Guía: Viajar solo con los mejores resultados

Os damos 10 consejos que os ayudarán a planificar unas vacaciones en solitario a lo largo y ancho del mundo.

Persona de viaje

En otros casos ya hemos hablado de las maravillas de viajar solo. Es una de esas experiencias que se disfrutan o se odian por muchos y variados motivos. Quienes lo habéis hecho seguro que sois capaces de aportar vuestro propio punto de vista sobre el tema. Los demás, si estáis pensando en hacerlo deberíais tener en cuenta algunos de los consejos que os traemos hoy en esta guía completa que os ayudará a que viajar en solitario se termine convirtiendo en una gran experiencia. Porque como decimos, puede ser lo mejor del mundo o lo peor y que el viaje se transforme en el más olvidable que hayáis tenido en toda vuestra vida.

Todo depende, en cierto modo, del papel que solamos tener cuando participamos en viajes en grupo. Si somos una de esas personas organizadas que se ocupan de que todo salga bien tendremos la mitad del viaje solucionado, aunque nos quedará la otra mitad que será igual de importante. En cualquier caso, no le damos más vueltas y comenzamos con los consejos imprescindibles que consideramos que todos deberíais tener en mente si estáis pensando en emprender uno de estos viajes.

1. Tú y tus reglas

Primer punto y este es muy importante. Como viajamos solos vamos a tener nuestras propias reglas. Esto significa que ya no debemos depender de los demás y que si nos apetece hacer cualquier cosa, la podemos hacer sin que nadie nos mire mal. Es una de las grandes ventajas de viajar en solitario. Si sois de los que viven en soledad sin pareja sabréis a qué nos referimos. Se trata del sentimiento de independencia llevado al extremo, puesto que ni estando en un país desconocido habrá alguien que nos marcará el rumbo a seguir. Bienvenidos a la república independiente de vosotros mismos, parafraseando a grandes rasgos el antiguo eslogan de Ikea.

2. Vas a ser vulnerable

Eso es así, blanco y en botella, leche, o una presentación curiosa de la mayonesa. La realidad para bien o para mal es que durante tu viaje serás vulnerable, sobre todo si te has desplazado al extranjero. Estarás en un entorno distinto, donde no conocerás a nadie, en el cual no tendrás a nadie en quien apoyarte y donde te plantearás que si te ocurre algo no sabrás qué hacer. Bueno, ahora tenemos móviles, Internet y todos estos recursos tecnológicos. Viajamos a Nueva Zelanda, pero podemos mandar un mensaje de WhatsApp a nuestra madre en España. No es lo mismo de cómo se viajaba en solitario hace 15 o 20 años. Por eso seguro que os sentiréis vulnerables y que a veces tendréis miedo, pero seguro que cuando perdáis este sentimiento acabáis disfrutando mucho del viaje.

Dependiendo de dónde viajemos tampoco habrá de qué preocuparse. Hace unos días hablábamos de cómo las mujeres deben tener cierto cuidado al viajar a países como India. Son cosas obvias que seguro que ya os habéis planteado antes de elegir vuestro destino de vacaciones ¿verdad? Y sino deberíais hacerlo, como consejo de amigo que os damos.

3. El dinero nunca sobra

Nos ponemos un poco materialistas con el tercer consejo y decimos que el dinero no sobra. Eso de ir de mochilero que conecta con el mundo y el universo, que responde «del mundo» cuando le preguntan «¿De dónde eres?» está muy bien, pero no es práctico. Vamos, os decimos que viajar solo mola y que tiene muchas ventajas, pero no vamos a coincidir con otros aventureros que aseguran que es mejor irse con poco dinero en el bolsillo. No, no nos engañemos: el dinero nunca sobra. Y lo podemos poner en negrita porque es la cruda realidad. Dado que viajáis en solitario y que no podéis pedirle ayuda a nadie si os pasa algo, es necesario que quien os ayude sea el vil metal. Porque sí, el dinero ayuda, y eso es común en cualquier país que queráis visitar.


