Guía: Love Hotels en Japón antes de que desaparezcan

Os damos algunas ideas y recomendaciones para que podáis visitar un hotel del amor si vais a Japón.

Lo hemos titulado “guía”, porque es la esencia de este artículo, pero queremos aprovechar estas líneas para reivindicar, en cierta medida, que Japón siga siendo Japón. Nos referimos a que Japón, con sus particularidades, sus excentricidades y sus fantásticas características únicas, siga siendo un país diferente a todos los demás, donde podamos encontrar cosas que nadie más ha visto en el mundo. Por desgracia, poco a poco estamos viendo cómo Japón pierde este atractivo, convirtiéndose cada vez más en un país tal y como desean que sea los occidentales.

El gobierno japonés está adaptando su país a las opiniones occidentales y en el proceso está perdiendo su identidad. Cualquier persona que visitara el país en el año 2000 y que lo haga en 2016 notará cambios significativos que se han producido en las calles. Las críticas de la sociedad occidental hacia algunas de las rarezas de los ciudadanos japoneses han influido en sus dirigentes para tomar decisiones que acercan las costumbres occidentales a las niponas. Los ciudadanos japoneses entienden, en cierta manera, que hay aspectos que quieren mantener ocultos, como si los escondieran debajo de la cama. Pero la sensación con su sociedad es la misma que con un chico que decide cambiar sus aficiones más particulares por la influencia de su nueva novia. No es algo que deba ocurrir ni algo que pueda terminar teniendo buenos resultados.

En nuestro caso os recomendamos que visitéis Japón cuanto antes, porque poco a poco va perdiendo identidad y convirtiéndose en un lugar menos reconocible. La noticia publicada en la prensa japonesa hace unos días sobre la desaparición de los love hotels nos ha puesto en preaviso sobre lo que está ocurriendo en territorio japonés. Hablemos de ello primero y luego pasemos a las recomendaciones que tenemos para vosotros.

En 2020 adiós a los hoteles del amor

En el año 2020 se celebrarán los Juegos Olímpicos de Tokio. Todavía hay tiempo, puesto que los de Brasil ni siquiera han comenzado, pero en Japón no quieren esperar para tomar decisiones. Una de las más importantes era posicionarse en la búsqueda de una solución a los principales problemas con los que se encuentra el país. Por ejemplo: el espacio de alojamiento. Con la celebración de un evento de estas dimensiones está claro que las naciones que los organizan reciben muchos más visitantes de los que son habituales. Tantos que hay que hacer algo para darles alojamiento. Y en Japón han pensado que su falta de hoteles (no es que el país esté lleno de ellos) es un inconveniente. Pero de lo que sí tienen mucho es de hoteles del amor, los conocidos como love hotels.

Por lo tanto, una jugada maestra se puede tratar de transformar los hoteles del amor en hoteles normales. Se nos antoja harto complicado por las particulares características de estos hoteles, pero si los dirigentes del gobierno dicen que es viable… habrá que creerles. Los datos estadísticos desvelados por la prensa indican que hay 10 mil hoteles del amor en todo Japón. Uno de los planes consistiría en transformarlos en hoteles familiares durante el tiempo que duren los Juegos Olímpicos, pero también se comenta que podría ser una decisión permanente. Y el problema es que conocemos a los políticos japoneses lo suficiente como para saber que, dependiendo de cómo vayan las cosas, es muy probable que digamos adiós para siempre a estos hoteles tan característicos de las calles japonesas. A día de hoy la tasa de ocupación de los 10 mil love hotels es del 40% en días laborables, mientras que en fin de semana deben estar prácticamente llenos.

Transformar un love hotel en un hotel normal significará invertir mucho dinero y hacer multitud de cambios en cuanto a la gestión. Estos hoteles no cumplen con la normativa de un hotel clásico. No hay prácticamente ningún empleado con el cual los clientes interactúen. No hay servicio de habitaciones. No hay servicios adicionales y la decoración de las habitaciones en la mayor parte de los casos es “de fantasía” (luego profundizamos en eso). Por lo tanto, habría que incorporar muchos cambios. Aunque el gobierno parece destinado a hacerlo. Ha dicho que van a tener que dar un nuevo permiso a los hoteles para que puedan adoptar el cambio y para ello no solo deberán cambiar las instalaciones, sino también incorporar cocina y servicio de alimentación para los visitantes.

Japón quiere que todos los love hotels se conviertan en hoteles normales, tradicionales, que permitan un alojamiento a familias. Ahora mismo no hay suficientes habitaciones y el gobierno teme que puedan surgir servicios como Airbnb y similares que desaten una serie de negocios sumergidos que no interesan nada a la economía japonesa. Pero en estos años que quedan hasta 2020 aún van a tener que hacer mucho para que todo acabe cuadrando. Y habrá que ver qué es lo que opinan los propietarios de los love hotels.

¿Cómo disfrutar de un love hotel?

Y aquí viene nuestra guía, definitiva, para disfrutar de los love hotel en Japón. Lo primero que debemos deciros es que estos lugares no son un reflejo sucio de la sociedad japonesa más salvaje. Nada de eso. Pensemos en un tipo de lugar donde se pueden pagar las habitaciones por horas para que las parejas tengan un sitio donde hacer sus cosas. ¿No es mejor eso que hacerlo en el coche, en el cine o en cualquier lugar donde podamos tener problemas? Por otro lado, Japón es una sociedad que vive mucho en familia y donde varias generaciones comparten vivienda debido al alto precio de las mismas y a cómo las hipotecas se heredan. Por lo tanto, es difícil tener casas libres en las que tener estos encuentros entre parejas, sobre todo cuando son jóvenes.


