La Capilla Sixtina en peligro

Los flashes de las cámaras que usan los turistas en la Capilla Sixtina están acabando con la pintura de Michelangelo.

Museo de El Vaticano

Son muchas las maravillas del mundo, tanto naturales como creadas por el ser humano, que se encuentran en grave riesgo con el transcurso de los años. Dicen algunos expertos en conservación que el turismo es uno de los principales males de la humanidad, dado que resulta tan destructivo que hay lugares y objetos que no conseguirán sobrevivir con el paso de los años. Una de estas maravillas en peligro se trata de la Capilla Sixtina, por la cual cada vez se teme más.

Si nos remontamos al pasado recordaremos que Michelangelo bordó uno de sus trabajos más intensos cuando pintó este lugar que se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos de la Ciudad del Vaticano. Tuvo que invertir cuatro años para lograr el que muchos creen que es uno de los mayores logros artísticos en la historia de la humanidad. El problema es que si bien la inauguración de la Capilla Sixtina se produjo en 1483, posiblemente esta no resistirá durante muchas más cientos de años.

Como decimos, el turismo parece ser el problema, principalmente la poca lógica que tiene una gran parte de los turistas cuando visitan la Capilla Sixtina. Dicen las estadísticas que la mayoría de los turistas no sigue las normas y decide utilizar sus cámaras con flash para inmortalizar imágenes de la obra.

Estos turistas no entienden que si los flash están prohibidos en las cámaras, los smartphones y los tablets, es lógicamente por un buen motivo. No es porque luego la Ciudad del Vaticano nos quiera vender la postal conmemorativa de la Capilla Sixtina, sino porque el uso de flash provoca el deterioro de los materiales utilizados para pintar un lugar tan especial como este. Y aunque los turistas pueden pensar “por una foto más no pasa nada”, el problema está en imaginar qué ocurriría si millones de turistas pensaran lo mismo en paralelo sin preocuparse por la pintura.

Cuentan los expertos que el uso del flash de las cámaras tiene un efecto nocivo en la pintura debido a que estos liberan dióxido de carbono. Y es bien sabido, entre los aficionados al arte, que el dióxido de carbono es uno de los principales problemas con los que se pueden encontrar las obras de arte. Desde la Ciudad del Vaticano se está intentando, a la vista de que los turistas no cesan en el uso del flash, solucionar el problema gracias a la tecnología. Pero no hay nada que garantice que esto vaya a cambiar con el tiempo.

Foto: Pedro Cambra

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