¿Está justificado el miedo a viajar en las grandes ocasiones?

En algunos momentos del año hay situaciones en las que podemos tener miedo de viajar. ¿Pero deberíamos dejarnos bloquear por él?

Fuegos de Año Nuevo

Nos hemos puesto pensadores en este inicio de año. La ocasión, después de la Nochevieja, así lo demanda. Hemos podido ver en estas últimas horas cómo las noticias de los periódicos se llenaban de noticias acerca del refuerzo de medidas de seguridad y de alguna que otra detención. Hay personas que han llegado a cancelar sus viajes a última hora por miedo a que ocurriera algo en las celebraciones a las que pensaban acudir. En otros lugares los gobiernos han optado por cancelar los actos de despedida del año y en otros casos lo que ha ocurrido es que se han reforzado mucho las medidas de seguridad.

¿Miedo a viajar?

Todo ello nos lleva a una sola palabra: miedo. El miedo es lo que ha motivado todo este desenfreno de cambios y modificaciones en los planes, que ha afectado al turismo a distintos niveles. Las personas que han decidido cambiar su ruta de viaje se han encontrado con que las Navidades no han sido lo mismo para ellas. A nadie le gusta cambiar de planes de forma tan imprevisible y menos si no es por una buena razón. Al final no se ha producido ninguno de los trágicos incidentes de los que se hablaba. Y lógicamente, nos alegramos de que haya sido así, porque cualquier pérdida o suceso trágico acaba siendo un problema para una u otra persona. Pero nos llegamos a plantar si de verdad es un miedo bien infundado el que le tenemos a las «grandes citas».

Porque está claro que las tragedias ocurren en lugares muy concurridos, donde los responsables de estos atentados pueden hacer más daño. Pero normalmente no suelen ser esos días tan «lógicos» y «evidentes» en los que el mundo se imagina que algo puede ocurrir. No, tienden a ser momentos más inesperados en los que no se pueda evitar la tragedia.

¿Pero no ocurren este tipo de sucesos en las grandes citas más populares porque las autoridades ya han puesto remedio con sus exhaustivas medidas de seguridad? ¿O es porque los propios responsables prefieren contar con el factor sorpresa? A veces como viajeros tenemos muchas dudas y nos planteamos todo tipo de cosas sobre qué puede y qué no puede ocurrir. Y lo cierto es que desde un punto de vista personal, en el cual busquemos una opinión que nos permita reafirmarnos con convicción, no nos gusta nada de nada el estar limitados por alguien y por sus posibles intenciones. ¿De verdad no tengo que viajar por miedo? ¿No cumplo mi sueño de viajar a Nueva York en final de año solo por lo que pueda ocurrir? ¿Y si al final no pasa nada y sí que pasa cuando viajamos sin motivo en febrero?

Alterar la vida por el miedo no compensa. Se ha comprobado que vivir dentro de una burbuja, protegidos, pero sin vivir realmente y entender lo que significa esta palabra, no renta. Quizá vivamos protegidos de forma extrema toda la vida hasta que, un día, damos un paso al frente y sea entonces cuando nos caiga una losa en la cabeza. O quizá la burbuja se rompa ante nosotros y nos veamos dentro de ella sin posibilidad de respirar. Obvias metáforas de una manera de pensar que posiblemente entendáis, aunque no comulguéis con ella.

Viajar en Semana Santa

Ni blanco ni negro

No queremos convenceros de una cosa o de otra, ni de haceros sentir mal por la decisión que hayáis tomado en una ocasión determinada. El libre albedrío nos permite decidir cómo vivir y qué hacer ante momentos específicos de la vida. A lo que sí queremos llegar es a la importancia del punto medio. Puestos a elegir un motivo por el cual viajar o no viajar en grandes ocasiones, suponemos que no está de más que apostemos por el punto medio. O lo que es lo mismo, que nos pensemos el viajar si tenemos constancia exacta de que existe un peligro o una amenaza. No os vamos a recomendar, por ejemplo, viajar a un país en el cual se están sufriendo graves tornados, inundaciones o terremotos. Los peligros son variados.

Pero un rumor, una mínima posibilidad de que algo pueda ocurrir no debería dejarnos sin las vacaciones con las que hemos soñado. El mundo es muy amplio, hay millones de personas en él y miles y miles de variabilidades que se pueden dar cita en el momento de que los acontecimientos comienzan a girar. Hay que asumir que no tenemos control sobre ello, pero sí tenemos control de decisiones como viajar o no viajar a un lugar que nos apetezca visitar.

En este contexto, esperamos que todos hayáis podido realizar vuestros viajes soñados esta pasada Navidad y que no dejéis hacerlo en el futuro por el miedo. Hay mucho mundo que descubrir y es recomendable viajar lo máximo posible cuanto antes, por si llega el día en el cual, por el motivo que sea, no tenemos la posibilidad de hacerlo.

Foto: cocoparisienne  – jackmac34

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