Las Pozas de Xilitla, un decadente Jardín del Edén en México

Las Pozas de Xilitla son los restos del sueño de un millonario inglés que, por allá la década de los 60, decidió construir su propio Jardín del Edén en la selva mexicana. Entre pozas, cascadas y plantas exóticas se alzan hoy variopintas construcciones en ruinas, que tan bien podrían protagonizar un sueño como una pesadilla.

Reservamos un vuelo y nos plantamos en Ciudad de México. Alquilamos un coche y, tras siete horas de viaje, nos plantamos en el municipio de Xilitla (San Luis Potosí), en la frondosa selva de la Sierra Madre. Y allí, entre árboles tropicales, fauna exótica, enredaderas, cascadas y pozas naturales, damos con las misteriosas ruinas de algo que algún día fue o quiso ser. Parecen restos de una civilización antigua, o de un paraje poblado por dioses ancestrales. O por elfos, o por ninfas. Pero en realidad no es más que lo que queda de los delirios de un excéntrico millonario inglés, que por allá la década de los 60 decidió construir su propio Jardín del Edén.

Formas imposibles en plena selva


Edward James era poeta, escultor y un ser de lo más místico y peculiar. Y si algo no le faltaba era el dinero. Gran amante del arte, durante su vida fue mecenas de personalidades tan reconocidas como Dalí o Picasso. Uno de sus sueños era construir su propio paraíso terrenal, y en un principio pensó en ubicarlo en California. Sin embargo, tras un viaje a México quedó encandilado por los paisajes de Xilitla, y decidió invertir parte de su fortuna en convertirlo en su particular Jardín.

Y e aquí como empezó a construirse lo que hoy conocemos como Las Pozas de Xilitla. De influencias modernistas, clásicas, orientales y precolombinas, este extraño conjunto arquitectónico se compone de escaleras que llevan a ninguna parte, columnas infinitas, puertas en medio de la nada y todo tipo de esculturas y construcciones peculiares. Y aunque James invertió una fortuna en su construcción, tras su muerte su familia dejó de subvencionarla. La naturaleza reclamó su espacio, y a día de hoy el conjunto permanece en ruinas, devorado por el entorno, como los restos de algo bello que hoy luce tan fantasmagórico como fascinante.

El paraje de Las Pozas, de unos 320.000 m2, puede visitarse casi en su totalidad. Solo una parte del mismo se encuentra vedada al público. En su interior se encuentra la Casa de los Peristilos, una de las estructuras más espectaculares del conjunto, concebida por James con la idea de convertirla en su vivienda. Sin embargo, nunca llegó a terminarla, y a día de hoy es la residencia del arquitecto Christopher H. L. Owen. Junto a dos estructuras secundarias, la Casa de las Plantas y el Homenaje a Marx Ernst, conforman la zona inaccesible para el público.

Sin embargo, sí que pueden visitarse La escalera al cielo, La estructura de tres pisos que pueden ser cinco o La recámara con techo en forma de ballena, entre otras fascinantes estructuras que se descubren en un paseo por la naturaleza. También es posible alojarse en la Posada del Castillo, una curiosa casa que fue la residencia de James durante la construcción del conjunto. Con ocho espaciosas alcobas, es un lugar de lo más peculiar para pasar unas vacaciones.

Desconocido por el turismo, perdido en la inmensidad de la selva, el conjunto de Las Pozas de Xilitla es un lugar ideal para dejar volar la imaginación. Un lugar por el que, dicen, el excéntrico James se paseaba tal y como vino al mundo.

Fuente: Tejiendo el Mundo.

Foto: Rosa Menkman.

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