El fuego que nunca se apaga en Azerbaiyán

En Azerbaiyán hay un fuego que nunca se apaga y que lleva 4000 años encendido según las historias locales.

Fuego

Desde épocas insospechadas Azerbaiyán ha sido conocida a través de muchas generaciones como la Tierra del Fuego. Este país que es de mayor extensión en la región del Cáucaso se encuentra situado entre Europa Oriental y Asia Occidental y cada vez hay más turistas que lo eligen como destino de vacaciones. ¿Por qué será?

Aunque Azerbaiyán cuenta con numerosos rincones dignos de conocer, es cierto que la denominación de Tierra del Fuego hace que esta región sea muy atractiva para los visitantes. Un nombre que se conoce desde la antigüedad y que está muy relacionado tal y como se indica con el fuego.

Según cuenta la leyenda, en algunas zonas de Azerbaiyán podemos ver un fuego eterno que nunca se apaga, incluso si las condiciones meteorológicas no son las más adecuadas. Muchos lugareños afirman que llueva, nieve o truene, el fuego de Azerbaiyán siempre se mantiene vivo, lo que ha suscitado que durante siglos surjan numerosas historias místicas y religiosas alrededor de estas llamas. Hay quien dice que este fuego lleva más de 4.000 años dando luz a la región, si bien es cierto que no se sabe con exactitud cuándo comenzó a brillar, lo que sí se sabe es que este fenómeno tiene una explicación científica.

Aunque existen varias zonas en las que se puede ver este fenómeno, nos centraremos en una en concreto: Yanar Dag, en la península de Absheron. El nombre se traduce como “ladera de la montaña en llamas” y describe a la perfección qué es lo que ocurre en esa zona. Concretamente en una ladera de unos 10 metros aparece un fuego que siempre está encendido. ¿Por qué?

Hay que tener en cuenta que en Azerbaiyán hay muchas regiones que cuentan con grandes reservas de gas natural y en algunas zonas las reservas salen a la superficie, de ahí que se produzca un fuego de estas características. Debido a que esta región siempre ha sido una fuente de gas natural, desde hace siglos muchos exploradores y comerciantes han escrito sobre este fenómeno. Sin ir más lejos, el veneciano Marco Polo, en uno de sus viajes a esta tierra, escribió allá por el siglo XIII sobre el fuego que se originaba en el país. Incluso los comerciantes de la Ruta de la Seda hicieron lo propio en sus muchas visitas a la región, quedando fascinados con lo que se encontraban.

Azerbaiyán

Todos estos escritos y las vivencias y experiencias de los residentes y de otros que estaban de paso han dado pie a numerosas teorías, la gran mayoría relacionadas con la religión. Para entender los orígenes de la Tierra del Fuego, más allá de las explicaciones científicas, habría que atender a dos cuestiones: por un lado la religión y por otro el templo de Ateshgah.

En el primero de los casos, el fuego en Azerbaiyán está muy relacionado con el zoroastrismo. Una religión muy antigua que, aunque se fundó en Irán, fue en esta región donde alcanzó su máximo esplendor. Este movimiento lleva activo en la zona desde el primer milenio antes de Cristo, teniendo en cuenta que para los seguidores de esta religión el fuego es un símbolo de purificación y de adoración. También se le considera un sustento vital, motivo por el cual los zoroastristas creen que el fuego es un elemento que une al ser humano con todo lo sobrenatural. A partir de él se llega a la sabiduría. Estas creencias aún siguen muy vivas en la cultura actual de Azerbaiyán.

Otro símbolo muy importante de Azerbaiyán es el Templo del fuego Ateshgah, situado en la zona este de Bakú. Se trata de un complejo que se erigió hace muchísimos años y está levantado sobre una ventilación de gas natural, siendo su principal atractivo el altar que presenta con una cúpula de grandes dimensiones. Es un templo muy relacionado con el zoroastrismo, aunque también se considera un centro de culto para aquellos que practican la religión hindú. Debido a la situación en la que se encuentra es frecuente ver fuego en la zona, y los más creyentes están convencidos de que en este templo habita su dios.

De igual modo, el complejo dio cobijo antaño a muchos comerciantes, motivo por el que alberga un patio amurallado con más de 20 habitaciones y celdas a su alrededor. Los comerciantes fueron los principales responsables de convertir este templo en lugar de culto, aunque esta tradición se acabó en el siglo XIX. A partir de 1975 Ateshgah se convirtió en un museo y al ser un lugar histórico y de gran popularidad en 1998 la UNESCO lo nominó para optar al título de Patrimonio de la Humanidad. Hoy en día es uno de los principales atractivos de Azerbaiyán, pasando por él más de 10.000 visitantes al año. La leyenda y el misterio del fuego eterno ha llevado a que este lugar sea cada vez más visitado.

Foto: suhasrawoolArcturian

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