Macquarie, la isla con miles de pingüinos

En las cercanías de Nueva Zelanda se encuentra la isla de Macquarie, que está plagada de miles de pingüinos.

Isla de Macquarie

¿Te gustan los pingüinos? Seguro que los has visto en zoológicos o parques de naturaleza que recrean algunos de los distintos ecosistemas del mundo. Son adorables y nos encanta verlos tirarse al agua, además de moverse de manera divertida mientras se acercan a los pescados que les dan los cuidadores de estos centros. Pero normalmente lo de acercarnos a ellos está limitado a quienes disponen de presupuesto para el pago correspondiente de las tarifas premium que implica este tipo de servicio. La alternativa es visitar la isla de Macquarie, la cual se encuentra dominada de manera aplastante por estas adorables criaturas.

Se encuentra situada a caballo entre la Antártida y Nueva Zelanda y es un lugar poco común como destino turístico, pero que sorprende si lo que queremos ver son pingüinos. En el pasado fue patio de juegos de cazadores que viajaban allí con la intención de cazar pingüinos, que siempre han sido valiosos por su particular grasa corporal. Pero con el paso de las décadas las distintas instituciones mundiales se han esforzado para que el lugar esté protegido.

Esto es lo que ha permitido que Macquarie se confirme como el paraíso de los pingüinos, una isla en la que conviven todo tipo de especies y que resulta simplemente espectacular.

Desde el año 1997 esta isla está definida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, lo que ha permitido como decíamos, que los pingüinos estén a salvo. A nivel turístico significa que si viajamos a la isla no vamos a tener que preocuparnos por los cazadores, dado que nos podremos concentrar simplemente en quedarnos asombrados por la gran cantidad de estos aves que hay en el lugar. Si hace un tiempo recordáis que hablábamos de una isla japonesa llena de gatos, esta es la representación ideal pensando en pingüinos.

En la isla viven más bien pocos humanos, con una cantidad que no supera las 40 personas en ningún momento del año. Uno de los retos más intensos con los que se han encontrado a lo largo de los últimos años ha sido el de combatir la presencia de especies nocivas para el ecosistema de la isla. Se introdujeron por error ratas, procedentes de barcos de marineros que venían a cazar pingüinos en el pasado. Para cazar las ratas se introdujeron gatos, que no tardaron en multiplicarse. Y para dotar de alimentos a los humanos se introdujeron conejos en el ecosistema, lo que fue la perdición de la isla. Todo eso ocurrió hace más de 100 años. Posteriormente varios equipos de caza actuaron para erradicar la presencia de todos los animales que no correspondieran al ecosistema original, algo que ya se ha concluido en el presente.

Foto: Roderick Eime

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