Italia y los nuevos problemas que tendrá con la mafia

Italia se encuentra ante una situación en la cual la mafia gana fuerza cubriendo los problemas a los que el gobierno no da respuesta.

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La sociedad italiana y sobre todo los estudiosos de la historia de la mafia, están preocupados. Porque la situación en la que se encuentra el país se dice que se trata del escenario perfecto para que las organizaciones criminales crezcan en pequeños espacios de tiempo. Y lo que esto podría significar para el país es algo que nadie se quiere imaginar.

La mafia encuentra sus orígenes, según las historias, en el siglo XV y curiosamente coloca a tres españoles como los fundadores de las principales organizaciones. Se trataba de tres hermanos que habían huido de España por ciertos problemas y que tomaron la decisión de crear las organizaciones Cosa Nostra, ‘Ndrangheta y Camorra, que son tres de los cuatro grandes grupos mafiosos del país (siendo el cuarto Corona Unita, creado en los años 80). Con el tiempo estos grupos han perdurado en Italia y se han convertido en un poder que tiene muchos más hilos de los que se podría llegar a imaginar.

Aunque en su origen la mafia se trataba de una fuerza alternativa al control del gobierno, dedicándose a las patrullas de justicieros y a imponer la ley en las calles de manera que no hubiera incidentes, con el paso del tiempo sus medios de actuación se fueron encrudeciendo. Ya no importaba tanto patrullar, sino aparentemente delinquir, con todo tipo de delitos en busca de ingresos, ganancias y de reforzar las arcas de las organizaciones. Pero aún hoy día la mafia representa un poder oculto en las sombras que trata de hacer lo que el gobierno no hace, aunque eso sí, con unos métodos que no siempre son bienvenidos.

Comentan algunos propietarios de negocios que se encuentran en una mala situación económica debido al coronavirus que están en tensión, porque saben que antes o después van a llamar a su puerta. Y quien llamará a su puerta será la mafia. Lo harán con propuestas de apoyo, dinero, préstamos, considerables donaciones o la ayuda necesaria para que el negocio siga a flote de una u otra manera. Pero tal y como informan los expertos, esas ofertas no van a venir sin nada a cambio. La mafia tiene la costumbre de sonreír, de acercarse a quien lo necesita en su momento de mayor debilidad, de dar calidez y de intentar crear un vínculo estrecho y amigable con los propietarios de negocios. Crean una relación con la cual tratan de transmitir tranquilidad y confianza, para meterse en el bolsillo a sus “víctimas” y tratar de llevárselas a su terreno.

Algunos de los negocios que han hablado con la prensa lo tienen claro, saben que contar con el apoyo de la mafia es lo único que podría salvarles del cierre. Y lo harán, aceptarán. Otros saben que al hacerlo estarán vendiendo el alma al diablo y que a partir de ese momento ya nada volverá a ser como antes. La mafia controlará su negocio, se apropiará de él aún sin tener la propiedad del mismo. En otros casos los expertos dicen que los mafiosos comprarán los negocios al instante. Pagarán una cantidad por transferencia bancaria al momento para que quede constancia de la operación en la firma de traspaso del negocio. Y el resto del dinero se dará en negro. De un plumazo salvarán un negocio, a una familia y tendrán un local o cualquier otro tipo de empresa con la que poder hacer trapicheos y, sobre todo, blanquear dinero en el futuro. Pero esa familia a la que han ayudado de una manera tan milagrosa, a partir de ese momento estará en deuda con ellos.

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Y ese es el punto de inflexión en el que no se quieren encontrar muchas familias, el punto en el que sabrán que están en manos de los mafiosos y que llegado el día, tendrán que hacer su parte. Muchos de los entrevistados aseguran que por nada del mundo aceptarían la propuesta de la mafia. Algunos ya se han negado cuando de forma inesperada alguno de sus clientes habituales ha puesto un gran cheque sobre el mostrador con una desorbitada cantidad que les ayudaría a evitar el cierre, a modo de “préstamo personal”. No son solo pizzerías o restaurantes, negocios predilectos para la mafia italiana, sino también lavanderías o carnicerías. Este último es un tipo de negocio muy jugoso para los mafiosos, que saben que pueden gestionarlo de manera que les permita blanquear muchísimo dinero todos los años.

Los favores que pedirá la mafia a cambio de la ayuda que habrán proporcionado serán variados. Lo que se sabe a ciencia cierta es que en algún momento habrá que rendir pleitesía a los mafiosos que te tendieron la mano en su momento y sin los que es posible que no hubieras mantenido tu negocio. Al principio los plazos se emborronan y se eliminan para que nadie esté intranquilo. Se transmite tranquilidad. Un mafioso ya jubilado que ha participado en muchos juicios y que es testigo protegido de la policía, habla de cómo él hacía precisamente eso, usaba su cara más agradable y sus palabras más dulces, pero siempre llegaba el momento de cuadrar las cuentas antes o después. Esa certeza con que algún día tendrán que hacer algo por la mafia es lo que lleva a que muchos italianos estén intentando resistirse a ello por mucho que la situación económica por la que pasa el país sea trágica.

Algunos de los mafiosos pedirán a los negocios que han salvado que hagan blanqueo de dinero, otros que sirvan como puntos de reunión para el tráfico de sustancias o intercambios ilegales. También que se usen estos lugares a modo de sistemas que permitan transmitir mensajes de una forma absolutamente confidencial. Y en otros casos, lo que se pedirá es que todas las personas en deuda con una familia voten a un candidato político específico, exactamente el que los mafiosos sepan que les va a ayudar después cuando llegue al poder. De ahí que la mafia siempre haya sido un peso político en la sombra, porque en realidad están más metidos de lo que se podría imaginar.

En la actualidad rivalizan con el gobierno con una amenaza silenciosa muy clara: si el gobierno no pone sobre la mesa el dinero que necesitan las familias para subsistir, ellos serán los que lo hagan. Y de momento ya han comenzado, ya que hay muchos mafiosos que en las zonas más pobres de Italia están repartiendo comida. Reciben pedidos de familias con problemas y los responden enviándoles bolsas llenas de alimentos. Saben que el gobierno no se preocupa de sus ciudadanos y que ellos pueden aprovechar la situación para darles su apoyo. Con el tiempo requerirán algo a cambio, como un voto para su candidato político. ¿Pero qué ocurriría si esas familias no reciben esos alimentos? La situación es crítica y llega cierto momento en el que, como algunos italianos dicen, el bien y el mal se difuminan y lo único que importa es poder dar de comer a tu familia.

Se dice que el gobierno podría enviar 25 mil euros a cada negocio que se encuentre en una situación crítica en Italia, evitando así que estos tengan que negociar con la mafia. La propuesta es perfecta, ¿pero serán capaces de responder a las expectativas de los ciudadanos o dejarán que la mafia gane esta batalla?

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