¿Y si me quedo atrapado en un aeropuerto durante una borrasca? El caso Filomena

Barajas se ha convertido en uno de los lugares donde decenas de personas han tenido que pasar las horas atrapadas sin poder seguir con sus viajes.

En los últimos días hemos leído, visto y oído mucho sobre lo que está pasando a nuestro alrededor, en especial para los residentes en Madrid. La borrasca Filomena ha teñido de blanco la capital como hacía 50 años que no ocurría. Posiblemente, como nos ocurre a nosotros, no hayáis llegado a ver algo semejante en vuestra vida (al menos en este lugar). Y aunque la caída de nieve ha dejado algunas imágenes divertidas y simpáticas, lo cierto es que no todo ha sido tan de color de rosa. Por ejemplo, en Barajas un gran grupo de viajeros se encontraba atrapado en una situación que ha sido cuanto menos preocupante.

El problema en Barajas lo tuvieron los pasajeros que se encontraban dispuestos a coger un avión para ir a otro país, principalmente volver a casa después de las vacaciones, y los que habían bajado en Madrid para hacer transbordo y tomar otro avión que les llevaría a su destino final.

Esos dos grupos de personas se encontraron ante una situación crítica: los vuelos se cancelaron y la única solución que tenían a su disposición consistía en recurrir a las reclamaciones a las aerolíneas. Las primeras horas fueron críticas y nos pueden ayudar a ver cómo ha sido la situación para que, si volviera a ocurrir y nos pillara a nosotros, al menos supiéramos a qué nos enfrentábamos o qué teníamos que hacer.

Algunos de los viajeros, los que tenían un vuelo contratado con Iberia, se encontraron con la muy buena noticia de que la aerolínea les realojó en hoteles de forma rápida para que su situación no se complicara con el paso de las horas. Al menos es lo que hemos leído y es posible que hubiera excepciones, pero en principio parece que Iberia hizo los deberes en términos de alojamiento. Y por mucho que no fuera un hotel 5 estrellas, la diferencia entre dormir en una cama, sea la cama que sea, y dormir en el suelo, es realmente abrumadora.

Otros viajeros, que volaban con Air Europa, no recibieron soporte por parte de la aerolínea, al menos no a ese nivel. Algunas de las voces de quienes se quedaron atrapados apuntaban a que la aerolínea les había jugado una mala pasada dejándoles incomunicados con la empresa y sin poner a nadie que se ocupara de dar la cara. Posteriormente parece que sí hubo al menos un empleado que repartió impresos para que estos viajeros pudieran poner reclamaciones.

El problema llegó con el paso de las horas y a medida que el tiempo y la presión apremiaban a los viajeros aislados. Muchos hablan de que solo les hicieron entrega de un bocadillo y que no se les proporcionó ningún tipo de manta o complemento para poder dormir, ni tampoco agua u otros alimentos que fueran más allá de lo que les habían dado. La respuesta natural de los viajeros fue irse a por las máquinas de vending con la intención de llenar el estómago fuera como fuera. Algunos encontraron sándwiches, pero estos se fueron acabando. El resto fueron chocolates y snacks, así como las bebidas de turno.

No obstante, no todo el mundo tuvo la suerte de poder recurrir a las máquinas expendedoras. Muchos viajeros no tenían euros en sus bolsillos y otros solo tenían billetes. Teniendo en cuenta que los establecimientos, como los bares del aeropuerto, estaban cerrados, no había ninguna opción de conseguir cambio para poder recurrir a las máquinas expendedoras. Los viajeros llamaron a la Cruz Roja, pero no parece que la ayuda que les dieron fuera demasiado espectacular, al menos por los comentarios que han ido dejando en la red y que aclaran que se les trató «peor que animales».

Con la falta de asientos cómodos y de zonas donde dormir, los viajeros tuvieron que buscarse la vida. Los más rápidos pudieron buscar hueco en un McDonald’s que hay cerrado desde el inicio de la pandemia y que ofreció indirectamente sus butacas, sillas y sofás a quienes tuvieron más suerte de conseguir un sitio de descanso con rapidez. Otros muchos viajeros optaron por el suelo, por cartones y por situarse pegados a las paredes con la intención de abrigarse. Al menos, esperamos, que la calefacción estuviera suficientemente encendida y que los servicios les permitieran beber agua.

Pero está claro que no han sido maneras de cuidar a estos viajeros, tanto ciudadanos españoles como extranjeros, a quienes seguro que la impresión de nuestra nación se les queda grabada en la memoria. Otro problema del que tenían que preocuparse fue las mascarillas. Nadie entregó mascarillas de repuesto a los viajeros, por lo que salvo excepciones, se tuvieron que conformar con usar las mismas que llevaban desde hace horas. Eso generaba un sentimiento de inseguridad y miedo entre los pasajeros aislados, que se preguntaban si no se estaban exponiendo demasiado al riesgo de poder contraer la COVID-19.

Esa preocupación llevaba directamente a otra relacionada: la prueba PCR. Tal y como alguno de los viajeros mencionó, para entrar en sus países es necesaria presentar una prueba PCR negativa que corresponda a los últimos tres días. ¿Y si ha expirado el periodo de tiempo? ¿les dejarán entrar o tendrán que someterse a otra prueba? Algunos de los viajeros se mostraron muy preocupados por ello, mientras que otros dejaron claro que esperaban que, si tenían que hacerse de nuevo la prueba, al menos fuera la aerolínea la que pagara con los gastos. Aunque también hay quien mencionó que tendría que haber sido el gobierno español quien pusiera las cartas sobre la mesa y se hiciera cargo de este gasto justificado por causas mayores.

Porque si en los respectivos países de los viajeros exigen ese periodo de tiempo, lo más probable es que no sea posible entrar en sus naciones sin un PCR que esté fresco y dentro de los estándares de plazo que se han estipulado. Al fin y al cabo, estando tantas horas en el aeropuerto en esas condiciones, no se puede decir que no sea un marco en el cual el coronavirus no pueda comenzar a extenderse de una forma peligrosa entre quienes están allí.

En principio, todas las personas que se habían quedado atrapadas en Barajas parece que ya han podido viajar a sus destinos o se encuentran camino de hacerlo en las próximas horas. No ha sido una situación fácil para nadie. Mientras ellos estaban en Barajas, cientos de personas sin hogar se han encontrado en un marco de riesgo tan crítico como nunca se podrían haber imaginado. En otros lugares, en centros comerciales, hay empleados de tiendas a los que se les obligó a quedarse hasta el final de la jornada del día en el que comenzó Filomena, y eso les llevó a quedarse atrapados en las instalaciones. Ellos también tuvieron que dormir en el suelo, en cartones, o arropados por sus propios abrigos, aunque con la ventaja de que algunos de los restaurantes del mismo centro comercial fueron solidarios y compartieron con ellos comida que tenían en sus neveras.

Es difícil plantearse cómo prepararse para que nos pase algo así, pero siempre deberíamos estar al tanto de las posibilidades para prepararnos. De Filomena se habló antes de que todo comenzase. Si algo así pudiera pasar de nuevo cuando estáis en medio de un viaje, nada mejor como asegurarse los elementos básicos de supervivencia: agua, comida, una manta… son cosas imprescindibles.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, media: 5,00 de 5)
5 5 1
Loading ... Loading ...