La Cuba más musical

La Habana vieja ofrece otra visión de Cuba

Si alguna vez nos realizaran una encuesta sobre cuáles son los 10 lugares que querrías visitar antes de morir, para la mayoría de nosotros Cuba ocuparía un espacio destacado en nuestras preferencias. Y es que los viajes a Cuba son desde hace muchos años uno de los destinos soñados  para disfrutar de las tan merecidas vacaciones estivales después de un largo año de trabajo. Sin embargo, siempre que se habla de viajar a esta isla caribeña se piensa en sus playas paradisíacas, en la alegría de sus gentes en un entorno de penuria económica y en cómo tienen la música en su día a día. Precisamente, la música nos permite conocer desde otro punto de vista sobre sus orígenes. La época colonial donde miles de africanos fueron secuestrados  de sus casas y obligados a trabajar sin descanso, sin derechos, convirtiéndose de un día para otro en esclavos.

Para conocer más de esos tiempos y desde otro punto de vista, os proponemos visitar el Museo Nacional de la Música. Localizado en un enclave maravilloso, la Habana vieja, más concretamente en un precioso palacio de principios del siglo XX. En sus paredes se puede observar la importancia de la herencia de los originarios esclavos africanos que tanto influenciaron en la sociedad cubana actual. Por ejemplo, destacan los instrumentos de la cultura arará, procedentes del suroeste de Nigeria, fabricados por la manos de los esclavos africanos.

Colecciones valiosísimas de instrumentos musicales folclóricos desde el siglo XVI, muchos de ellos únicos, así como partituras excepcionales para la historia cubana como la ópera “El Náufrago” de Eduardo Sánchez Fuentes, y originales máquinas musicales y otras obras de arte relacionadas con el mundo melódico.

Otra de las maravillas musicales son los tambores de origen bantú, con los que estos grupos acompañaban sus cantos en el duro ambiente rural de la época colonial. También proveniente del continente africano, destaca el mundo yoruba, de la que hoy aún existen regiones cubanas que siguen su religión, la santería. De esta cultura son propios los sagrados tambores batá, los bembé y los güiros.

En definitiva, si te apetece conocer la otra Cuba más desconocida pero igual o más fascinante si cabe que la que se limita a la playa y el ron, la ruta del esclavo de la que forma parte este Museo Nacional de la Música es una de las mejores opciones disponibles.

Fotografías: Exfordy

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...