Guía: Viajar a Escocia con niños

Escocia puede ser un país estupendo en el que viajar en compañía de niños gracias a la gran variedad de actividades que ofrece.

escocia

Desde que se estrenara en el año 2012 la película Brave (Indomable) de Disney, el interés de los niños por Escocia ha aumentado de forma exponencial. Y eso es estupendo, porque a nosotros nos encanta Escocia y se trata de un lugar que también atrae a los padres. De nuevo vamos a hacer una referencia al cine para que sepáis lo mucho que os atrae Escocia: Braveheart. ¿Os acordáis de la película de Mel Gibson de 1995? Se ambientó en Escocia. Si viajáis con niños al país les podéis decir que lo hacéis para ver los escenarios de Brave, pero en realidad seréis unos pícaros, porque estaréis viajando para disfrutar con los lugares donde combatió William Wallace.

Dejando el pretexto de lado hablemos ahora de lo que de verdad nos propone Escocia si queremos visitar el país en compañía de nuestros hijos. El país es una maravilla para los sentidos por sus paisajes y por las diversas actividades de las que podemos disfrutar en familia. A continuación compartimos con vosotros una ruta que seguro que dejará satisfechos a todos los miembros del grupo, desde al más pequeño hasta al más adulto.

Tierras Altas de Escocia

Empezamos por uno de los platos fuertes en la visita a Escocia. Las Tierras Altas son una auténtica maravilla. Si nuestros niños no tienen inconveniente en caminar (o si los llevamos en carrito o similar medio de transporte) lo mejor es explorar la región para disfrutar con los diferentes castillos que hay en la región. No todos se han mantenido estables con el paso del tiempo, dado que algunos han quedado destruidos y en ruinas, pero todos tienen algo que los hace muy especiales. Es difícil no dejarse convencer por la majestuosidad de estos escenarios en los que nos podemos sentir como si estuviéramos en una película.

En las Tierras Altas tenías tantas aldeas y villas que os resultará difícil elegir una o dos para su visita. La cantidad de castillos también es abrumadora, incluyéndose entre ellos los de Tioram o Tor, donde tendremos la sensación de haber regresado al pasado histórico más cautivador de Escocia. Y no dejemos de lado los lagos. Qué maravilla son los lagos escoceses, ese tipo de lugar que te hace soñar y que gustará a los más jóvenes por la manera en la que les recordará a lo que han visto en el cine y televisión.


Pero si hay un lago que se lleva la palma respecto a su visita ese es, sin duda, el Lago Ness. Las Tierras Altas cautivan con lugares como este por el que los niños se vuelven locos. Es difícil que vayan a encontrar al monstruo, a Nessy, pero les podemos motivar para que lo intenten y que así se diviertan mientras pasamos un rato en el lago. Es parte de la emoción de hacerles partícipes y de reforzar sus recuerdos del viaje con una experiencia del tipo «yo estuve buscando al monstruo del Lago Ness cuando era pequeño con mis padres». Es uno de esos recuerdos que no olvidarán. Como premio de consolación les quedará la oportunidad de ver la maqueta de Nessy que hay en el centro de visitantes del lago, la cual llega a ser una buena forma de quedar satisfechos ante la visión que proporciona (para ser una maqueta da el pego).

El Castillo de Eilean Donan

Esta recomendación merece un párrafo independiente por lo imprescindible que resulta si queremos ver uno de esos castillos inexpugnables que han resistido el paso del tiempo en Escocia. Antes hacíamos referencia a los decorados de Braveheart y también a los de Brave (curiosa coincidencia de títulos, por si nadie se lo había preguntado), pero hay más referencias posibles. Por ejemplo, la de este castillo, que ha sido utilizado para el rodaje de multitud de películas. Nos vienen a la cabeza títulos del estilo de Los Inmortales, El mundo nunca es suficiente o La boda de mi novia. En todas ellas hemos podido ver el castillo.


Más curioso les resultará a los niños saber que en él estuvo ocupada una expedición española, aunque solo lo hizo durante un mes a la vista de que no logró sus objetivos bélicos. Eso fue en el año 1719, por si a los peques de la casa les pica la curiosidad. Lo que hay que tener en cuenta es que para acceder al castillo hay que hacerlo por barco. La otra opción es mediante un puente que no os recomendamos si estáis viajando en familia, porque no es precisamente el lugar más agradable por el que cruzar.

