Rumbo a Japón: La fascinación de los japoneses por la caca, Unko Museum

Los niños japoneses han convertido la caca en los últimos años en una de las cosas más divertidas en el país.

LaLaPort

A los japoneses les fascina la caca. Dicho así, suena raro. Suena rarísimo. En otras culturas la caca está vista como algo asqueroso, repulsivo, algo que nos avergüenza. Hay personas que tratan de disimular esos momentos en los que van al baño. Hay quienes intentan ser tan elegantes que dan a entender que ellos no hacen caca. Pero es imposible. Sabemos que todo el mundo hace caca. En algunas culturas a los niños les cuesta comenzar a hacerlo de forma propia sin uso de pañal. Para ayudarles hay libros, clases y todo tipo de estrategias. Los japoneses no tienen ese problema.

Para los japoneses la caca es vida. La caca es salud. Si vas al baño, te sientas en el trono y haces caca, todo va bien. La caca es una forma de liberarte de lo que ya no nos sirve, de aquello que expulsamos de nuestro cuerpo porque no es bueno. Es un momento de celebración, algo que no se debe ocultar y que tampoco tiene que dar vergüenza a nadie.

Los niños japoneses celebran hacer caca. Lo comparten con sus padres como una buena noticia. Detallan su forma. Se ríen, se divierten. No hay nada de malo en ello. Esto ha llevado a que en los últimos años la caca se convierta en un filón comercial para las empresas japonesas. Juguetes, libros e incluso comida divertida utilizando la caca como recurso de marketing. Porque los japoenses saben hacer algo muy bien: vender y ganar dinero.

La fascinación ha llevado a que incluso exista oficialmente una caca de la suerte: la caca dorada. Kin no unko, que es como se llama la caca en cuestión, ha proporcionado millones de yenes en ganancias para las empresas que han creado llaveros para el móvil y otros productos de merchandising con su imagen. En zonas turísticas cercanas a templos la caca dorada también está presente. La leyenda dice que si la tocas obtienes buena suerte. Todo el mundo quiere tocar la caca dorada. Por supuesto, eso ha derivado en que existan juguetes, cacas doradas con cuerpo de humano y multitud de objetos con la imagen de la caca de la suerte.

Y todo eso nos lleva al Unko Museum, el museo de la caca (literalmente). Este espacio se encuentra ubicado en Tokio, pero recientemente hubo una versión itinerante que visitó el centro comercial LaLaport de Tokyo-Bay. Fue una versión bastante light de lo que se puede encontrar en el museo como mero entretenimiento para los más pequeños de la casa. Quisimos acercarnos para ver a los japoneses disfrutando de la caca en su máxima esencia, pasándolo bien rodeados de este objeto tan divertido y cotidiano para las personas que en Japón demuestra que de todo se puede sacar beneficio si tienes una buena estrategia de marketing.

Detective Culo

Esta versión reducida del museo de la caca estuvo representada por una zona en la que había cacas colgantes de peluche que podíamos ponernos en la cabeza, abrazar o hacer cualquier cosa mientras nos hacíamos fotos. Las cacas son de colores, así que a los niños les vuelven locos de la diversión. También había varios photospots donde hacernos fotos rodeados de cacas de distintos tamaños y colores. Y lo que más nos gustó: una pared con agujeros colocados estratégicamente para que pudiéramos meter la cabeza en ellos y adoptar el estilo de una caca o incluso colarnos por la taza del váter de forma divertida.

El plato fuerte del día para los más pequeños fue un taller de cacas. A los participantes se les daba una caca de plástico y multitud de complementos que podían utilizar para personalizar la caca de forma divertida, con purpurina y decoraciones varias con el uso de pegamento. Los resultados posibles eran tremendamente variados y de lo más locos, así que los niños salían del taller con una caca personalizada según sus gustos y sus ideas. Como pasatiempo resultó una experiencia inigualable para estos niños a los que, como decimos, el concepto de la caca no les produce ningún tipo de rechazo.

Si visitáis Japón vais a ver cómo la caca, el unko, es muy habitual y cómo se ha convertido en un símbolo divertido para los jóvenes. El afán de este tipo de ideas y productos llega más lejos, incluso al nivel de haber inspirado la creación de personajes que se han convertido en fenómeno de masas. Por ejemplo, en la televisión japonesa triunfa de una manera absolutamente imparable el Detective Culo, un personaje que se dedica a investigar casos a lo Sherlock Holmes, pero que tiene la particularidad de tener cabeza de trasero y soltar flatulencias. Por supuesto, algunos de sus principales enemigos son hombres-caca. Los niños bailan su canción en las calles y se lo pasan bien riéndose con sus excentricidades, siendo además uno de los personajes que más libros infantiles vende en el país. Como veis, Japón es diferente.

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