Navegando por las islas tropicales de Samoa

En un repaso a las islas que conforman la Polinesia no puede faltar el archipiélago de Samoa, ubicado en el Pacífico Sur y entre Hawaii y Nueva Zelanda. En el conjunto de este territorio encontraremos clima y paisaje tropical, con una frondosa vegetación que conforma entornos selváticos ideales para la práctica del senderismo. La invasión turística es inferior que en otros archipiélagos vecinos, como las islas Fiji, así que es un destino perfecto para quienes rehuyan las masas.

En un repaso a las islas que conforman la Polinesia no puede faltar el archipiélago de Samoa, ubicado en el Pacífico Sur y entre Hawaii y Nueva Zelanda. En su mayor parte pertenece al Estado Independiente de Samoa, denominado como tal desde 1997. Antes de ello estas islas estuvieron bajo dominio alemán, y tras la Primera Guerra Mundial pasaron a pertenecer a Nueva Zelanda. Finalmente obtuvieron la independencia en enero de 1962. La parte oriental de la isla, a 80 millas del estado de Samoa, pertenece a Estados Unidos y en su día fue una destacada base naval. Hoy es el único territorio que el país posee más allá del Ecuador, y ejerce de puerto comercial.

Playa de ensueño en Samoa


El sector del archipiélago con estado propio es el más atractivo para el turismo, aunque algunos enclaves americanos, como la isla de Tutuila, valen mucho la pena de conocer en una escapada. Sea como sea, en el conjunto de este territorio encontraremos clima y paisaje tropical, con una frondosa vegetación que conforma entornos selváticos ideales para la práctica del senderismo. La invasión turística es inferior que en otros archipiélagos vecinos, como las islas Fiji, así que es un destino perfecto para quienes rehuyan las masas. Los amantes del lujo bajo las palmeras también encontrarán complejos hoteleros de envergadura, integrados en un entorno único.

Las islas de Savaii, Upolu, Manono y Apolina, por orden de extensión, son las únicas pobladas de Samoa y aquellas en las que podremos disfrutar de nuestra estancia turística. Los amantes de la belleza de la naturaleza más allá de las playas, el snorkel o el submarinismo deben tomar en consideración una visita a las cascadas de Papapapaitai, Togitogiga y, sobre todo, los preciosos saltos de agua de Sopoaga y Fuipisia. El puente colgante a 40 metros de altura en la Falealupo Rainforest Reserve es ideal para los más intrépidos, mientras que una visita al lago Lanotoo y un baño entre tortugas son también actividades imprescindibles en el lugar.

La mejor época para visitar Samoa es entre mayo y septiembre. Entre noviembre y abril es época lluviosa, aunque abundan los días de sol, por lo que tampoco hay porqué descartar el viaje. No obstante, se recomienda estar pendiente de las previsiones dadas las fuertes tormentas y ciclones típicos del Pacífico que a veces visitan la zona, así como la frecuente actividad sísmica. De hecho, la zona sur de Upolu aún muestra las consecuencias del tsunami que sufrió en 2009. Por lo demás, es un viaje 100% seguro. Gente amable, cordial y apacible y delincuencia bajo mínimos. La moneda oficial es la tala y para acceder al país solo es necesario pasaporte con mínimo seis meses de vigencia.

Fuentes: Lukor, Ministerio de Asuntos Exteriores.

Fotos: Samoa Hideaway por PolynesianXplorer en Flickr.com.

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