En Tailandia podemos dormir en un hotel-cárcel

Un hotel de Tailandia invita a los visitantes a alojarse como si estuvieran en una cárcel auténtica.

Un hotel prisión en Tailandia

¿Alguna vez has querido saber cómo duermen los presos en la cárcel? Ahora tendrás la oportunidad de comprobarlo en Sook Station. Se trata del nuevo hotel que está causando sensación en Tailandia, puesto que todas las habitaciones y habitáculos que presenta están ambientados en los que podemos encontrarnos en cualquier cárcel del mundo. El edificio está situado a las afueras de la ciudad de Bangkok y cuenta con una infraestructura muy moderna.

El artífice de esta idea ha sido Sittichai Chaivoraprug, un empresario al que se le encendió la bombilla viendo un día en su casa una película carcelaria. Chaivoraprug ya había escuchado en muchas ocasiones las quejas de muchos reclusos por las malas condiciones que tienen las prisiones, a pesar de que el empresario nunca había visitado ninguna. Por este motivo quiso crear Sook Station, para que todo el mundo tuviera la oportunidad de vivir una experiencia como esta.

Los que estén interesados en pasar una noche en esta cárcel de “lujo”, podrán hacerlo por el módico precio de unos 30 euros, aunque hay habitaciones que son más baratas, con un precio de hasta 18 euros.

En cuanto entramos en el edificio nos harán una fotografía como si fuésemos unos auténticos reclusos. Tendremos que ponernos la indumentaria a rayas típica de las prisiones y hasta el gorro. Además, cuando nos hacen la instantánea tenemos que sujetar una placa con nuestro nombre, la fecha de entrada y también el número de habitación.

Sook Station cuenta con 9 habitaciones, no demasiado espaciosas, pero todas ellas albergan literas, no contando ni con armarios ni televisión. En el momento en el cual entramos estaremos en una auténtica celda. Pero además de esto, el edificio también ofrece un patio que se ubica en la azotea, que sería la zona de recreo de los reclusos, donde continuamente se pueden ver películas de temas carcelarios. El edificio también tiene habitaciones cerradas, simulando a las celdas de aislamiento y todo tipo de accesorios, como esposas, para dar una sensación mayor de realidad.

Según el propio Chaivoraprug, algunos de los huéspedes no han querido alojarse tras ver las habitaciones, otros sin embargo piden que se simulen ruidos como los que hace una porra de policía cuando se golpean los barrotes. Pero en cualquier caso, la mayoría de los huéspedes quedan encantados con la experiencia y suelen volver, ya que dicen que a pesar de ser una “cárcel” los colchones son cómodos y la comida está muy buena.

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