Sarajevo, el hotel de la guerra donde no hay camas, solo oscuridad

El hotel War Hostel Sarajevo ofrece una experiencia envolvente que hará que sintamos la guerra de primera mano.

Hotel de guerra

¿Por qué triunfan esos lugares abandonados que cada vez más personas visitan adentrándose en auténticas sesiones de turismo-aventura? ¿por qué sitios como Chernóbil o Fukushima tienen visitantes que incluso se arriesgan a contaminarse? Porque las personas buscamos lo oscuro, lo prohibido y aquello que por motivos de peso se nos niega o se aleja de manera natural de nuestra vida cotidiana. Bajo esa filosofía hay un hotel en Sarajevo que se está convirtiendo en punto habitual de los visitantes: el War Hostel Sarajevo, que está en plena capital y ofrece a los visitantes la oportunidad de vivir sensaciones que están lejos de lo que esperamos cuando nos alojamos en un hotel.

Hospitalidad, poca, ¿camas? ninguna, ¿desayuno por la mañana? tampoco. Lo que sí tenemos es la sensación de estar en medio de un conflicto bélico, de una guerra que nos puede parecer de ficción cuando visitamos el hotel, pero que en realidad se asienta sobre sucesos realistas en los que fallecieron miles de personas. Triste y al mismo tiempo desafiante.

¿Qué más se encuentran los turistas cuando visitan este hotel? Entre otras cosas hay un “hilo musical”, por llamarlo de alguna manera y remitirnos a la palabra técnica, que lo que hace es pinchar de forma constante una mezcla de ruido de combate en la cual se escuchan disparos, explosiones y algunos que otros gritos de dolor.

Mientras escribimos esta reseña no tenemos muy claro porqué alguien querría alojarse en el War Hostel Sarajevo, pero como os decimos, está teniendo un gran éxito y su administrador posiblemente está ganando mucho más dinero del que habría obtenido con un hotel tradicional. Quienes se alojan en el hotel no tienen camas, solo unas esterillas muy delgadas que están sobre el suelo y en las que se puede intentar descansar. Los huéspedes saben que no les van a pegar un tiro, pero más allá de eso la inmersión en el entorno bélico es absoluta. Por supuesto, tampoco hay sábanas, almohadas, ventanas que ofrezcan una vista preciosa del mar o pajaritos cantándote en el oído. En lugar de eso hay unas terribles mantas que pican, que son excesivamente pesadas y que en palabras literales de alguien que ha probado el hotel, “parecen que duermas con un caballo muerto”. Y no, no sabemos cómo se siente alguien al dormir con este animal muerto, pero la cuestión es que no queremos ni imaginarlo porque no debe ser algo cómodo ni bonito.

Hotel bélico

El resto de la decoración está en la misma línea. Hay armas, pósters e imágenes que inducen a la muerte, al final de la vida y al sacrificio. Nada bonito ni relajante. Si aún queremos algo más destructivo tenemos el bunker, una habitación-mazmorra-cárcel que no tiene ni siquiera una ventana y que es lo más loco que podemos encontrar no solo en Sarajevo, sino posiblemente en gran parte del mundo. ¿Quién podría querer dormir en este lugar? Para más inri, si nos atrevemos a pasar la noche en esta terrible habitación sin ventanas tendremos dos extras que seguramente no habríamos imaginado. El primero: humo artificial en la habitación para que nos parezca que estamos siendo tiroteados de forma constante. El segundo: una grabación sonora distinta que es mucho más impactante y que a buen seguro nos pondrá los pelos de gallina. Dentro de la habitación podremos ver más armas e incluso un bazuca, por si al final nos tenemos que defender.

Si nos alojamos en el bunker preparémonos, porque antes de entrar nos confiscarán el teléfono móvil, nuestras pertenencias valiosas (como las joyas) y el reloj. Todo se dará de vuelta al final de la experiencia, pero el objetivo es que dentro nos sintamos aún más dentro de la esencia de lo que se vició en el país a inicios de la década de los 90.

Cuenta el responsable del hotel, cuya familia vivió el conflicto de primera mano, que su intención no es que la gente se lo pase bien experimentando la tragedia que ellos tuvieron que vivir. Le molesta cuando los millennials le dicen que “esto mola”, porque él sabe que eso no mola. Lo que quiere que la gente conozca es la miseria de la guerra y de lo que ocurre en este tipo de conflictos, las condiciones de vida a las que se ven sometidas las víctimas inocentes de las guerras y lo que puede ocurrirle a cualquiera si se ve en el medio de una batalla. Al mismo tiempo está haciendo dinero, por supuesto, pero a nadie se le puede culpar por sacar a su familia adelante dándole a la gente, como él mismo dice, “lo que quieren y lo que estaban pidiendo”.

El turismo oscuro (dark tourism) existe y Arijan Kurbasic, el manager de este hotel, quiere que dado que calmar la curiosidad de los viajeros es inevitable, al menos lleguen a entender que la guerra no es un juego, que es algo real y lamentable.

Vía: War Hostel Sarajevo

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