¿Hay fantasmas en el bosque de Aokigahara?

Las leyendas dicen que el bosque de Aokigahara de Japón está lleno de espíritus malvados, ¿pero son ciertos los rumores?


Se ha escrito y dicho mucho sobre el bosque de Aokigahara. Cientos de youtubers se han ocupado de tirar por tierra todo mito que pueda existir sobre el lugar, y les “agradecemos” que lo hayan hecho (en realidad, no). No obstante, esto no quita que nos guste pensar en este enigmático y terrible lugar como uno de los puntos calientes en los que el mundo del más allá conecta con la tierra, algo que en el folclore japonés es bastante frecuente escuchar.

¿Qué es lo que se cuenta?

Leyendas y teorías, sobre todo. A muchos de los japoneses que hablan sobre este lugar todavía les infunde un alto nivel de respeto. Les preocupa hablar más de lo que deberían sobre un sitio que dicen esta perseguido por los yurei (los fantasmas japoneses que en un tiempo anterior fueron personas que estuvieron vivas). Y rodearte de estos fantasmas no es precisamente una buena idea, dado que las historias cuentan que pueden llevar a la locura (o a muchas otras cosas que tampoco vamos a mencionar en este caso).

Estos yurei pertenecerían a las personas que se suicidaron o que murieron en el bosque a lo largo del tiempo, ahora convertidos en espíritus que persiguen a los vivos y que empujan a la muerte a las personas que visitan el bosque. Como decíamos antes, los youtubers se han ocupado de romper el mito con grabaciones de vídeo que han profundizado en el bosque para ponerlo a prueba y comprobar que ahí no pasa nada de nada. En nuestro caso, recomendaríamos mantener la precaución sobre la visita al bosque, porque no le restaríamos hierro al asunto a la vista de todo lo que se cuenta acerca del lugar.

Una maldición que viene de lejos

La mala imagen del bosque de Aokigahara está muy anclada en el pasado. Todo comienza en el pasado, en la época medieval, en la cual las familias, en tiempos de hambruna, tenían que tomar la difícil decisión de reducir las bocas que alimentar en los hogares. Por eso algunos de los señores feudales tomaban la decisión de que las familias debían abandonar a las personas que estuvieran enfermas o a los ancianos. El lugar para el abandono era el propio bosque de Aokigahara y el proceso por el cual se les abandonaba recibía el nombre de ubasute. El ubasute en teoría dejó muchos espíritus vengativos en la zona de las personas abandonadas que habían fallecido debido al hambre o las enfermedades.


Con el paso del tiempo las características del bosque, frondosas, de árboles altos y la privacidad que proporcionaba el entorno, llevaron a que se convirtiera en un destino idóneo para los suicidas. Fue tema protagonista de varios libros que extendieron la popularidad del lugar como último destino de las personas que querían terminar con su vida. Japón es un país en el cual la cultura del suicidio tiene un papel especialmente destacado. Las personas que se sienten alejadas de los demás, marginadas o que han cometido algún error que no creen que deba ser perdonado, prefieren suicidarse antes de hacer algo peor que pueda derivar en consecuencias negativas para los demás (es uno de los motivos por los que hay tan pocos delitos en Japón, pero sí muchos suicidios).

Las personas tristes y cansadas de la vida comenzaron a acudir al bosque para morir, ya fuera colgándose de las ramas de los árboles o por un consumo excesivo de drogas. Las autoridades tenían que realizar recogidas de cuerpos para que los visitantes y curiosos no los encontraran. Y en los peores años se llegaron a suicidar más de 100 personas en las instalaciones del bosque. Esto también ha llevado a que se coloquen algunos carteles en los que se intenta llegar a la conciencia de las personas, pidiéndoles que no se suiciden y que, en su lugar, acudan a sus familias y seres queridos en busca de apoyo con el objetivo de superar los problemas que tengan.

¿Qué hay de real en todo esto?

La pura realidad, dejando de lado las historias, mitos y leyendas, es que el bosque de Aokigahara es un lugar bastante denso y frondoso. Perderse en él una vez nos metemos es prácticamente inevitable. Los visitantes suelen pensar en métodos para no perder el camino de vuelta, como llevar cinta que van soltando, atar hilos en los árboles o similares procesos. Es bueno acudir en grupo y guiarnos de forma adecuada o marcar alguna senda que nos pueda ayudar a retomar la ruta para volver a la entrada. No nos atacarán fantasmas, pero sí podremos tropezarnos y perdernos. Por otro lado, es bastante fácil sufrir engaños de nuestro propio cerebro, que seguro que nos mete en la cabeza ideas malas y pensamientos sobre fantasmas. Nosotros os recomendaríamos que no pasarais la noche allí, eso seguro.

Por otro lado, se dice que los árboles amasan toda la energía negativa y que en algunos momentos en los que la luz está a una intensidad determinada, da la sensación de que estos se mueven. Nada más lejos de la realidad tal y como podéis imaginar, así que hay que tratar de mantener la calma en todo momento. Si os preocupa todo el tema de los yurei, lo único que os podemos decir es que los guardias del parque tienen la situación muy controlada. Han habilitado un protocolo en el cual después de encontrar un cuerpo tienen que acudir a una cabaña que hay en el bosque y pasar una noche en su compañía. Esto impide que el espíritu del fallecido se escape y que vague libremente por los alrededores. Y si hay varios guardias en el grupo estos deciden a piedra, papel y tijera quién es el que debe dormir con el cuerpo. Todo ello encaja con la filosofía japonesa de intentar que los espíritus, creamos o no en ellos, se queden lo más calmados que sea posible.


Analizada la situación, ¿qué opinamos exactamente de este tipo de visita? Hay que reconocer que Japón tiene grandes incentivos para los viajeros. Tanto los amantes de la aventura como aquellos que se pirran por las historias de fantasmas (que no son pocas en el folclore nipón) tienen mejores lugares en los que disfrutar con la experiencia de introducirse en el Japón más extraño y atípico. Pero no deberíamos alimentar la popularidad que tiene este bosque por su fama respecto a la manera en la cual es utilizado por los japoneses para suicidarse. Por otro lado, imaginemos que lo visitamos y que nos encontramos a una persona que está en proceso de quitarse la vida… aunque quizá pudiéramos ayudarle, no es un tipo de situación que nos gustaría vivir a ninguno de nosotros.

Como decimos, Japón tiene muchos bosques, muchas leyendas, una gran cantidad de incentivos de los que disfrutar y descubrir. Los muchos exploradores que han pasado por el bosque de Aokigahara han visto que no es tan impactante como parece, aunque sí transmite ese tipo de sensación que no nos gustaría llegar a tener de forma habitual en nuestra casa. Cerramos así este repaso a los mitos de este bosque con dos recomendaciones. La primera: no lo visitéis de noche. Y la segunda: que si estáis en Japón aprovechéis el tiempo para otras cosas.

Foto: elminium

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