Castillo de la Cueva Azul, la Jamaica pirata

La brisa del Caribe se colará por tu ventana mientras disfrutas de un cálido atardecer en Negril.

Cocoteros y agua cristalina bajo un cálido sol naranja. Con las temperaturas tan bajas y en pleno diciembre, es reconfortante pensar en  arena caliente entre los dedos de los pies mientras paseamos por la orilla del mar. Gracias a los diferentes hemisferios de la Tierra, tenemos la gran suerte de que en función de la parte del mundo en la que estemos, tendremos una temperatura y clima diferente. Si en tus próximas vacaciones quieres dejarte en casa el gorro y el abrigo, saca el bañador y el sombrero, que nos vamos a Negril, Jamaica.

Jamaica es una isla con nombre propio: Bob Marley. El músico autóctono y padre del reggae, le dio la fama al lugar, pero su belleza extrema la situó en los primeros puestos como paraíso caribeño. Emblemática y encantadora, la región de Negril vive con el objetivo de cuidar y mimar a sus visitantes. Desde una fauna extraordinaria, a la vegetación isleña más espectacular. La congregación de actividades para una estancia perfecta, alcanza su máximo esplendor en los acantilados. Rocas de coral negro forman estos monumentos naturales que se alzan sobre aguas turquesas, arrecifes y peces de colores. No solo el buceo es una de las experiencias que te brindan estas maravillas, su fama ha hecho que sacarle partido económico haya sido muy fácil. Actualmente existen restaurantes, incluso hoteles, sobre los acantilados de Negril.

Nosotros queremos llevarte a un sitio muy especial, entre naturaleza y leyendas nace el Castillo de la Cueva Azul. Este peculiar hotel se trata de un castillo construido a unos 10 metros sobre las cuevas homónimas, antiguo refugio de piratas. Y es que las leyendas de bucaneros son las preferidas por los jamaicanos, aunque las mayoría de leyenda tienen poco. Bloody Bay, por ejemplo, es una bahía cercana, actualmente cubierta por chiringuitos, que recogía todo el movimiento pirata del siglo XVIII. La inspiración de crear este curioso lugar fue de un americano en los años 70, que construyó un castillo que fusionaba el estilo caribeño más profundo, entre pinceladas azul pitufo, con un toque medieval que se funden entre palmeras y rayos de sol. Si te apetece conocer Negril desde un lugar auténtico con el cristalino Caribe ondeando a tus pies, aventúrate a disfrutar del Castillo de la Cueva Azul.

El hotel posee 15 habitaciones, en su mayoría de lujo, bañadas todas ellas por la brisa del mar y el murmullo de las olas rompiendo contra el acantilado. Un espectáculo ultrasensorial, del que podrás disfrutar más aún si tienes la oportunidad de elegir la habitación del ático. Ocupa los tres últimos pisos de la torre del castillo, y forma una vivienda con cocina incluida. El toque mágico lo dan los tres balcones privados que posee en los que los atardeceres tendrán un sabor diferente.

El lujo no es el hotel el que lo aporta, sí en cierta medida, sino la naturaleza. Que el castillo no tenga piscina no será un problema en absoluto, su situación te permitirá dar pocos pasos para zambullirte en las poco profundas aguas del Caribe, cubriendo de turquesa cada parte de tu cuerpo. Adentrarte poco a poco en el mar desde las cuevas será una experiencia que jamás olvidarás. No querrás visitar la isla sin pasarte por aquí, apuesta por el Castillo de la Cueva Azul y sumérgete en una aventura natural de una belleza incomparable.

A parte de los regalos naturales de Negril, su condición también permite practicar deportes acuáticos, como el snorkel para sacar el máximo partido a tu aventura caribeña, hacer paracaidismo o incluso realizar un paseo a caballo por los diferentes lugares emblemáticos de la región.

Olvídate del invierno y descubre las maravillas jamaicanas en un lugar del que te quedarás prendado. Las leyendas de piratas no serán lo único mágico de tu viaje.

Más información/ Blue Cave Castle

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