Japón aplaza los Juegos Olímpicos al año 2021

Japón toma la decisión definitiva de aplazar los Juegos Olímpicos para llevarlos a cabo en el verano del próximo año 2021.

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Japón mira al futuro, pero sin perder de vista el presente. El país del sol naciente es tan honorable como testarudo. Sus ciudadanos tienen la costumbre de poner valentía en todo lo que hacen y en seguir remando incluso cuando el bote parece que se va a hundir de manera irremediable. Piensan que si siguen remando tienen más posibilidades de salir adelante que si tiran la toalla y simplemente esperan a hundirse. Nadie les asegura llegar a tierra firme, pero eso no les quita la capacidad de remar hasta desfallecer.

Por ello Japón quería organizar los Juegos Olímpicos en 2020 tal y como estaba previsto. Y por ello hasta el último momento no han dejado de remar incluso viendo cómo el coronavirus se extendía y les amenazaba en la distancia. Japón lo ha intentado y hay que reconocer que para haber sido uno de los primeros países en infectarse tras la aparición del virus en China, las cifras de contagios son muy reducidas. Esto demuestra bien la fuerza, el sentido del orden y de la responsabilidad de la sociedad japonesa. Para ellos había que hacer todo lo posible (y un poco más) para contener el virus, para decirle al corona que se estuviera quieto, que en Japón no podía encontrar otro de sus particulares patios de recreo.

Poco después de ver cómo el virus se metía en su país, todos los organismos japoneses empezaron a actuar. Marcaron una serie de pautas que todo el mundo, en mayor o menor medida, ha seguido. Las tiendas empezaron a poner dispensadores de alcohol en sus puertas, de manera que todo el que entraba y salía podía desinfectar sus manos. La afluencia a centros comerciales se redujo y los colegios cerraron, aprovechando que se daba el final de curso poco tiempo después. Mientras tanto, mientras el número de infectados estaba controlado, aún con lo ocurrido en el crucero parado en Yokohama, el gobierno remaba y luchaba con todos los medios posibles para que los Juegos Olímpicos no se retrasasen o trasladaran a otra parte del mundo.

Quizá fue una lucha abocada al fracaso tal y como muchas voces pronosticaban. Pero como decimos, al gobierno japonés le gusta luchar y mostrarle a su población que ellos combaten y no se rinden, para que sus ciudadanos hagan lo mismo inspirados por la fuerza del gobierno. Era crucial, ante situaciones como el pánico desatado en supermercados por la compra de papel higiénico, que el gobierno mantuviera un perfil de solidez, de carácter, de profesionalidad y liderazgo. Si un simple tuit era capaz de agotar todo el papel higiénico en el país, el gobierno no estaría dispuesto a empujar y hacer más grande esa bola de dramatismo que se extendía entre el ciudadano. Mantener la calma, seguir luchando y esperar, ayudaron a que pocos días después el ciudadano estuviera tranquilo viendo papel higiénico en todas las tiendas y no dejándose llevar por el pánico.

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Que se haya retrasado tanto el aplazamiento de los Juegos Olímpicos tiene lógica y ha sido una buena decisión. Si cuando Londres saltó a la palestra ofreciéndose a organizar el evento deportivo en su región debido a que no tenían coronavirus, Japón hubiese aceptado, habría sido un caos absoluto. Ya sabemos que Reino Unido ya ha recibido el virus y que ellos tampoco podrían celebrar los Juegos Olímpicos ahora. Japón esquivó la bala de una posible mala decisión. Y lo que hizo fue esperar. El país ha esperado hasta que ha sido el momento. Hasta que no se han quemado todos los cartuchos y se ha visto que de manera indudable hay que aplazar la celebración del evento. Principalmente por dos razones.

La primera es porque por mucho que Japón luche y mantenga a raya al coronavirus, otros países no lo están haciendo de la misma manera. Y los Juegos Olímpicos traen a deportistas del mundo entero, por lo que existiría un gran riesgo de que algunos de estos participantes se desplazaran al país con el virus entre sus «pertenencias». La segunda razón es que varios países ya habían comenzado a confirmar que no asistirían a los Juegos Olímpicos, lo que se podría haber convertido en poco tiempo en un gran dominó, con todas las fichas cayéndose por orden debido al efecto de las decisiones de otros países.

En Japón son conscientes de lo que significa aplazar un evento de esta magnitud. Lo que va a representar a corto y largo plazo es un gasto económico importante, dado que hay mucho trabajo que hacer para ajustarlo todo de manera que la imagen del país no se dañe. Por ello la nación ha tomado la decisión de que los Juegos Olímpicos en 2021 serán los de 2020, sin cambiar la cifra de la edición. Esto ahorrará grandes cantidades en reimpresión de documentos, pósters o incluso productos de merchandising. El mundo recordará los Juegos Olímpicos de 2020 como aquellos que se celebraron en 2021 y no ocurrirá nada de nada, nadie tiene que entrar en cólera por ello. Lo importante es que el espíritu de lucha, el espíritu deportivo de una cita como esta, va a mantenerse y se acabará celebrando, aunque sea un poco después.

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