Isla de la Plata, el secreto mejor guardado de Ecuador

Mientras que un viaje a las Galápagos es costoso en tiempo y dinero, Isla de la Plata es una escapada asequible que se puede realizar en un solo día. También ofrece naturaleza en estado puro, con gran variedad de aves, mantas gigantes y ballenas, entre otras especies.

Isla de la Plata

Aterrizar en Ecuador. Pensar en naturaleza y venir a la mente las Islas Galápagos. ¿Quién podría resistirse a un viaje a Ecuador sin visitarlas? Pero pongamos un poco de sensatez. Aunque maravillosas, las Galápagos quedan lejos del alcance de un bolsillo que ya ha sufrido para poder costear los billetes hasta este país. Y si el bolsillo lo permite, quizás el problema sea el tiempo.

Pertenecen a Ecuador, pero las Galápagos se encuentran en pleno Pacífico y a 1000 km de tierra firme. Un crucero por la zona puede ascender a los 1.500 dólares por persona, sin contar los vuelos. Sin embargo, a solo 27 km de territorio continental encontramos Isla de la Plata, y un viaje de un día a la isla asciende solo a 37 dólares.

Sí, claro. En la Isla de la Plata no hay tortugas gigantes, ni pingüinos. Darwin no desarrolló su teoría de la evolución en este lugar. Sin embargo, su biodiversidad es tan digna de estudio como la su vecina a centenares de kilómetros. Y en su caso, las grandes protagonistas son las aves, con ejemplares que solo encontraremos en esta región del mundo.

Fragatas, pájaros tropicales, albatros… Y hasta tres especies de piqueros, la especie voladora más simpática del Pacífico. El enmascarado, blanco y con el contorno de los ojos a modo de ‘máscara’ negra. El de patas rojas, con su curioso pico azulado. Y el de patas azules, una especie que parece una divertida fusión de otras, y que destaca por sus enormes patas de azul eléctrico y por su pico puntiagudo.

No solo de aves va el tema. En la Isla de la Plata también nos esperan lobos marinos, tiburones y mantas gigantes. Entre junio y septiembre las ballenas jorobadas de la Antártida visitan este lugar para aparearse y reproducirse, aumentando así la riqueza de este espléndido lugar.

Por su riqueza, la Isla de la Plata también ha tenido un papel importante en el desarrollo de diversas culturas. Las civilizaciones precolombinas lo consideraban un lugar sagrado de adoración al sol. Y la especie denominada concha Spondylus no solo se consideraba un manjar sagrado, sino que fue utilizada como moneda primitiva por las culturas prehispánicas. Años más tarde fue el refugio de piratas y corsarios, que la usaron de base de operaciones para combatir contra las tropas españolas. Se dice que en su litoral se arrojaron toneladas de metales preciosos, y de ahí proviene el nombre de la isla.

A día de hoy Isla de la Plata forma parte del Parque Nacional Machalilla y es un espacio protegido. Se han habilitado dos senderos, de 3 km cada uno y que suponen unas 3 horas de caminata, que recorren las 1.200 hectáreas del lugar. Esta ruta se puede realizar en compañía de un guía cualificado, que además de introducir tan diverso entorno al visitante, se asegura que el daño causado en el entorno es mínimo o inexistente. Por sus ricos arrecifes, la zona también es muy preciada para la práctica del esnórquel.

Asequible e infinitamente atractiva, Isla de la Plata es la mejor alternativa para disfrutar de un ecosistema único sin arruinarse en el intento.

Foto: el grito.

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