Las temperaturas en Australia vuelven a subir por una ola de calor

Los australianos están pasando una de las peores olas de calor que se han registrado en mucho tiempo.

Ola de calor

En el último mes Australia ha sido foco de varias olas de calor que han hecho que las temperaturas en la región suban de manera notable. Las altas temperaturas son el principal problema con el que se encuentran los australianos durante estos días a la vista de que las recientes olas de calor han llevado a que los grados se eleven hasta 10 por encima de la media habitual.

Se trata de una situación que se ha dado dos veces de forma consecutiva en las últimas semanas y se estima que en los próximos días la situación no mejore. La media de temperatura que se están viendo en Australia superan los 40 grados y en algunas regiones incluso han rozado los 50, como es el caso de Marble Bar, una ciudad situada en la parte noroeste.

La ola de calor se ha instalado en todos los territorios australianos, por lo que las altas temperaturas las están sufriendo los ciudadanos de los ocho estados. Ante esta situación, las autoridades sanitarias locales han aconsejado que todo el mundo se mantenga fresco en la medida de lo posible y por supuesto que sigan al pie de la letra sus recomendaciones.

Debido a estas dos olas, en algunas zonas se ha intensificado el riesgo a que se produzcan graves incendios y la sequía en la zona ha aumentado. De igual modo, en el último mes muchos peces han muerto. Tanto ha sido así que hace poco se ha contabilizado alrededor de 1 millón de peces que se han quedado sin vida, muchos de ellos sido arrastrados por la corriente marina hasta la orilla, dejando un paisaje devastador. Esto se ha podido ver fácilmente en la cuenca del río Murray-Darling ubicado al sureste.

Las autoridades estiman que dentro de poco las temperaturas pueden bajar y volver a la normalidad, aunque con las dos olas que se han sucedido de forma consecutiva se puede esperar cualquier cosa. Además, una de las últimas olas de calor ha coincidido con la celebración del torneo de tenis del Grand Slam. El pasado año ocurrió algo parecido y muchos deportistas se quejaron ante las temperaturas, puesto que son un factor negativo para el juego y para ellos mismos, provocando mareos, desvanecimientos o deshidratación. El pasado año 2018 fue muy caluroso, tanto que la Oficina de Meterología australiana ha revelado que fue el tercer año con las temperaturas más altas, a lo que se sumaron unas precipitaciones que de media no superaron el 12%.

Foto: RobertDychto

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