Guía: Viajar a Laponia con niños

En nuestra recomendación para viajar a Laponia con niños tendréis la oportunidad de conocer al mismísimo Papá Noel.

laponia

Hoy vamos a unir en una misma propuesta dos cosas que pegan mucho: Laponia y los niños. No hay nada que encaje mejor cuando se acerca la Navidad (sí, aún queda tiempo, pero cuanto antes nos preparemos… mejor). Porque la Navidad se vive en Laponia disfrutando del encuentro más puro e inolvidable con el mismísimo Santa Claus (o Papá Noel, no nos pongamos tiquismiquis). Teníamos pensado recomendaros viajar a Laponia en otra época del año, pero vuestros hijos nos tirarían piedras a la cabeza si lo hiciéramos.

Este tipo de viaje lo podéis hacer por libre o con alguna empresa organizadora. Nosotros nos hemos inspirado mucho en los planes que ellas mismas comparten con sus clientes potenciales, por lo que si confiáis en sus servicios seguro que os lo pasáis bien. Pero ya sabemos que a muchas familias les gusta viajar por su propia cuenta, dado que pueden ahorrar costes y tener una mayor libertad. Para todos vosotros tenemos ese tipo de guía que os permitirá disfrutar de las vacaciones teniendo a los niños contentos y con vosotros descubriendo un lugar que seguro que no habéis visitado. Porque Laponia no se trata realmente de una de esas localizaciones que causen furor entre los viajeros de todo el mundo. Es como si desapareciese salvo cuando se acerca la Navidad.

Angry Birds Activity Park

Pongamos que hemos comenzado el viaje en Saariselkä, que dispone de una espectacular serie de propuestas para los viajeros. Si todavía no os habéis planteado qué punto de Laponia elegir como centro, nosotros os recomendaríamos esta parte de Finlandia. El principal motivo es que cautiva y que lo tiene prácticamente todo. Pasar un día en el parque de actividades de los Angry Birds es una de las primeras cosas que deberíais hacer con los niños. Es un sitio curioso, porque las atracciones no se mueven, sino que son las personas las que las mueven. Todo juega con la filosofía de hacer un poco de ejercicio y de pasarlo bien rodeados de los pájaros del famoso juego. Permite diversión para personas de todas las edades, ya sean niños como adultos. Además, hay una zona de juegos interactivos en los que se usa la última tecnología para proporcionar entretenimiento.

Nos vamos al spa

Y después de una jornada de diversión nada mejor que algo para relajarnos. El spa Holiday Club dispone de unas instalaciones muy completas, donde no falta absolutamente de nada. Los niños cuentan con su propia piscina para ellos, así como juguetes de agua que pueden utilizar. Y los padres tienen a su disposición jacuzzi, actividades de gimnasia acuática y otro tipo de masajes que les dejarán totalmente relajados. Es un buen lugar donde desconectar un poco, sobre todo si aún estamos cansados del vuelo.


Como añadido tenemos el Aurora Spa, que también ofrece planes muy interesantes en Saariselkä. Aquí es donde se dan los masajes más avanzados y profundos. Podemos disfrutar, por ejemplo, de 25 minutos del masaje “Viaje al Ártico para sentirnos bien”, donde nos dan un masaje en la cabeza sin usar aceite y sin tener que quitarnos la ropa. Lo hacen con música lapona de fondo que nos ayuda a relajarnos. Los niños pueden disfrutar de la experiencia de su primer masaje de 4 a 14 años. Hay muchos más tratamientos, pero queríamos dejar constancia de la posibilidad de compartirlo con los niños, algo que no siempre se suele producir y que resulta muy ameno para fomentar experiencias en familia.

Visita de una granja Sami

El pueblo Sami es una parte fundamental de Laponia y quienes nos van a permitir experimentar el estilo de vida que se extiende en la región. Visitando una de sus granjas podremos vivir ese tipo de actividades que solo Laponia sabe garantizar. Podremos montarnos en trineo tirados por renos o perros hueskie, pescaremos en el hielo, aprenderemos a usar el lazo lapón, nos montaremos en nuestro propio trineo e incluso podremos practicar actividades deportivas en la nieve. Para todo ello recomendamos ir a Inari, donde también se encuentra un impactante museo que reúne piezas de la historia de este pueblo tan enigmático.

A los niños les encantarán las historias que cuentan los guías, capaces de hacerte soñar por mucho que seas adulto. Laponia tiene algo que atrae y que convence sin importar ninguna otra cosa. Leíamos hace un tiempo la historia de una chica de Hong Kong que cuando descubrió los hoteles iglú que hay en la región y que permiten ver la aurora boreal desde ellos escribió al hotel. Pero no lo hizo para reservar, sino que fue para pedir trabajo. Ahora vive en Laponia y es una de las personas más queridas y felices del lugar. Son cosas que pasan en Laponia, donde el sueño y la magia se hacen realidad de una manera, en ocasiones, inesperada. Los niños sentirán que están viviendo un cuento de hadas cuando se encuentren cara a cara con los renos o cuando se muevan por terrenos nevados que parecen sacados de una postal.

Actividades para todos los gustos

Que no se diga que no hay cosas que hacer en Laponia. Los complejos turísticos están muy bien adaptados y cuentan con servicios de entretenimiento para los niños, aunque lógicamente no vais a querer dejarlos siempre solos. Recorrer los misteriosos bosques será una actividad que nos encantará. Los adultos podrán conducir sus propias motos de nieve, mientras que para los niños hay distintos servicios de transporte dirigidos por profesionales de la región. En el proceso de descubrimiento de los alrededores de Polonia podremos practicar la ornitología, el piragüismo o incluso podemos participar en actividades de búsqueda de oro. Dicen quienes han probado esto último que se pueden encontrar restos de oro y que es una actividad muy divertida por la forma en la que se conecta con algo que se hacía mucho tiempo atrás. Los deportes y actividades de nieve, por supuesto, están a la orden del día.

Conozcamos a Papá Noel

Pero el plato fuerte de visitar Laponia está en el momento en el cual los niños podrán conocer al mismísimo Papá Noel. Para ello hay que dirigirse a Rovaniemi, que es donde nos espera el mismísimo señor de la barba, que vela por nosotros de muy diversas maneras. La experiencia es enriquecedora, puesto que de verdad parece que estemos en el pueblo de Papá Noel (en realidad lo es, claro). Respiraremos ese espíritu propio de la Navidad y nos maravillaremos de lo bien que sienta estar en un lugar donde los sentimientos negativos no deben existir. Al ver a Papá Noel será posible hacerse una foto con él y hay que reconocer que Santa está muy bien formado por sus viajes por el mundo entero, dado que domina multitud de idiomas.

Desde este lugar podremos hacer uso de una oficina de correos en la cual será posible enviar postales que encantarán a nuestros amigos y familiares. Y no menos importante, también le podremos entregar nuestra carta a Papá Noel, que la recibirá y estudiará para ver si es posible que recibamos los regalos que hemos pedido. Pero para eso tendremos que haber sido buenos. En definitiva, lo pasaréis tan bien que llegará un momento en el cual no sabréis si las vacaciones son para vuestros hijos o si los protagonistas sois, en realidad, vosotros mismos.

Foto: laponia vía Shutterstock

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