubrir.

Dougga desde las alturas

El Túnez de hoy, su cultura y sus particularidades, es la suma de tres milenios de contactos con otras civilizaciones de su tiempo. Culturas lejanas y cercanas, resultado de las influencias de dinastías que gobernaron desde sus tierras o que llegaron a ella como conquistadores.

Cartago fue la gran ciudad e imperio del pasado, por lo que se configura como el orgullo del Túnez actual. La antigua ciudad de Cartago fue fundada por el espíritu emprendedor de los fenicios, llegados desde el otro lado del Mediterráneo para crear el primer gran comercio paneuropeo. Los restos de Cartago, junto a la moderna ciudad de Túnez, son un elocuente legado que habla de esa grandeza mediante el lenguaje de su fascinante monumentalidad. Los puertos cartagineses y el Templo de Tophet son parte de lo que no podemos dejar de visitar si queremos ser conscientes de la gran riqueza de este país.

En los restos de la vieja Cartago hay espacio para un foro y un teatro de Adriano, además de villas, casas, esculturas y templos, incluso un anfiteatro. Todas estas construcciones fueron levantadas por los romanos tras el dominio final de las legiones romanas. El anfiteatro de El Djem, las construcciones de Dougga o las fortificaciones de la vieja frontera bereber son hitos de aquel dominio hasta las arenas del desierto.

A los romanos les siguieron los vándalos y los bizantinos como señores de Túnez, que dejaron tras de sí la estela del Reino de Gesenrico y restos arqueológicos –necrópolis o viviendas- repartidos por las grandes ciudades costeras, que fueron sus grandes bastiones. Pero el gran cambio de Túnez llegó con la civilización árabe que, en la fulgurante extensión de sus dominios en el siglo VIII, hizo del país una de sus bases marítimas y humanas para alcanzar el dominio del sur de Europa. Con ella se establecieron comunidades judías que vivieron del comercio, como aún se ve en la cultura sefardita que ha sobrevivido hasta hoy.

El pasado árabe está totalmente presente en Túnez a través del folclore, del culto y el patrimonio monumental de los últimos 1.300 años. Un patrimonio que aparece ante nuestros ojos gracias a una arquitectura popular parecida a la andaluza, pero también en esas grandes obras que tanto impresionan al visitante. Un ejemplo son las fortificaciones de Tabarka o los cientos de mezquitas de un país moderadamente religioso. Si quieres conocer la riqueza cultural de Túnez, solo tienes que animarte a visitarlo.

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