Y no penséis que la solución a todo es llevar la tarjeta de crédito. Quizá en algún país sí, pero el plástico se estropea y el plástico no garantiza nada. Vale que llevéis la tarjeta con fondos por si acaso, pero lo fundamental es que os hagáis con un buen fajo de billetes de la moneda local para no tener problemas. Y aunque luego hablaremos de seguridad, ya os decimos que es mejor que tengáis la pasta dividida entre distintos lugares, por si acaso se os pierde u os roban en algún momento dado. De esta forma no os quedaréis sin ningún tipo de fondo.

4. ¿Quién eres y por qué estás viajando?

No, no, no traemos un consejo filosófico, pero la pregunta nos gustaba. A lo que hacemos referencia es a que siempre debéis estar en capacidad de responder a estas dos cuestiones en cualquier lugar que visitéis. Y la palabra por sí sola no sirve. Esto significa que debéis tener documentación. El pasaporte nunca de los jamases se puede perder. Debe ser vuestro amuleto, un objeto que pase a ser una ramificación de vuestro propio cuerpo. Allí donde vayáis el pasaporte tiene que estar a vuestro lado. Otros identificadores, como el DNI, os pueden ayudar, pero a las autoridades de otros países les sonarán a chino y no tendrán tanta relevancia. El pasaporte es vuestro amigo fiel que nunca os fallará (salvo cuando lo hayáis perdido, y no seríais los primeros a los que les ocurre).

Con el pasaporte respondéis a la primera pregunta, mientras que para la segunda necesitaréis más documentos. Nosotros os recomendamos los billetes de avión, que si los perdéis podéis daros de cabezazos contra la pared, y también los comprobantes de las reservas de los hoteles. Cuantas más pruebas tengáis de vuestro objetivo en el país que visitáis más podréis colaborar con las autoridades en caso de ocurrir algo que lo requiera. Si además de estar viajando por placer lo hacéis por trabajo o si tenéis alguna reserva hecha en determinado lugar, como un paquete vacacional, también recomendamos llevar el documento de registro encima.

Cómo no, en los tiempos actuales nos tenemos que acostumbrar a hacer una cosa tan sencilla como digitalizar todos los documentos fundamentales en nuestro viaje, para llevarlos en el móvil. Podéis hacerlo de dos formas. La primera: escaneándolos con el ordenador, algo que deberéis hacer antes de salir de España. La segunda: haciéndoles una foto (que se vea bien y esté centrada) con el móvil, para lo cual tendréis que tener un buen smartphone. Así, si perdéis algún documento, podréis tenerlo a mano y siempre podréis salir del paso sin importar la situación de la que se trate.

5. Maleta… la mínima

Nos asustan esas personas, quizá como alguno de vosotros, que cuando se van de vacaciones suben una maleta gigantesca sobre la cama y empiezan a meter cosas y cosas. Al final se tienen que sentar encima para poder cerrarla. ¿Os suena la imagen? Es muy peliculera, de eso no hay duda. Pero esta es una realidad demasiado frecuente. El problema es que es una realidad poco viable. Si lo que hacemos es cargar con una maleta de 20 kilos, no podremos disfrutar del viaje de ninguna de las formas. Y olvidaros de eso de «agarra tu de un lado y yo del otro» porque estaréis viajando en solitario. Hay que saber diferenciar entre los extremos. Un extremo es ir de mochilero (parece que le tengamos manía, pero no es así, en serio) y el otro cargar con 20 kilos de maleta. Ninguno de los dos es recomendable.

Recorrer el mundo solo

Tenemos que optar por un punto medio. Una maletita moderada, que podamos manejar bien, que no nos cueste desplazar y que podamos levantar si la ocasión lo requiere. Eso de ir arrastrando las ruedas por todas partes no acaba de ser muy práctico en muchos de los destinos internacionales que podemos visitar. ¿Cómo conseguir que nos entre todo lo que necesitamos dentro de esa maleta? ¡Ahí está el secreto! La idea es que penséis que dependiendo del tiempo que paséis en vuestro destino tendréis que lavar la ropa, así que no tengáis en mente llevar un conjunto para cada día. Con unas pocas mudas e ir lavándolas tendréis de sobras. Por otro lado, las cositas que parece que ocupan poco y que usamos a diario, las podemos comprar allí mismo.

