Guía: ¿Qué hacer y no hacer cuando viajamos en avión?

Repasamos las 10 cosas que debemos hacer y las 10 que no debemos hacer cuando viajamos en avión.

avion

En anteriores artículos hemos tenido la oportunidad de hablar de esas cosas que a nadie le gusta ver que suceden en un avión, pero que lamentablemente pasan más de lo que podamos imaginar. También os hemos dado pautas sobre cómo disfrutar de la vida y de los viajes en general. Hoy vamos a repasar lo que debemos hacer y lo que no debemos hacer en un avión y tomamos para ello de fuente la infografía que ha realizado Expedia Canadá, que originariamente está en inglés, así que os va a venir muy bien lo que nosotros interpretamos de ella.

1. Pasar por los controles de seguridad

Primer momento clave. ¿Qué debemos hacer cuando pasamos por los controles de seguridad? Está muy claro qué es lo que debemos hacer. Hay que tratar de estar preparados y ser rápidos. Para ello saquemos todo lo que tengamos en los bolsillos y metámoslo en la mochila o maletita de mano que llevemos. Al introducir esta maleta por el control los responsables de seguridad ya podrán ver todo lo que hay dentro sin que tengamos que preocuparnos de nada. No seamos impertinentes, porque normalmente cuando pasamos por los controles de seguridad tenemos prisa y la gente que viene por detrás también tiene prisa. Cuando se trata de una conexión de un vuelo conectado las prisas aumentan y no queremos perderlo porque haya alguien que esté retrasando la cola.

¿Qué no debemos hacer? Algo que molesta mucho a los viajeros es que quienes han pasado por el control, en vez de seguir caminando hacia adelante, lo que hacen es quedarse parados. Es como si les hubiera picado un mosquito o les hubiera dado una sensación de déjà vu, se quedan quietos sin aparentemente pensar en nada. Y eso impide que los que vienen por detrás puedan seguir avanzando. ¿Has pasado por el control de seguridad? ¡Felicidades, pero sigue moviéndote!

2. Subir al avión

Sabemos que hay dos formas de subir al avión. La gente que viaja en las clases altas dispone de accesos prioritarios y cuando nosotros empezamos a subir ellos ya se están tomando la primera copa. Ellos no van a tener ningún tipo de problema. Algo diferente ocurre con los demás, dado que es frecuente que se acumule la gente que hace cola para subir a la máquina. ¿Qué debemos hacer para subir? Ser ordenados lo primero y lo segundo dejar un espacio de seguridad entre cada una de las personas que están subiendo. No atosiguemos a nadie porque no vamos a ganar nada con ello. Esto es como cuando los coches circulan por la carretera: siempre tiene que haber espacio entre ellos.

Y si queréis saber qué no debéis hacer os lo resumimos en una palabra: colaros. ¿Os imagináis que alguien viene dando empujones a través de la cola para subir al avión antes que los demás? ¡Qué maleducado! Pues es algo que ha pasado y que tenemos que evitar por todos los medios posibles. Si alguien lo hace no os preocupéis porque ya sabrá que está siendo un maleducado, hay que intentar equilibrar la balanza siendo nosotros personas que se comportan de una forma adecuada.

3. Colocar el equipaje

Encima de los asientos siempre hay un espacio donde podemos introducir el equipaje de mano. Esto se aplica también a otro tipo de medios de transporte, como el tren. La forma adecuada de colocar el equipaje suele ser en formato vertical y nunca en horizontal. Aquí se nota la gente que ha jugado al Tetris y los que no tienen ni idea de cómo colocar maletas para aprovechar el espacio al máximo. Las personas que ponen el equipaje en horizontal parece que lo hagan como si estuvieran protegiendo más su maleta, pero en realidad están dándole la misma seguridad. Esos espacios han sido diseñados pensando en que pongamos las maletas a lo largo y no a lo ancho. De esta forma aprovecharemos el espacio y nadie se quedará sin sitio donde poner sus cosas.

¿Qué no hacer? Pues está claro: poner más de una maleta en el mismo espacio. Si nos las hemos apañado para subir varias bolsas de mano es mejor que nos intentemos dejar una debajo del asiento o cerca de nosotros por pequeña que sea. Si ponemos dos maletas en el lugar del equipaje y además las colocamos en horizontal, no estaremos dejando espacio para que puedan dejar sus cosas los demás viajeros. Estaremos siendo muy poco amables.

