¿Pone Instagram en peligro el bienestar de los destinos turísticos menos habituales?

Distintas organizaciones y gobiernos piden a los viajeros que no geoposicionen sus fotos al publicarlas.

Foto Canadá

Avisamos por adelantado de que este es un tema polémico que ha hecho incluso que la comunidad de fotógrafos que se reúne alrededor de Instagram entre en una batalla a dos frentes. Por un lado las personas que quieren tener libertad para hacer lo que quieran, en este caso para geoetiquetar todas las fotos que realicen estén donde estén. Por otro lado, aquellos fotógrafos que creen que Instagram tiene demasiado poder en la sociedad actual y que hay que ser responsables con la manera en la cual publicamos fotografías de los lugares que visitamos. ¿Qué opináis? ¿tenéis un punto de vista claro acerca de lo que está ocurriendo en el mundo?

La situación desde hace unos meses es la siguiente. En el pasado había determinados lugares en las ciudades que eran habituales para los turistas, sitios céntricos, bien preparados para recibir a miles de personas a diario o de forma mensual. Son esos típicos sitios que se recomiendan en las agencias, en revistas, en webs… los que siempre están. Por lo general, rara es la vez cuando los gobiernos de las ciudades determinadas se quejan o sufren consecuencias de que haya mucha gente que visita estos lugares. No se quejan porque están preparados para ello.

Al margen de estos sitios es habitual que todas las ciudades tengan rincones, sitios maravillosos y desconocidos que por un motivo u otro no son tan transitados. Por lo general son lugares llenos de encanto, fantásticos, de los que no se olvidan, de los que se comparten con los amigos a modo de trucos personales. Lugares que no suelen tener muchas visitas y que quizá de tenerlas podrían verse afectados.

Y justo eso es lo que está ocurriendo debido a Instagram. Esos sitios del mundo tan recogidos, tan inalcanzables y tan particularmente llamativos que antes solo visitaban 5-10 personas al día, ahora son transitados por 100 o 200 personas en el mismo periodo de tiempo. ¿Por qué? Porque ahora saber de estos lugares es sencillo debido al geoetiquetado de Instagram. Cuando una persona encuentra el lugar, hace una foto, la geoetiqueta, la comparte con miles de personas… ¡y se abre un abanico de posibilidades! Si luego otra persona hace lo mismo la cosa sigue adelante y esos lugares desconocidos y poco preparados para recibir enormes cantidades de visitantes se terminan convirtiendo en destinos que están plagados de visitantes y que antes o después sufren las consecuencias del exceso turístico.

Lugar exótico

Por eso distintas organizaciones han comenzado a solicitar a los viajeros que cuando visiten estos lugares desconocidos y sensibles no geoetiqueten sus fotografías a fin de evitar que aumente el riesgo, el deterioro y que al final terminen siendo sitios que pierdan su encanto. Los carteles que solicitan esto a los visitantes ya se pueden ver en distintas partes del mundo por solicitud de los gobiernos, que están preocupados de la erosión que supone pasar de tener 10 visitantes diarios a 150. No es algo que muchos lugares totalmente naturales puedan soportar debido a que no están preparados para ellos ni fueron concebidos con ese objetivo.

En otros casos el riesgo viene planteado de una manera diferente. Nos ponemos en el lugar de algunas zonas donde hay animales salvajes que están protegidos por el gobierno, como rinocerontes. Se ha convertido en algo normal que haya personas que se hacen fotos cerca de ellos y que compartan la geolocalización del lugar donde lo han hecho. Pero tal y como avisan las autoridades, al hacerlo lo que están provocando es que los cazadores furtivos sepan con exactitud dónde se encuentran los animales y que vayan a darles caza para hacerse con ciertas partes de su cuerpo que posteriormente venden en el mercado negro. Es decir, al hacerlo estamos facilitando el trabajo a personas que cazan animales por dinero, algo que no tendríamos que aprobar bajo ninguna circunstancia.

Tal y como se dice, no se trata de no hacer fotografías, sino de hacerlas de manera responsable. Hay quienes comentan, por el otro lado del debate, que sin esos geoposicionamientos posiblemente habría quienes no encontrarían esos lugares nunca. Es posible que así sea, pero se defiende la idea de que quienes de verdad quieren llegar, acaban llegando. Lo que también les molesta a muchos de los gobiernos es que muchas de las personas que visitan estos sitios exóticos y remotos lo hacen solo para hacerse su foto y publicarla en Instagram, no para conectar con la naturaleza ni disfrutar del momento. A esas personas, a las que solo buscan su minuto de fama online, no se las ve con buenos ojos, porque están desgastando un entorno natural por un objetivo totalmente inválido. Lo mismo ocurre en el Louvre, donde ya hay más personas haciéndose fotos con la Mona Lisa, que admirando la belleza del cuadro.

¿Es este el camino que queremos recorrer como viajeros? ¿o el mundo se merece algo más por nuestra parte?

Vía: The New York Times

Foto: Ruchi_ROlichel

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