La preciosa y desconocida cascada de Litlanesfoss, en Islandia

Rodeada de columnas de basalto casi perfectas, esta cascada se precipita en un entorno tan extremo como bello. Muy cerca la acompaña otra cascada con 118 metros de altura y un lago legendario.

Cascada en Islandia

Los paisajes de Islandia son tan impresionantes como enrevesados sus nombres a nuestros ojos. Desde el de aquel volcán que paralizó el tráfico aéreo en 2010, el Eyjafjallajökull, hasta el de algunos de sus principales alicientes turísticos. En cualquier caso, es imposible cansarse de recorrer la belleza que esconde esta isla, tan marcada por las condiciones extremas de su latitud. Sirvan de ejemplo la cascada de Detifoss o el géiser de Strokkur, ambos tratados en este blog.

Pero vayamos al grano. Nuestro viaje de hoy nos lleva hasta el bosque de Hallormsstadhur, a tocar de los fiordos del este del país y en el extremo opuesto a Reykjavík. Es la mayor zona boscosa del país pese al repaso que le dieron los vikingos para conseguir leña, y esta protegida desde finales del siglo XIX. En su interior alberga un lago, el Lagarfljót, en cuyas aguas se dice que habita una serpiente legendaria.

Al Lagarfljót van a parar una serie de arroyos, cascadas y lagos más pequeños que se consideran una de las mayores bellezas del país, y también algunas de las más desconocidas. Porque como veremos, son tantos los atractivos de Islandia que algunos eclipsan injustamente a otros, ya sea por la proximidad o por la difusión que han recibido.

De este modo, el paseo nos lleva a Heginfoss, que con sus 118 metros de caída es uno de los saltos de agua más altos de Islandia. Se precipita entre escarpadas paredes de arcilla, y rodeada de una encantadora aridez que deja contemplar aún mejor las formas variopintas de la roca. Pero aún nos queda un aliciente por llegar.

Muy cerca de Heginfoss se encuentra nuestro objetivo de hoy. Se trata de la cascada de Litlanesfoss, más destacable por su forma que por su altura. Y es que sus aguas se despeñan entre columnas de basalto casi perfectas, dignas de haber sido diseñadas por el más preciso de los arquitectos. La erosión y las características de la zona han logrado crear una belleza sorprendente, donde las rocas demuestran su fortaleza.

Muchos atribuyen el hecho que Litlanesfoss sea tan desconocida a la proximidad de Heginfoss, su gigantesca vecina. Sin embargo, existen otras cascadas similares en Islandia. Ya mencionamos la cascada de Svartifoss en un artículo sobre paisajes sorprendentes en el país, y el aliciente que ofrece es casi idéntico al de nuestra protagonista.

Sea como sea, algunos testigos aseguran que el encanto de Litlanesfoss es aún mayor, y no entienden cómo puede pasar tan desapercibido. Sirva de ejemplo este blog especializado en Islandia, y en el que también encontraréis información valiosa para recorrer la zona.

Ahora que la conocéis, y que sabéis que os espera un entorno inmejorable, sabemos que no cometeréis el error de descartarla.

Foto: Xfigpower.

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