4. Cambiar de asiento

En el mundo en el que vivimos los asientos se reparten, a veces, de forma muy aleatoria. A todos nos gustaría que cuando reservamos un vuelo nos den a elegir los asientos que más nos gusten y que podamos viajar siempre al lado de nuestra pareja o de nuestros hijos. Pero la realidad es que esto no es posible en la mayoría de las ocasiones. Por eso es muy común que tengamos que pedirle a alguien, a otro viajero, si puede hacernos el favor de cambiar el asiento para que podamos viajar al lado de la persona con la que vamos. Es de buen viajero acceder a este cambio de asiento y así cumplir el deseo de las personas que necesiten el cambio. Al fin y al cabo, no supone un problema para nosotros, porque viajamos en la misma clase y, como mucho, estaremos dejando un asiento de ventanilla para ponernos en uno de pasillo. Por regla general no tiene porqué ser nada dramático y con este gesto estaremos ayudando a otras personas en algo que no nos habrá costado nada de nada.

No es cortés, en otro orden de cosas, decir a esa persona que ha pedido el cambio de asiento que no, o no hacer la petición del cambio hasta el momento en el cual el avión ya ha despegado y ha alcanzado la altura de viaje. Pensemos que lo más problemático para quienes viajan en familia o en pareja es el despegue, así que el intercambio de asientos se debería llevar a cabo antes de que el avión salga del aeropuerto.

5. Amabilidad ante todo

Un viaje en avión es una experiencia particular, porque durante unas horas vamos a compartir un espacio reducido con otras personas a las que no conocemos de nada. Todo depende del tiempo que viajemos, pero si lo que estamos haciendo es viajar a larga distancia, podremos decir que pasaremos más tiempo con esa persona que con muchas con las que nos cruzamos de forma habitual. Tenemos que comportarnos de forma adecuada y no provocar situaciones que a las otras personas les puedan afectar o hacerles sentir mal. Por ejemplo, es positivo que mantengamos cerca nuestro todas las pertenencias que hayamos subido al avión. No las dejemos tiradas por todas partes, porque puede ser molesto para nuestros compañeros de viaje.

Hay muchas cosas que no debemos hacer, pero el respeto hacia los demás pasajeros es clave. En los casos en los que viajamos en filas de tres asientos no invadamos el espacio de la persona que está en el centro. Eso suele ser bastante habitual, comenzando con el reposa brazos y acabando también por el espacio que se usa para estirar los pies. Personas que han viajado en el asiento del medio con dos personas molestas a sus lados han tenido experiencias realmente negativas que no quieren repetir.

6. Hablar

¿Hasta dónde debemos hablar con la persona que tenemos a nuestro lado? ¿cómo debe ser la relación con ella? Es importante que analicemos a la otra persona y que podamos deducir si lo que quiere es evadirse y quedar al margen de todo o si está buscando conversación o incluso amistad. Hay que ser un buen viajero y analizar y detectar los patrones de conducta del otro pasajero. Si este evita el contacto visual por todos los medios tendremos que evitar entrar en conversación, porque posiblemente no esté nada interesado en conversar. A veces es mejor pasar un viaje un poco aburrido que producir una sensación desagradable en quienes tenemos al lado.

En este mismo aspecto hay cosas claras que no hay que hacer cuando hablamos. ¿La más importante? No hablar fuerte bajo ninguno de los conceptos. Un avión es un espacio reducido y nuestras voces pueden resonar por todas partes, lo que haría que molestáramos a los demás pasajeros. También debemos evitar hablar de forma continuada y sin parar, porque será molesto para la persona que tengamos al lado.

7. Dormir

Viajar en avión significa que podemos dormir, pero lo hacemos con moderación y cuidado. No estamos en un hotel de 5 estrellas precisamente, sino que dormiremos con calma y cuidado. Para ser un buen compañero de viaje nos pondremos una almohada en el cuello para apoyarnos en el asiento, estiraremos las piernas dentro de nuestro espacio y descansaremos de forma adecuada. Además, si sabemos que roncamos es mejor que hagamos todo lo posible para evitarlo y que así no molestemos a las personas que tengamos a nuestro alrededor.

Para no ser irrespetuosos con los demás lo que primero tenemos que hacer es saber que tenemos un espacio delimitado donde estirar las piernas y ponernos cómodos. Más allá de esto no deberíamos invadir ningún espacio del avión. Por ello lo que siempre hay que asegurarse de no hacer es estirar las piernas al pasillo. Lo primero es que podríamos provocar que alguien se tropiece y se caiga, pero además haremos que las azafatas tengan que estar pendientes de nosotros para no atropellarnos con el carrito de las bebidas.

