Nueva Zelanda tiene su propio mago (e incluso un aprendiz)

En Nueva Zelanda la ciudad de Christchurch tiene su propio mago que trabaja de forma oficial desde el año 1998.

Hay algunos países que siempre tienen algo con lo que sorprendernos. En este caso Nueva Zelanda nos sorprende porque la nación dispone de un mago oficial que incluso cuenta con su propio aprendiz. Su residencia se encuentra en Christchurch, una famosa ciudad del país que cada vez recibe más visitantes no solo interesados en su fantástica arquitectura, sino en ver en vivo y en directo al mago. Este, vestido con las ropas más clásicas de este tipo de personaje y preparado con una gran barba que le caracteriza, se pasea por la ciudad y actúa en eventos dando presencia a la localidad.

El mago tiene 87 años, se llama Ian Brackenbury Channell y es un británico que llegó a esta parte de Nueva Zelanda en la década de los años 70. Desde siempre ha sido reconocido con este nombre (The Wizard) e incluso tiene permiso de conducir con su nombre profesional. No ha cambiado su nombre en el registro civil, pero no lo necesita: todo el mundo sabe que es «El mago» y nada más.

Tiene un contrato con el gobierno por el cual cobra anualmente alrededor de 10 mil euros, lo que le permite vivir de una forma modesta y disfrutar de su profesión.

El trabajo de mago lo realiza desde el año 1998 de manera oficial y a lo largo de ese periodo ha participado en visitas oficiales, eventos multitudinarios e incluso recibido el elogio de grandes personalidades. En el año 2009 recibió la medalla del servicio de la Reina, uno de los reconocimientos más importantes que se pueden obtener en el país.

Como mago no se dedica a hacer hechizos, al menos no de forma habitual, ya que un día se cuenta que una de sus danzas de la lluvia provocó una gran tormenta, sino que se pasea por la ciudad con sus túnicas de mago y pone un punto divertido a un mundo que se ha olvidado de reír. También se muestra en oposición al gobierno en ciertos temas, aunque de una manera suave y fanfarrona, y ayuda a la promoción de su ciudad en otras partes del país y del mundo.

Desde hace un tiempo tiene un joven aprendiz, aunque no sabe si el gobierno aceptará que este chico que ya viste con túnica de mago y tiene una larga barba, acepte el puesto de heredero del mago y su contrato. Si continúa siendo un buen negocio la figura del mago se podría convertir en una imagen imprescindible de Nueva Zelanda. Hoy por hoy los dos magos pasean habitualmente por Christchurch generando todo tipo de opiniones y comentarios.

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