¿Cómo se imaginaba en el pasado que se viajaría en el presente?

Volar era el concepto clave en la visualización que tenían las personas que vivían en el siglo diecinueve sobre lo que esperaba a la humanidad en el año 2000.

Volar

Dicen que la imaginación es todo lo que necesitamos para viajar. Y en realidad es muy cierto, dado que si cerramos los ojos podemos visualizar cualquier tipo de viaje que nos apetezca hacer. A veces solo necesitamos eso para ser felices. Otras veces utilizamos nuestra imaginación para plantearnos cómo será el turismo en el futuro. Eso es algo que han hecho multitud de personas y generaciones a lo largo de los tiempos.

Gracias a un reportaje de The Telegraph nos hemos dejado absorber por el espíritu de lo que pensaban los artistas del siglo diecinueve acerca de cómo sería el turismo en el año 2000. Distintos artistas franceses y alemanes cuya obra podéis ver al final de la noticia siguiendo la fuente, representaron en su época lo que creyeron que sería hoy día en términos de turismo, viajes y vida.

La nota predominante en todas las imágenes, postales y cuadros es la misma: volar. Se apreciaba un interés absolutamente completo por conseguir que las personas pudieran volar de forma independiente, no dentro de aviones o vehículos tripulados. Curiosamente, no deja de ser algo que nos sigue obsesionando en la actualidad, aunque es verdad que cada vez parece que estemos más cerca de conseguirlo y algunos inventos ya han demostrado que se puede hacer (con limitaciones, riesgo y ciertas dificultades, eso sí).

Se pensaba que los carteros volarían en pequeños avioncitos para hacer las entregas ventana a ventana, algo que suponemos que acabará en manos de drones que se ocuparán de ello dentro de unos años. Se dibujaban tranvías voladores, alas para que los bomberos pudieran volar a apagar los incendios con más seguridad y policías que estarían en el aire flotando mientras controlaban el tráfico aéreo. También había un claro interés por potenciar la manera de viajar por el mar, habiendo dominado a grandes peces que servirían como montura y creando barcos con ruedas que despejaban el agua a su paso para hacer una carretera por la que pudieran avanzar como si fuera suelo seco.

Todo en general demasiado surrealista, fruto de una época en la cual el vuelo por los cielos comenzaba a despegar con globos y máquinas que auguraban un gran futuro, pero aún a mucha distancia. También se dibujó un barco con cristales y focos de luz que permitirían ver a los peces en el agua, algo similar a lo que ya existe con los barcos que tienen el suelo de cristal. El turismo en el Polo Norte se representaba con globos, pasando el día entre osos polares y lobos, algo particular y distinto a como se ofrece en la realidad. Pero no deja de ser una visión romántica, divertida y curiosa de lo que la sociedad del diecinueve pensaba del futuro.

Vía: The Telegraph

Foto: cocoparisienne

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