8. Tratar con los asistentes de vuelo

Las personas que trabajan en los aviones, los asistentes de vuelo o azafatas, son empleados de las aerolíneas que merecen todo nuestro respeto. Son personas profesionales que se esfuerzan para que todos los viajeros disfruten de la mejor experiencia de viaje y serán las personas que nos ayuden si algo se complica durante los vuelos. Esto significa que nosotros debemos ser respetuosos con ellos. Les tenemos que tratar con respeto y nunca está de más que agradezcamos de forma sincera lo que puedan hacer por nosotros. Si nos sirven una bebida o nos dan algún tipo de snack no tendremos que considerar que es su trabajo y que es una obligación, dado que ese tipo de sentimientos no producen un ambiente agradable para ninguna de las personas del avión.

De forma contraria a esto no solo hay que evitar tratar mal a estos profesionales, sino que lo que recomendamos es que no les hagamos responsables a ellos de lo que pueda haber hecho mal la aerolínea. Si hay un retraso con el vuelo estos trabajadores son los que menos responsabilidad tienen de lo que esté ocurriendo. Ellos son tan víctimas como vosotros, porque les habría encantado que los vuelos llegasen a su hora para no perder más tiempo del razonable.

9. Usar el baño

Por mucha clase business que haya o mucha diferencia en los asientos, los baños del avión son bastante similares para todos. Y lo que hay que tener en cuenta es que no existe un retrete de ejecutivo ni un servicio de limpieza que esté constantemente pasando por los baños para limpiarlos y dejarlos pulcros. Por lo tanto, es responsabilidad nuestra mantener limpios los servicios. Cuando vayamos al baño asegurémonos de dejarlo todo limpio, de utilizar los protectores para la taza en el caso de estar disponibles, lavarnos las manos y hacer todo lo que esté en nuestra posición para mantener la correcta higiene de este entorno. Si cuando salimos la siguiente persona que entra no nota que hayamos estado será, sin duda, lo idóneo.

¿Qué no hacer? Está claro que pasarnos demasiado tiempo encerrados en el baño. Hay pocos servicios en el avión, así que tenemos que intentar ser rápidos para que no se forme una cola a nuestras espaldas. Es lógico que si tenemos un problema intestinal tendremos que estar más tiempo, pero a lo que nos referimos es a que no os paséis un buen rato mirando el espejo o usando el peine para poneros guapos.

10. La salida del avión

Cuando aterrizamos se produce el mismo efecto que cuando despegamos: se organiza el caos. Lo que ocurre es que todo el mundo quiere salir lo antes posible para llegar a su casa o al hotel. Y el problema es que debemos ser conscientes de que es mejor tomárselo con calma para evitar cualquier tipo de atropello o golpe. Para ser buenos viajeros nos levantaremos con calma, recogeremos nuestras cosas y ayudaremos a quien lo necesite a bajar sus maletas. Si hay una anciana que requiera ayuda, no dudéis en ayudarla, porque es de buen viajero hacerlo. Seguro que en otra ocasión la ayuda os la darán a vosotros.


Y lo que no debéis hacer es quitaros el cinturón incluso antes de que la señal permita hacerlo solo para ir rápidamente a recoger vuestras cosas para bajar con rapidez. Eso dará lugar a que las demás personas también se contagien por el frenesí de querer viajar lo más rápidamente posible del avión, provocando el caos.

¿Cuántas de estas reglas cumplís?

Esa es una buena pregunta y algo que deberíamos tener en cuenta. Estas recomendaciones de etiqueta se han tenido en cuenta para las personas que viajamos en la clase normal, la económica de toda la vida. Algunas no se aplican en los casos en los que viajamos en una de mayor coste, porque allí tenemos más espacio o no contamos con el encuentro casual con otros viajeros e incluso no sufrimos el tema de los asientos. Pero al fin y al cabo, es lo frecuente. Si os habéis sentido identificados con algunas de las cosas que no se deben hacer os recomendamos que os pongáis manos a la obra para que, la próxima vez que viajéis, no repitáis estos errores.

No es difícil evitarlos y lo que estaremos ganando será en tranquilidad y satisfacción porque sabremos que estaremos viajando de una manera más agradable para los demás. Por otro lado, es cierto que se produce un fenómeno interesante cuando comenzamos a viajar de manera ordenada y es que comenzamos a ver que a nuestro alrededor también se destilan estas vibraciones positivas. Es fácil acabar con los sentimientos negativos en los vuelos siendo nosotros también una de las personas que transmiten estas energías de cambio y los comportamientos positivos. Por ello lo recomendamos hacer siempre que viajemos en avión y que así evitemos situaciones indeseadas que seguro que no nos gustaría recordar. Además, es bueno que transmitamos estos pensamientos a quienes nos rodean.

Vía: Expedia Canadá

Foto: © smaglov

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...