Museo del Neón, una recorrido por la historia de Las Vegas

Los grandes carteles de neón de Las Vegas nunca mueren, sino que se transforman en piezas de museo. Y algunas, las más afortunadas, vuelven a la vida en las calles de la ciudad.

Las reliquias históricas son el mejor modo de aproximarse al pasado y entender el presente de un destino turístico. En Europa, por ejemplo, abundan los castillos y palacios, símbolos de un pasado feudal. De Egipto son famosas sus pirámides y templos funerarios, que explican una cultura legendaria y ya extinta. Y la historia de Las Vegas se explica en forma de ocio, de casinos y de hoteles. Todos ellos con un elemento común: el neón.

Las Vegas son luces de neón. Es una ciudad que de noche se ilumina para llamar a los visitantes al consumo, al juego y a la diversión. Un lugar que se ha inventado a sí mismo y ha sabido convertirse en un hito internacional. Durante más de un siglo personas de todo el mundo han visitado la capital de Nevada muy conscientes de lo que buscaban y lo que iban a encontrar. Ninguno ha vuelto defraudado.

Décadas y décadas de colorida iluminación artificial han dado vida al Museo del Neón (‘The Neon Museum’), un extenso museo al aire libre con más de 150 piezas. Todas ellas formaron parte algún día de la postal del Strip de Las Vegas o de sus bulevares adyacentes, llamando la atención a clientes y curiosos. Hoy descansan en paz sin restauración alguna, mostrando los estragos del paso del tiempo, en un lugar fascinante a caballo entre el desguace y la exposición permanente.

El Museo del Neón se encuentra en el antiguo Motel La Concha, todo un referente de la ciudad que abrió sus puertas en los años 60 y las cerró definitivamente en diciembre de 2003. Su curiosa fachada, una de las mejores muestras de arquitectura Googie que aún conserva la ciudad, nos da la bienvenida a una colección recopilada por una entidad sin ánimo de lucro y que empezó a exponer su colección en 1996.

Algunas de las piezas son donaciones, en ocasiones de los propios establecimientos. Otras, en cambio, han sido salvadas de la destrucción por los gestores del museo. En cualquier caso, hoy la muestra es un magnífico recorrido por la historia de la ciudad. Desde el año 1930 (fecha del cartel más longevo, el del restaurante The Green Shak) hasta la actualidad.

Entre los carteles más emblemáticos de la colección destacan el del Moulin Rouge, la versión en Las Vegas del mítico local parisino, que en su día fue el primer hotel- casino de Nevada en aceptar la integración racial. El cartel fue diseñado por Betty Willis, la misma mujer que diseño el famoso cartel que da la bienvenida a Las Vegas: «Welcome to Fabulous Las Vegas«. También el del hotel- casino Stardust, en su día el cartel de neón más grande del mundo con 66 metros de ancho, 11 de largo y 518 metros de tubos de neón.

Además de recopilar estas fascinantes piezas, el Museo del Neón también ha invertido en la restauración de otras figuras míticas de Las Vegas. El popular jefe indio del Chief Hotel Court o el jinete del Hotel Hacienda vuelven a lucir espléndidos en las calles de la ciudad gracias a su contribución. Y es que, a medida que pasen los años, estas reliquias serán a Las Vegas lo que la Catedral de la Almudena es a Madrid. Serán el casco histórico de Las Vegas.

Más información (en inglés): CNN GO.

Foto: dbking.

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