Bután ¿es el país de la felicidad un lugar tan increíble?

Aunque son muchos los que atacan a esos índices de la felicidad como una manera poco objetiva de determinar la evolución de un país, lo cierto es que Bután lidera la mayoría de los ránkings relacionados con la felicidad.

butan

Puede que no hayas ni oído hablar de él. Y si lo has hecho, que te lo hayan vendido como la tierra de la felicidad. En realidad Bután es lo que tiene. O se le conoce por ser el país más feliz del mundo y además se le tiene un poco idealizado, o no se ha oído hablar de él en la vida. Aquí no hay términos medios que valgan. Sin embargo, hoy queremos preguntarnos cuántas cosas hay de ciertas sobre el tema, y ver si en realidad es tan idílico como se supone que es. ¿Es de verdad Bután el país más feliz del mundo? ¿Es en realidad el lugar en dónde cualquiera quisiera vivir? Pues como casi todo en el mundo de los destinos, es algo relativo. En este caso vamos a analizarlo en nuestro blog Dónde Viajar hoy.

Bután: la felicidad relativa

Si el índice de felicidad está asociado a la esperanza de vida, lo cierto es que la de Bután se encuentra en una de las más altas del mundo, lo que sin lugar a dudas ayuda a crear esa imagen del pequeño país asiático. Algunos de los casos de abuelos centenarios que se cuentan han sobrepasado las fronteras, y precisamente esto, junto con la cultura tan cerrada que se empeñan en mantener intacta crea una especial aura de magia que hace pensar en qué la inmortalidad está en su atmósfera, por decirlo de un modo no literal.

En caso de que queramos asociar, o mejor dicho, que tomemos datos que asocien ese índice de felicidad con lugares naturales, con paisajes increíbles y sobre todo por una flora y fauna como en pocos lugares del mundo la hay, también Bután rellena todas las quinielas. De hecho, Bután, en lo alto del Himalaya, puede presumir de ser una de las 10 regiones con más diversidad del planeta, con lo que su flora y fauna son realmente únicas. Además, tanto el gobierno como los propios habitantes tienen un gran respecto por todo lo que hacen y asumida una actitud de ser muy cuidadosos con el entorno que respiran, en gran parte por su religión, el budismo.

Pero si aún queremos buscarle más las cosquillas a eso de ser o no ser el país más feliz del mundo, podemos echar un vistazo a sus gentes. Cualquier que pueda conocerlas se dará cuenta de que siempre están riendo. Parece que son sobradamente felices. Pese a que no es oro todo lo que reluce, más que una felicidad por una sonrisa casi constante, lo cierto es que en esto también tiene mucho que ver su religión, su cultura y su manera de relacionarse con el mundo, y sobre todo de agradecer poder estar en él. Está claro que quizás no sea un índice objetivo, pero ninguno de los anteriores, al menos del todo, llega a serlo del todo.

Economía y crecimiento

Sin embargo, los más puristas, esos que asocian la felicidad a cifras de verdad, encontrarán en Bután también un ejemplo a seguir. Es más, muchos creen que la que a continuación explicamos es la verdadera razón de que Bután realmente esté dónde está y se le considere como uno de esos lugares más felices del mundo. Y es que el PIB de Bután no ha ido sino en aumento. Para que nos hagamos una idea, su vecina India, lejos de ese umbral de la felicidad, tiene un PIB por persona un 75% inferior al de este pequeño país en la montaña más alta del mundo. Pero es que no solamente hablamos de riqueza, hablamos también de crecimiento. Porque mientras medio mundo vivía la que fue una de las peores épocas de recesión, en este pequeño universo, se crecía a unos ritmos cercanos al 7%. ¡Qué se dice pronto!

Lo mágico de Bután

Pero además de todas esas razones que hemos expuesto anteriormente y que podrían hacernos pensar que en realidad hemos descubierto no solo un destino perfecto para nuestro próximo viaje, sino quizás esa tierra perdida en la que vale la pena vivir la vida olvidándose de todo lo que nos la complica a nosotros, hay que añadir algunos contras en Bután. El acceso de turistas está limitado para preservar las costumbres ancestrales. El gobierno es férreo y muy rígido en cuanto a normas y hasta bien entrada la década de los 90 estaba prohibida la televisión. Se trata de un gobierno autoritario que no respeta a las mayorías, y la tasa de infanticidios es elevada, disminuyendo considerablemente la tasa de mujeres frente a la de hombres. Es decir, como cualquier otro país, Bután tiene sus propios conflictos internos y sus propios problemas, pero que esté aislado, restrinja entrada a extranjeros y sea un pueblo perdido en medio del Himalaya hacen que predomine el carácter mágico frente a la realidad de su día a día.

Imagen: carlosfpardo

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