Edimburgo

Lo que suelen recomendar primero las principales guías de viajes es visitar Edimburgo. Nosotros lo hemos dejado un poco para el final porque no queríamos ser tan poco originales. Además, si les preguntáis a los niños lo que quieren hacer al viajar a Escocia, seguro que lo primero que os dicen es visitar el Lago Ness y ver los castillos de las películas. Eso no quita que la capital sea de visita imprescindible por lo mucho que proporciona al turista y lo bien que está preparada para que sean grandes familias las que se lo puedan pasar bien descubriendo la ciudad.

El primer aspecto que convence a los niños de Edimburgo es que la ciudad está fortificada. Esto suena, hoy día, a escenario propio de los cómics de Astérix y compañía, pero la realidad es que la fortificación es real, y quién sabe si será algo que le vendrá bien al país en el futuro. Hoy por hoy el paisaje actúa de manera representativa de la historia y la cultura de Escocia, manteniendo la estructura original que la caracterizó en el pasado y cumpliendo con lo que podemos esperar de un lugar de marcado estilo medieval. Nos gustará estar cerca del núcleo de la ciudad para asistir al disparo del cañón que se produce todos los días. Una de esas tradiciones curiosas que encantan a los turistas.


Edimburgo tiene otros elementos de interés para los niños. Nos los podemos llevar a uno de sus verdes parques y contarles la historia del perro Greyfriars Bobby, que está considerado como uno de los más fieles del mundo (el más fiel por quienes no recuerdan la historia de Hachikō, el perro japonés). En la historia original, que ha sido alterada en varias ocasiones, un perro llegó a pasar más de una década viviendo al lado de la tumba de su amo, que falleció debido a la tuberculosis. Cuando el perro falleció se instaló una estatua en su honor y actualmente también hay una lápida en la cual es habitual ver palos y juguetes perrunos.

Y aunque a los niños los museos no les entusiasman, no les dejemos sin la posibilidad de ver el Museo Nacional de Escocia. En él se reúnen todo tipo de piezas históricas y curiosas. En este lugar está, por ejemplo, la chapa que utilizó Bobby y que le fue proporcionada por el arquitecto William Chambers para que no fuera ejecutado como un simple perro vagabundo. También es posible encontrarse con la oveja Dolly disecada, que sigue siendo una de las bases en la ciencia escocesa.

Selección de recomendaciones

Si no tenemos muy claro qué hacer una vez lleguemos a Escocia y no queremos que la familia se aburra una de las mejores recomendaciones es acudir a los muchos tours que hay disponibles. Eso nos puede resolver el trabajo de crear una ruta, sobre todo porque tenemos algunas que están inspiradas en el mundo del cine. Hay una, por ejemplo, de la película Brave, con la cual nos llevarán a algunos de los decorados reales exactos que se usaron para producir el film. Seguro que a nuestros niños les encanta hacerse fotos en los sitios donde estuvo la princesa Mérida.

De similares características son las rutas que nos trasladan a los escenarios de la película Braveheart, destacando la posibilidad de visitar la torre que homenajea la figura de William Wallace en la ciudad de Stirling. Lo que ya no se puede ver es la estatua del héroe que se colocó con el estreno de la película y que acabó siendo retirada a la vista de que no gustó nada a los escoceses.

De temática distinta es la visita a la ciudad de Glasgow, donde es obligatorio que visitemos el Museo Kelvingrove. En él nos encontramos con una de las colecciones más atípicas que podamos imaginar. Se combinan cuadros y obras de arte de artistas como Rembrandt o Botticelli, con piezas arqueológicas de diversa índole, incluyéndose antiguos sarcófagos. Los niños alucinarán cuando visiten la parte dedicada a la ciencia, dado que en ella hay reconstrucciones de dinosaurios e incluso un elefante disecado. La experiencia será inolvidable.


Y para seguir con el tema del cine, algo que está claro que se vincula más de lo que podamos imaginar con Escocia, os recomendamos que tengáis en cuenta algunas localizaciones que aparecen en las películas de Harry Potter. Muchos de los escenarios de esta saga de películas se rodaron en Escocia, así que es fácil reconocer las localizaciones. El lago Torren, por ejemplo, es identificable con el escenario que se usó en algunas de las secuencias más representativas de Hagrid.

Con esta selección no nos cabe duda de que vais a poder pasar unas vacaciones absolutamente inolvidables en Escocia en compañía de vuestros hijos y familia. Os gustará la gran cantidad de espacios verdes que hay, sus parques, donde los niños podrán correr tranquilamente sin peligro, y la belleza del entorno. La comida también os dejará satisfechos y seguro que a los niños les gusta, porque es deliciosa y tiene unos postres absolutamente fantásticos. En resumen, si viajáis en familia no deberíais olvidaros de Escocia como destino preferente.

Foto: Escocia vía Shutterstock

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