Esto incluye un montón de consumibles que son casi de usar y tirar. Por ejemplo, maquinillas de afeitar, la espuma, la pasta de dientes, pañuelos y cualquier otra cosa similar. Parecen cosas pequeñas, pero cuando las vamos sumando nos encontramos con que tenemos una pedazo de maleta en la que es imposible meter nada. ¿Y luego la habéis probado a levantar? Tendréis que tener los brazos de Dwayne Johnson para poder levantarla.

Como decíamos antes, pensemos en el equipaje como parte de nosotros. La maleta nos va a acompañar más tiempo del que pensamos. Tendremos que subir escaleras con ella, movernos por la ciudad en determinados momentos y quizá nos veamos en la necesidad de echar a correr porque estemos perdiendo un autobús. Si la maleta es enorme y pesada, ¿qué hacemos con ella? Es de viajero inteligente ajustar el equipaje al máximo para luego no tener que lamentarnos por el exceso de equipaje.

6. Para controlar tu estado de ánimo

Una de las cosas que pueden ocurrirnos al viajar en soledad es que terminemos viéndonos afectados por una caída de moral en el estado de ánimo. Es bastante frecuente y normalmente suele durar un tiempo y luego ya volvemos a estar a tope. Pero para evitar que el problema sea demasiado duradero o incluso con la intención de no vernos en esta situación hay algunas cosas que podemos hacer. El móvil es muy útil en este aspecto, porque ahora como decíamos antes, podremos comunicarnos con nuestros seres queridos a distancia con total comodidad. Deberíamos buscar un acceso Wi-Fi gratuito y con eso estaría todo solucionado. Una llamada por Skype a la familia y quizá nos encontremos mucho mejor. O quizá mucho peor si lo que queríamos era desconectar de ellos. Eso tenedlo en cuenta por si acaso.

Como el móvil no lo es todo y realmente queremos mantener su aprovechamiento a raya, os daremos otro consejo: que mantengáis un diario del viaje. Y sí, queremos que lo escribáis con bolígrafo y papel. No, no llevéis un cuaderno de A4, sino una pequeña libretita y un bolígrafo no demasiado grande, para que no tengamos problemas con el equipaje. Es recomendable que lo actualicemos a diario dando fe de lo que hemos hecho, lo que hemos aprendido y lo que no nos ha gustado. Ese tipo de redacción personal que haremos solo para nosotros nos ayudará a comprender mejor el enfoque de nuestro viaje. A veces nos ayudará incluso a liberar sentimientos y eso nos permitirá encontrarnos más a gusto con la aventura que estamos viviendo.

7. Camina y déjate llevar


Aquí vamos a tener que diferenciar entre determinados lugares, porque luego no queremos líos si nos decís que habéis puesto en práctica nuestros consejos y habéis acabado en una situación complicada. Lo que queremos decir es que debéis saber diferenciar entre lugares agradables y seguros y países que están en conflicto y donde se suelen suceder crímenes contra los turistas de forma habitual. Estos últimos lugares, para un viaje en solitario, no los recomendamos. Así que todo lo que decimos está enfocado al primer grupo de destinos. Dicho esto sí que os podemos recomendar que caminéis y que os dejéis llevar. Sin más, salid a la calle y disfrutad del lugar.

Podéis salir del hotel y poneros a caminar a ver hasta dónde llegáis. Si os perdéis podéis recurrir al GPS del móvil, que va muy bien en estos casos, o a vuestra intuición y memoria de los lugares que ya conocéis. No tenéis que tener ningún problema y reconocemos que esta es una de las mejores formas de descubrir sitios curiosos e interesantes cuando viajamos a otros países. Si nos lo preguntáis, nosotros optaríamos por este tipo de exploración antes que ir con una planificación diaria, aunque también hay que reconocer que objetivamente lo mejor es una combinación de ambos puntos de vista. Si llegáis a perderos lo que nos gustaría que tuvierais en cuenta es que hay gente, locales, que os podrán ayudar.

No penséis que la gente que veis en la calle o que está haciendo sus cosas tienen porqué ser malas personas. En realidad la estadística nos dice que el mundo está más lleno de buenas personas que de malas, así que las posibilidades de que os encontréis con alguien bueno son muy altas. No tengáis miedo de preguntar cuando os hayáis perdido y de consultar cuál debería ser el mejor camino a seguir llegados a cierto punto de la ciudad. La gente seguro que os echa una mano y que os ayuda, porque las personas son así, amables y encantadoras.