Los love hotels no están llenos de mujeres de mala vida, por decirlo de una manera. Si entráis en uno lo que seguramente os encontréis (si veis a alguien, porque seguramente no veáis a nadie) serán parejas. Parejas o ejecutivos que están acompañados por amigas, que raramente serían profesionales, sino amigas, sin más. También suelen ser utilizados por gente que se ha quedado de fiesta hasta altas horas y no tiene transporte para volver a casa (los hoteles cápsula también sirven para esto, pero si estamos en pareja es mucha mejor opción un hotel del amor). En definitiva, no tenéis porqué tener miedo de este tipo de sitios.

Los podéis reconocer en las calles japonesas, no en avenidas principales, pero sí en sus bocacalles, y suelen tener letreros de colorines muy llamativos. Desde el exterior se suelen ver fotos de las habitaciones disponibles y las tarifas indicadas por periodos de tiempo. No todos los lugares y los hoteles son iguales, pero sí existen ciertas bases como estas que se producen a menudo. Otra de las cosas que podéis reconocer de los love hotels es su aspecto exterior, con temáticas de todo tipo que llaman mucho la atención (y de lo que hablamos en el siguiente apartado). Al entrar al love hotel veremos una pantalla con distintas opciones. Todo está más o menos digitalizado. Podemos elegir la habitación y recibir el acceso a la misma.

Al entrar es decisión nuestra qué hacer. Si vamos en pareja no hay duda de que os recomendamos probar las instalaciones. Todo depende de cómo sea la habitación, pero se busca el placer y el disfrute en las relaciones íntimas. En la habitación, con mayor protagonismo que el minibar, tenemos una máquina expendedora que pone a nuestra disposición todo tipo de productos para el uso en las relaciones personales (no ponemos ejemplos, pero os podéis imaginar que hay de todo). Al acabar el uso de la habitación salimos de la misma y pagamos en otra máquina, una que se parece a la que hay en cualquier parking donde dejamos el coche. Salimos y nos vamos, tranquilamente.

¿Qué tipo de hoteles del amor existen?

Cualquier cosa, cualquier cosa que podáis imaginar está representada en una habitación de hotel del amor. Algunos de estos hoteles están tematizados al completo, mientras que otros tienen habitaciones distintas de manera individual. Esto depende en gran medida de la apuesta estratégica que haga el propietario del edificio. Por ejemplo, un hotel del amor tematizado al completo es el que tiene una decoración de Navidad. Desde el exterior es como si hubiéramos viajado al pueblo de Papá Noel en el Polo Norte, con muñecos, renos y decoración propia de la Navidad. Las habitaciones tienen villancicos sonando, árboles, nieve a raudales y todo tipo de objetos que recuerdan a esta mágica época del año. En algunos casos incluso podréis usar disfraces de Papá y Mamá Noel.

Otro de los hoteles tematizados al completo, uno muy habitual, es una prisión. Se trata de una cárcel en la cual las habitaciones están representadas en la forma de celdas. Cada celda tiene grilletes, camas de preso y otros objetos que recuerdan al de las cárceles reales. Pero todo está enfocado a despertar la imaginación y la fantasía de los clientes.


Por otro lado tenemos los hoteles del amor con habitaciones individuales tematizadas. Aquí es donde la originalidad se desborda. Algunos de los hoteles más originales incluyen, por ejemplo, una habitación ambientada en Pamplona, con un auténtico encierro para que sintamos que estamos corriendo delante de los toros. En otra habitación nos metemos en el mundo de Hello Kitty y tenemos cientos de objetos relacionados con el personaje. También tenemos una habitación que nos introduce en una clase de colegio, con pizarra, sillas, libros y cualquier otra cosa habitual en las escuelas. No faltan habitaciones de temáticas variadas, como la selva, el espacio, un crucero, el futuro y la ciencia ficción, la película Matrix, la cueva de Batman, un casino, una feria (con carrusel incluido), un restaurante, una ciudad fantasma, el fondo del mar, la América de los años 60, un salón recreativo, un jardín de flores, un museo, el almacén de un asesino a sueldo (lleno de réplicas de armas), un escenario de teatro, un plató de televisión, un castillo medieval… podríamos tirarnos horas y horas enumerando tipos de habitación.

Lo bonito de los love hotel es que las habitaciones están muy bien decoradas y dotadas de todo tipo de objetos con los que se puede interactuar para pasar un buen rato. Es decir, no se colocan simples pósters, sino que suelen tener réplicas, representaciones fieles de obras reales y todo tipo de estructuras que hacen que cruzar la puerta de una de estas habitaciones sea como meterse totalmente en otro mundo. En la mayoría de estos love hotel suelen haber incentivos añadidos, como un jacuzzi y otras instalaciones. También se puede acceder, fuera de las habitaciones, a una zona en la cual hay disponibles disfraces para disfrute de los clientes, con posibilidad de comprarlos o de alquilarlos dependiendo del interés de cada visitante. Como podéis ver, la diversión no es algo que vaya a quedar al margen en este tipo de visita.

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