Playas e historia en Roses

Sin desmerecer el sur, dicen que lo mejor de la Costa Brava se lo va encontrando el viajero a medida que se acerca a la frontera con Francia. Roses, a 30 km de la misma, es un buen ejemplo. Cuenta con unos 20.000 habitantes, dato que la convierte en una de las localidades más pobladas de la comarca del Alt Empordà (Girona), y se encuentra a tocar del Parque Natural del Cap de Creus. Uno de los atractivos más destacados del litoral catalán.

Sin desmerecer el sur, dicen que lo mejor de la Costa Brava se lo va encontrando el viajero a medida que se acerca a la frontera con Francia. Roses, a 30 km de la misma, es un buen ejemplo. Cuenta con unos 20.000 habitantes, dato que la convierte en una de las localidades más pobladas de la comarca del Alt Empordà (Girona), y se encuentra a tocar del Parque Natural del Cap de Creus. Uno de los atractivos más destacados del litoral catalán.

Mucho más que playas


El turismo en Roses suele ser de sol y playa, como es habitual en los pueblos costeros de la zona. En ese sentido, cuenta con una larga playa de arena y un gran número de calas hacia el este, entre las que destacan Canyelles Petites, L’Almadrava, Cap Norfeu, Punta Falconera, Jóncols y Montjoi. También cuenta con dos puertos, uno deportivo y otro pesquero. Y es que, más allá del turismo, la pesca sigue siendo una de las fuentes de subsistencia del pueblo, junto a los viñedos y el cultivo del olivo

Sin duda, las playas de este abrupto enclave mediterráneo son de lo más atractivas. Por el paisaje, por sus aguas templadas y por el encanto de los pueblos que las albergan. Pero Roses tiene mucho más que ofrecer, y lo encontraremos si nos adentramos en su interior. Allí donde dicen que se encuentra la verdadera belleza.

En ese sentido, la historia toma protagonismo. Las piedras milenarias van a encontrar al visitante a cada paso que da, recordándole que algún día, hace no tanto tiempo, los grandes resorts fueron el terreno donde se vivieron historias mucho más apasionantes.

Un ejemplo son los restos del Monasterio de Santa Maria de Roses, que sobreviven melancólicos al paso de las décadas en el interior de la Ciudadela. Mientras que el origen del primero se remonta al siglo X, la Ciudadela data del siglo XVI. El conjunto megalítico, el castro visigodo y los restos de varios castillos acaban de conformar los atractivos históricos de la localidad.  Como vemos, muy variados.

Aunque ya no es posible visitar El Bulli, el restaurante del prestigioso cocinero Ferran Adrià y poseedor de varias estrellas Michelin, es bueno saber que este fue su hogar mientras estuvo abierto. Un entorno excepcional para una oferta gastronómica excepcional. No obstante, a falta de Bulli, bueno es degustar en cualquier época del año el suquet de peix, plato por excelencia del lugar.. Nunca fue tan deliciosa la combinación de pescado y patatas.

Podríamos seguir enumerando atractivos de esta localidad. Algunos propios y otros situados en sus alrededores, como el Monasterio de Sant Pere de Roda o Cadaqués. Sin embargo, lo dejaremos aquí para que podáis descubrirlos por vosotros mismos. Al fin y al cabo, esa es la gracia.

Foto: Jen SFO-BCN en Flickr.com.

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