Un pueblo de Suiza se convierte en hotel para evitar la desaparición

El plan de un pueblo de Suiza para evitar la desaparición consiste en convertirse en hotel rural para turistas.

Suiza

Un día allá por el siglo XIX llegaron a ser 300. Hoy son 12 habitantes con una media de edad que ronda los 75 años. Este es el censo de Corippo, una población suiza perdida en el increíble Valle de Verzasca. Los números mandan y la aldea se extinguirá en apenas unos años. Un miedo que arrastran todos los pequeños poblados rurales europeos, que ven cómo las nuevas generaciones abandonan la vida campestre por falta de oportunidades laborales y por la facilidad de la vida en las ciudades.

Pero lejos de rendirse, las autoridades helvéticas se han sacado de la manga una opción curiosa y llamativa: transformar la aldea en un hotel. No es una idea novedosa, ya que el país vecino, Italia, ya lo puso en funcionamiento hace unos años a través del Proyecto Albergo Diffuso (lo que podemos traducir como “hoteles dispersos”), el cual vino a solucionar el problema de muerte anunciada de las pequeñas villas que salpicaban sus montes y valles.

La propuesta consiste en convertir las casas de la aldea en pequeñas fondas. La organización local Fundación Corippo 1975 decidió hacer suya esta idea italiana y este verano abrió sus puertas la Casa Arcotti de dos dormitorios. Es la primera casita de campo que se pone en funcionamiento, pero no será la única.

Hay previsto abrir al público como establecimientos de alquiler vacacional alrededor de 30 de los 70 edificios de los que dispone el pueblo. Esta conversión forma parte de un gran proyecto de transformación que también supondrá que el último restaurante que sobrevivía en la zona cambie su rol y sea a partir de ahora el comedor y la recepción del nuevo hotel-pueblo. La intención según comentan los responsables del proyecto, es que los visitantes tengan la oportunidad de experimentar una vivencia realista de cómo se disfruta de la vida en este lugar. Remarcan que el pueblo se ha mantenido intacto desde 1800, con todo lo que eso implica para sus visitantes. Las nuevas infraestructuras también crearán puestos de trabajo y ayudarán a que de esta manera haya más personas que habiten en el pueblo.

No obstante, hay quienes se quejan de que los habitantes actuales de Corippo tienen que lidiar a diario con problemas en el suministro de agua. A estos vecinos les preocupa que las construcciones de la aldea, previstas hace dos siglos para el paso de caballos y carretas, no estén preparadas para hacer frente a la acumulación de turistas. En cualquier caso, el proyecto ya ha ganado el Premio a la Innovación 2017 de la Asociación Suiza de Hoteles y se espera que esté terminado y totalmente en funcionamiento en el año 2020.

Suiza bonita

¿Funcionará la idea? Hay algunos ejemplos que, como decíamos, atestiguan que se trata de un buen proyecto a la vista del éxito obtenido en varios pueblos italianos. Uno de ellos es Corte dellla Maestà, que se encuentra a solo una hora de coche desde Roma, en la cima de una colina apenas posado sobre una roca. El precioso pueblo de Cività di Bagnoregio es un lugar de calles floridas desde donde de repente se puede observar parte de la campiña italiana. En una de las antiguas construcciones de este bello paraje se encuentra el Hotel Corte della Maestà, un establecimiento muy agradable que ofrece cinco suites de estilo vintage donde se rinde homenaje a la historia de Bagnoregio. Incluso una de las estancias cuenta con una cama con dosel que fue propiedad de la abadesa del monasterio.

Otro buen ejemplo nos lleva a las montañas Sibillini y Terni, que se alzan ante el Valle del río Nera, llamado la Valnerina. Este enclave en la región de Umbria es de un paisaje espectacular y alberga el Castello di Postignano, un albergo diffuso compuesto por 60 apartamentos. El pueblo, muy hospitalario, dispone también de un restaurante afamado y caminar por sus pulcras callejuelas de estructura enmarañada es un placer.

En último lugar hablamos del Castello di Gargonza, un lugar que destila historia por los cuatro costados. Cuenta con 13 edificios medievales en torno a un gran patio central entre los que destacan una torre de almenas, una capilla con servicios religiosos semanales y una prensa para aceite convertida en la sala de estar del hotel. Situado en la ciudad de Monte San Savino (en la región de la Toscana), fue un puesto defensivo en el siglo XII, y refugio de Dante Alighieri en su exilio. Cuando dejó de ser una fortaleza medieval se convirtió en una mera aldea rural. Quedó abandonado y en la ruina tras las migraciones de la posguerra, pero en los 70 el terrateniente Roberto Guicciardini Corsi Salviati quiso restaurar su antigua gloria rescatándolo del olvido y convirtiendo la villa en un hotel con historia. Hoy en día es su hijo, Neri, quien dirige las instalaciones.

Estos ejemplos confirman bien que el plan que tiene el pueblo de Suiza posiblemente dé buenos resultados y no sería raro que la idea se extendiera a otros países. En España, por ejemplo, también hay muchos pueblos olvidados que podrían hacer algo parecido.

Vía: The Telegraph

Foto: fxxufxxu

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