8. Un poco de planificación no va mal

Vale, vale, no queremos contradecirnos y por eso antes decíamos que lo mejor es optar por una de cal y otra de arena. Es bueno que vayamos libremente por ahí, que descubramos de forma improvisada nuevos lugares y que nos sintamos libres como el viento. Pero un poco de planificación no mata a nadie. Eso incluye que echemos un vistazo a cuáles son las mejores cosas que podemos ver y hacer en la ciudad o país que vayamos a visitar. Que tomemos nota de los teléfonos de urgencias, de la embajada, de otros lugares en los que podamos recibir soporte y que nos hagamos una pequeña lista de hoteles en los que podríamos llegar a alojarnos dependiendo de cómo vayan las cosas. No hay que prepararlo todo. No tenéis que haceros una lista de los restaurantes donde comeréis estando de vacaciones, ni tampoco de aquellos sitios en los que os sentaréis en bancos públicos entre caminata y caminata.

Hay que saber discernir entre aquellas cosas que se deben planificar y las que es mejor dejar al destino para que salgan como tengan que salir. Seguro que nos entendéis. Para una organización más adecuada os pediremos que hagáis una lista de lo que debéis planear por anticipado y lo que debéis dejar para el momento y así lo tendréis todo claro como el agua.

9. Compórtate como el protagonista de tu historia

Qué bonito nos ha quedado el titular. Pero es el objetivo que queríamos transmitiros. Al viajar solos lo que estáis haciendo es protagonizar una película en solitario. No hay otro personaje que vaya a tener más importancia que vosotros. Ni el recepcionista del hotel, ni un local que os ayude cuando os hayáis perdido. Todos serán personajes no solo secundarios, sino terciarios. No pintarán «nada» en vuestro viaje. Pero eso es algo que vosotros mismos tenéis que creeros y que hay que pensar desde el primer momento.


No podéis esperar a que alguien os haga el trabajo «sucio» cuando tengáis un problema u os encontréis con un obstáculo. El viaje es vuestro y viajáis en solitario, así que más vale que seáis capaces de resolver la papeleta por vuestra cuenta. Deberíais, porque todo el mundo por naturaleza propia puede encontrar solución por sí mismo a las dificultades con las que se puede encontrar. No hablamos de que os operéis a corazón abierto a vosotros mismos, sino de que viajéis en solitario y que tengáis una buena experiencia. En serio, no es tan difícil de lograr.

Pero debéis ser fieles a ese pensamiento, no tener miedo, no aislaros, tener la mente abierta y pensar que estáis disfrutando de una fase que será clave para vosotros, al menos a corto plazo. Las cosas se acaban olvidando, sobre todo si os llegáis a dar cuenta de que viajar en solitario, al final, no era tan divertido como hacerlo en grupo con los amigos o la familia.

10. No hagas caso de nada de lo que leas

Este es un contrapunto curioso para todo lo que hemos contado en esta guía de viaje en solitario. No vamos a deciros que olvidéis todo lo que os hemos recomendado, porque tampoco queremos que os explote la cabeza pensando en el objetivo del artículo. Lo que queríamos era que entendierais que para viajar solo se necesita cierta perspectiva objetiva y dinámica de lo que significa este tipo de viaje. En la red habréis leído mil opiniones sobre lo que implica irse por el mundo en solitario. Son opiniones de personas como vosotros, nadie tiene la verdad universal. Algunas seguro que lo han pasado fatal, mientras que otras estarán deseando repetirlo.

Es cuestión de perspectiva, pero nosotros querríamos que viajéis sin influencias externas, con pensamientos abiertos y opiniones que vosotros mismos os ocuparéis de rellenar por vuestra propia cuenta. Cuando acabe el viaje podréis echar un vistazo al diario que habréis escrito y comprobar cuál es la impresión final que sacáis del viaje. ¿Ha merecido la pena? ¿se puede recomendar o es una experiencia a olvidar? Todo depende de vosotros.

Foto: TheDigitalWayjackmac34

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